No toda descomposición es necesariamente mala. Existe una que puede favorecernos como ciudadanos, aunque no será gratuita, acarreará otros problemas graves que tendremos que afrontar.
La forma como hemos estructurado nuestro sistema de partidos en México, particularmente a través del financiamiento público, ha hecho que estas organizaciones y las Agrupaciones Políticas Nacionales se conviertan en un negocio jugoso que todas las familias políticas quieren disfrutar.
Así la noticia de que la hija de Amalia García está ya organizando un nuevo partido político no debe sorprender a nadie. La excelente maniobra de Elba Esther Gordillo el año pasado para aglutinar a todas sus huestes en un partido político y así poder cobrar las prerrogativas sin tener que soportar los estatutos de su antiguo partido el PRI, ha hecho que muchos de los viejos dinosaurios de otros partidos se percaten de lo suculento del negocio.
El primero en hacerlo fue Jorge Emilio González y su partido Verde Ecologista. Otro ejemplo de hace algunos años fue el ahora extinto (gracias a Dios) Partido de la Sociedad Nacionalista. No es nada nuevo la formación de grupos express para la explotación de los recursos públicos, especialmente desde la reforma de 1996.
Lo que sí estamos viendo últimamente es la escisión cada vez más frecuente de camarillas al interior de los partidos fuertes para formar sus propios partidos. Elba Esther fue la más vistosa del año pasado, y ahora podremos ser testigos de la expulsión de Monreal (quien al parecer se enlistará en el PT si es que AMLO no forma un nuevo partido), la salida de Amalia y su gente, y probablemente también la salida de la gente de Manuel Espino una vez que le confirmen la salida de su grupo del CEN del PAN a manos de su amigo Medina Plascencia.
Las desventajas es que probablemente esto se preste para más actos de corrupción y la formación de partidos artificiales que no vengan con propuestas nuevas, sino sólo a multiplicar las actitudes subastadoras donde las familias se vendan al mejor postor.
Pero aquí viene lo bueno. No se dan cuenta estos muchachos ambiciosos que en sus propias actitudes egoístas están sembrando la destrucción de los grandes partidos que impedían al ciudadano acceder al poder. Divide y vencerás.
Ante la evidente fragmentación de los partidos políticos en grupos familiares cada vez más atomizados, será cada vez más fácil para el ciudadano común y corriente acceder a puestos de elección popular. Ante su separación, su debilidad les impedirá mantener los privilegios que hasta hace poco tiempo todavía presumían. En esas subastas finalmente los ciudadanos tendremos boleto de entrada y podremos presionar nuestras propias agendas.
No sé si sea buena noticia, pero he tratado de verlo positivamente. En Italia durante los noventa la fragmentación de los partidos llevó al poder a un personaje oscuro como Berlusconi quien se aprovechó de la disputa continua entre las diferentes ideologías para conformar su propio cartel basado en sus millones más que en propuestas.
Pueden venir días negros para México con la atomización que se avecina, pero al menos el ciudadano tendrá una participación más activa en este nuevo drama que viviremos.
Tendremos que salir a recuperar nuestro país finalmente ¿Quién se apunta?