noviembre 03, 2010

Las trampas de la transparencia

En México se aprobó en 2002 la ley federal de transparencia y acceso a la información pública gubernamental. En su propio nombre lleva el pecado que la he hecho convertirse en un ejercicio ostentoso e inútil, casi tanto como el propio instituto federal electoral. Las dependencias gubernamentales tienen dos excusas que utilizan frecuentemente, y que nos ha hecho caer en un proceso de desencanto general hacia su aprovechamiento.

Primera excusa: información que no se encuentra publicada. Si la dependencia considera que no tiene documentos publicados sobre la inquietud, fácilmente puede justificarse así. Aunque la información se trate de actividades que la oficina de gobierno realice, su respuesta sobre no tener publicado un documento que responda a la solicitud es suficiente para el IFAI y sus instancias locales.

Segunda excusa: información reservada. Cuando al gobierno y sus respectivas oficinas se les antoja, pueden lanzar la reserva de información sin ni siquiera tener que justificar el motivo, salvo para la memoria histórica una vez que termine la reserva de ley. Bajo este pretexto se han protegido solicitudes sospechosas y muy delicadas, sí. Pero también se ha aprovechado la reserva para denegar información que compromete situaciones que no tienen que ver con la seguridad del gobierno o de la nación, sino del funcionario que así será exhibido en actos de corrupción.

Lo detengo aquí porque se espera que ésta sea una de varias entregas sobre el tema. Creo que resulta elemental quebrar la noción de "transparencia" como una dádiva del gobierno a la cual somos merecedores cuando la gracia del funcionario así lo considera correcto. El IFAI ha sido hasta este momento un organismo obeso e irrelevante para la transparencia en nuestro país, pues la misma ley permite a las dependencias gubernamentales sacarle la vuelta a sus obligaciones.

Un ejercicio como Open Government debe pasar por etapas. De nada sirve si no existen las condiciones mínimas de rendición de cuentas, como obligaría una Auditoría Superior independiente, y una ciudadanía preocupada por el tema, ambos asuntos que espero desarrollar en otros escritos. Como vimos en éste, el asunto más básico de respuesta a las solicitudes se encuentra entrampado (literalmente), pues la transparencia sigue siendo voluntad graciosa del soberano y sus cortesanos.


 

octubre 21, 2010

¿Dónde quedó la Feria?

Esta broma me la contó un chofer de la ruta 130 respecto a sus compañeros de otras empresas que no manejan ánforas para depositar el pasaje. Cuando llegan los choferes a la central para reportar su venta y para entregar el dinero, los supervisores les piden que mejor entreguen lo que traen en la bolsa.

El asunto del transporte público da para muchos debates, pero uno de ellos tiene que ver con la forma de administrar los recursos ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos como estamos o implementamos medidas de prepago más eficientes y con las que se pueda tener más control? Lo segundo generaría beneficios para la administración de cada empresa concesionada y también facilitaría que el gobierno pueda cobrar correctamente los impuestos correspondientes. En esto hay un secreto a voces respecto a los recursos del transporte público y los grupos que se están beneficiando de su estructura actual.

Si en un lugar es fácil evadir impuestos y hacerse de un enorme capital que no pasa por controles normales es en negocios donde se maneja mucho dinero en efectivo. Estos recursos no sólo hacen que los gobiernos pierdan en cuanto a impuestos, sino también que grupos no institucionales se fortalezcan económica y políticamente. Aquí podríamos incluir desde sindicatos, camarillas y las relaciones políticas de los involucrados, hasta a la delincuencia organizada que extorsiona a estas organizaciones.

El incentivo que se está buscando con esta medida no sólo atraviesa la comodidad del usuario al no tenerse que preocupar si trae cambio o no, o la seguridad de los choferes que constantemente son asaltados en sus recorridos. También seguramente estuvo en la mente de los que planearon, y luego promovieron al poner un costo diferenciado, el hecho de romper con estructuras horizontales que se han beneficiado ilegalmente de estas fugas en las concesiones de transporte público.

octubre 20, 2010

Bondades del federalismo fiscal mexicano

Dos lecciones de que a final de cuentas los candados a través del sistema de redistribución fiscal funcionan. Ambos sucedieron esta semana y ambos deberían de haber sido espectaculares de ocho columnas.

El pasado martes se confirmó con la Ley de Ingresos aprobada en la Cámara de Diputados que el IVA se queda en 16%. Anteriormente había habido gritos y amenazas de parte del PRI de que harían todo lo posible por derrumbar la injusticia que ellos mismos aprobaron el año pasado, supuestamente por un acuerdo electoral con el presidente que no respetó. El movimiento de Ernesto Cordero fue un magistral golpe a tres bandas al recordarles que los principales afectados serían sus patrones, los gobernadores, pues bajarlo de 16 a 15% impactaría directamente en sus finanzas. Lo que comenzó como un leve carraspeo e indecisión ayer se confirmó como una triste broma del destino. A los priístas se les olvidó la injusticia y se acordaron de sus prioridades.

La segunda nota la da Nuevo León. Al cumplirse el plazo de reconstrucción de los puentes en Corregidora y en Santa Bárbara, el gobierno del Estado no tuvo más que reconocer su vulgar desidia para atender lo más básico. Tenían encima un nuevo logro espectacular de la SCT, quienes están a dos días de entregar el tramo que une Antonio L. Rodríguez con Gustavo Díaz Ordaz en tiempo y forma. El oso de ni siquiera haber podido terminar dos vados se lo quisieron evitar. Desde el domingo trabajaban a marchas forzadas sobre ambos lechos para terminar los vados, y ahora sí, despotricar que el FONDEN no les ha facilitado lo necesario para siquiera iniciar los puentes. Otro balazo a los pies, pues.

Lo que nos queda claro es que un par de movimientos de la Federación han hecho que los normalmente llorones gobiernos locales queden en evidencia de quiénes son realmente los responsables de muchos de nuestros problemas. O para que quede más claro, ese discursillo de que "es que el gobierno federal…" como que ya no se lo van tragando tan fácil los ciudadanos.

Triste semana para los priístas. Sigue su venganza.



octubre 19, 2010

Confianza

Salir a la calle podría ser un ejercicio de total suicidio. Un individuo más o menos preocupado por su bienestar pondría en duda la capacidad de sus vecinos para mantenerse en su carril, utilizar el espejo y la direccional antes de cambiarse y respetar los semáforos en rojo ¿o qué nos hace felizmente tomar nuestro automóvil, encenderlo y ajustar el cinturón de seguridad para manejar por las calles sin tanta preocupación?

Aunque nos declaremos personajes aislados y ajenos a los asuntos públicos, aunque digamos que lo peor que podríamos hacer es confiar en la sociedad para sacar adelante nuestros problemas, sea por los pretextos que sean, la verdad es que todos ejercemos un poco de ciudadanía al salir a la calle y depender de tantos factores fuera de nuestras manos para nuestra propia sobrevivencia.

El ejemplo que acá pongo sobre una actividad tan simple como es manejar pone en la mesa el hecho de que somos inherentemente ciudadanos, antes que cualquier otra cosa. Nuestra percepción se construye alrededor de las percepciones de quienes comparten el espacio con nosotros. Salir a la calle y comenzar a caminar, suponer que el de enfrente no se lanzará sobre mí para arrebatarme mis bienes, depender de que los servicios que nos proporcionan distintos negocios tendrán una calidad al menos suficiente para no perder la vida. Ejemplos sobran.

Es una buena noticia que hasta el individuo con mayores tendencias ermitañas, con menos confianza en sus vecinos, y con más comentarios sarcásticos sobre la inutilidad de la participación ciudadana, hasta él todos los días nos da la mejor prueba de que es un ciudadano más. Basta verlo manejar y suponer que el carro que está a punto de llegar a la esquina se detendrá por una luz roja. Y lo más impresionante es que efectivamente se detenga y todo siga funcionando.

octubre 11, 2010

Buganvilia

Las ramas de esta singular planta se endurecen rápido y se vuelven espinosas. Sus días de tallos tiernos apenas y recorren la superficie para convertirse en fuerte madera. Al final de cada una de sus terminales podemos encontrar flores que pueden convertir un desolado paisaje en uno de brillante explosión de colores.

Todos lo hemos visto alguna vez, esas paredes convertidas en colores pastel, los pétalos que se desprenden y también llenan el suelo de alegría. Resulta interesante cómo estos tallos, a pesar de su dureza, dependen de una guía para seguir su camino. Las paredes, rejas u otros árboles son para ellas la oportunidad de subir, incluso al grado de superar el nivel de los techos, dejarse ver desde el cielo como manchones rosas, naranjas o blancos.

La buganvilia tiene una enorme capacidad para mostrar belleza y crecer fuerte en entornos difíciles, pero requiere de bases que le permitan que sus raíces también se afiancen y se endurezcan. La guía sobre la cual puedan levantarse es una de las claves en su vida, la diferencia entre ser un simple matorral y un árbol enorme. Los jardineros lo saben y recomiendan que se les construyan enrejados alrededor de su tronco. Finalmente las rejas quedarán escondidas por las flores que se esparcirán por toda la planta.

Nuestras manos están atadas a los injertos de una buganvilia que apenas comenzamos a ver crecer. Dependemos de varios factores para florecer, pero al menos no podemos perder de vista la ubicación donde seremos sembrados ¿tenemos un árbol fuerte creciendo a nuestro costado? ¿hay alguna pared o rejilla que nos permita subir? ¿seremos simple matorral o nos atreveremos a ser un sólido árbol?

La ciudadanía no podrá crecer sin el Estado, so pena de convertirnos en una buganvilia apenas visitada por algunos insectos. La soberbia puede matar a nuestra planta. A final de cuentas, si somos suficientemente hábiles, nuestras flores podrán cubrir el entramado de tallos y guías que nos han permitido llegar alto. Alejarnos, o pretender que podemos solos, nos hará vernos chaparros frente a otros árboles que siguen creciendo en fuerza y en capacidad.

octubre 06, 2010

Un pueblo rojo

Esta mañana desperté con la inundación roja en Hungría. Resolví pasar la página y sólo hasta el mediodía revolví de nuevo el periódico. Lodo convertido en desgracia, elementos tóxicos que transforman el panorama de un tono sangriento, literal.

La rutina se vuelve asfixiante, pero a la vez también constituye uno de los poquísimos elementos que le dan cordura a una vida construida sobre pequeñas fórmulas que funcionan por su frecuente repetición. Poner el despertador a las 6 y media sólo para dejarlo sonar hasta el momento en que se entreteje con algún sueño de esos que se aferran a la fantasía. Quebrar la tranquilidad emocional con las primeras gotas heladas de la regadera sin que necesariamente terminen de despertarnos. Mirar fijamente hacia afuera con un tazón de cereal barato que sólo se come por la comodidad parsimoniosa del ejercicio digestivo.

Un pueblo convertido al rojo se vuelve una noticia espeluznante, pero a la vez necesaria. Es similar a la sensación en el fondo del estómago al mirar las fotografías de Veracruz bajo el agua, o Oaxaca entre el lodo, o aún más emocionante, Monterrey bajo las balas de dos o tres bandas que parecen no tener el menor ánimo de dejar de despilfarrar sus recursos en una guerra idiota. La sucesión de desgracias se vuelve lo único que nos va sacando de un estado letárgico insoportable.

Pero esta vez es un color carmín que inunda todo el panorama. No solo es la noticia que viene a sumarse a los incendios en California o los tornados en Mississippi. Es el trasfondo artístico de la nota. Es descubrir seres humanos que de cintura para abajo parecen víctimas de un ejercicio básico de Paint. Click, rellenar figura con el color seleccionado ¿está seguro de querer guardar los cambios hechos? Sí, seguro. Si no, no lo estaría haciendo. Son los caminos invadidos por la tortura monocolor frente a la diversidad que está escondida para otro día.

Me aburro. Quedo en espera del próximo evento que me haga reconsiderar mi existencia, y esa sensación de que nada puede sorprenderme ya.

septiembre 23, 2010

Limpiando la casa

El Proyecto de recuperación de la Colonia Independencia en Monterrey tiene un significado especial para la ciudad. No sólo se trata de un espacio que fue colonizado por bandas del crimen organizado ante el abandono de la autoridad y de la sociedad misma. Se trata además de la oportunidad que el gobierno está buscando con desesperación para recuperar su imagen ante los constantes embates de la opinión pública por el pobre desempeño que han mostrado hasta este momento. Por ello es importante no perder de vista los detalles de este enorme objetivo.

Un espacio originalmente habitado por familias de trabajadores que laboraban para la Fundidora de Acero Monterrey y que fue bautizada como San Luisito por el origen de sus pobladores, fue víctima de la urbanización y quedó atrapado entre enormes avenidas de alta velocidad al norte, y la Loma Larga hacia el sur. La quiebra de la empresa que los empleaba en 1986 generó que sus trabajadores e hijos tuvieran que comenzar a buscar por cuenta propia cómo hacerse de ingresos. Muchos de ellos hábiles en el uso de maquinaria pesada pudieron establecer talleres de diferentes actividades que hasta la fecha sobreviven, pero también otros quedaron a la deriva y con un futuro incierto.

La inversión para recuperar este espacio por supuesto que es aplaudido, pero debe tener un plan más profundo que simplemente la construcción de parques y centros deportivos ¿de qué le servirá a un joven dedicarse al deporte si esto no viene aparejado con un robusto programa de becas deportivas? sólo por poner un ejemplo. La privatización de las canchas del Río Santa Catarina vinieron a agravar aún más una situación que de por sí ya era complicada. La negativa de la Comisión Nacional del Agua para permitir su reconstrucción hace evidente la urgencia por este esfuerzo.

Será muy importante no tomar la salida fácil de culpar de todos los males a las zonas marginadas, como si el resto de la sociedad regiomontana no estuviera siendo abierta partícipe del clima de corrupción e impunidad. Las encuestas sobre cultura de la legalidad no presentan una diferencia significativa entre distintos estratos sociales o niveles de educación cuando se les hacen preguntas relativas a la oportunidad de cometer un ilícito si se trata de ayudar a un familiar o proteger el patrimonio propio. El problema es mucho más grave, profundo y generalizado de lo que se piensa. Recuperar la Colonia Independencia tendrá efectos positivos a largo plazo, pero no podemos caer en el simplismo de pensar que los más desfavorecidos son los que tienen a la ciudad volteada de cabeza. Ni tampoco pensar que sólo con la inversión en infraestructura el problema se resolverá automáticamente.

agosto 30, 2010

Éxodo

La cobardía se define como la degeneración de la prudencia. La mañana del lunes desperté con una frase en mi cabeza escrita por Lorenzo Zambrano: Los que se van de Monterrey son cobardes.

La ciudad se encuentra en pleno éxodo. Para quienes han puesto atención al segundo texto del Antiguo Testamento podrán recordar que la principal razón para el movimiento masivo del pueblo elegido no fue encontrar un lugar mejor, sino huir de sus demonios. La salida del hogar resulta así no una aspiración, sino una única y dolorosa alternativa. Uno sale de casa no porque quiera un mejor futuro, sino porque el que se tiene enfrente es insuficiente. Parece un juego de palabras pero no es lo mismo.

Monterrey se encuentra secuestrado. Se ha vuelto el nudo del conflicto entre las distintas bandas criminales. No es únicamente el espacio o las posibilidades para transportar, son los consumidores cada vez más adictos y con inmejorable poder adquisitivo, la serenidad y tolerancia de las autoridades frente a los niños bien de la ciudad. Su demanda provocó una oferta, pero esta competencia no tuvo reglas.

No es sólo el éxodo de las familias pudientes al otro lado de la frontera o, irónico, a la Ciudad de México por motivos de seguridad. Es también el éxodo de los mortales de sus rutinas normales. El sábado fui a comer a un restaurante de mariscos en Santiago que en otro momento habría tenido que esperar para ser atendido. Ese día éramos los únicos comensales quizá con otras dos familias. Es el éxodo de nuestros pensamientos, que ahora sólo rondan asuntos de inseguridad y paranoia. Es la dolorosa decisión de dejar al ser y sus actividades que le daban identidad.

Yo no sé si se trate de un asunto de cobardía. Encuentro tantas reflexiones y explicaciones en revistas, periódicos y redes sociales que podríamos encontrarle una buena razón a cada una de ellas. Sí creo sin embargo que la salida de amigos y conocidos de la ciudad no puede ser una buena noticia, ni para el que se va ni para el que se queda. El desmembramiento de una sociedad y su desprendimiento del lugar donde se desarrolló lo dejará amputado emocionalmente. Las historias que rondan en libros y testimonios de individuos que tuvieron que dejar sus países en los tiempos de las dictaduras son reveladores. Tomás Eloy Martínez escribió un libro lacerante que fue publicado poco antes de su fallecimiento. Purgatorio contaba la historia de una mujer que huyó de la dictadura argentina y que dedicó la mayor parte de su vida para intentar encontrar a su esposo desaparecido por los militares. Habérselo encontrado en un café neoyorkino, conversando tranquilamente y a la edad en la que ella lo dejó de ver, la devolvió a la vida. La ausencia de los seres amados y del espacio de vida dejan al ser humano en un purgatorio, en una espera perpetua que no se rompe sino hasta recuperar lo perdido.

Los que se quedan se enfrentan a un lugar desolado. En teoría son los valientes o los que no tuvieron la opción de abandonar el barco mientras aún se podía. Viven intentando mantener las rutinas que los aferren a lo que antes era su vida. El resquebrajamiento se da paulatinamente, no sólo por la ausencia de los que se han ido, sino también por el desfiguro del panorama. El molde del recuerdo deja de caber en la mañana siguiente.

No creo que el éxodo sea inevitable. Se requiere un despertar que aún no se ha dado. Hemos caminado (no sé si cobardemente) de un lado a otro, intentando sacarle la vuelta a los problemas, desde las balaceras hasta la ineptitud y complicidad de las autoridades. Pero no sólo eso, también hemos intentado no ver la complicidad que nosotros mismos hemos creado alrededor del crimen organizado. Los que ahora abandonan la ciudad lo hacen a sabiendas de que este lugar se está pudriendo. La enfermedad requiere anticuerpos, pero éstos han optado por esconderse, huyendo o quedándose.

agosto 24, 2010

Asuntos de familia

La muerte del alcalde Edelmiro Cavazos tiene varias líneas de investigación. Desde aquéllos que sostienen que sólo tuvo que ver con una lucha entre bandas por el control de la plaza, hasta los que afirman que fue con la intención de calentar una plaza que, sienten unos, ya no se la podrían arrebatar a los otros.

Desde que comenzó la disputa abierta entre el cártel del golfo y los zetas hace un año aproximadamente, se supo que los primeros habían hecho una serie de alianzas que casi les garantizarían el triunfo: el cártel de Sinaloa y los de la familia michoacana. Del otro lado, la enemistad entre los Beltrán Leyva a raíz de la traición del Chapo en 2007 los hizo acercarse a los zetas para enfrentarse a sus antiguos aliados. Parecía que la cosa estaba pintada para una rápida desaparición de los dos hijos desobedientes. Recordemos que los zetas provienen de una escisión del cártel del golfo, y los Beltrán toda su vida crecieron bajo el cobijo del cártel de Sinaloa.

Muchos de los sangrientos enfrentamientos que hemos sufrido en este año tanto en la zona de la Laguna y Chihuahua, como en Tamaulipas y Nuevo León, tuvieron que ver con una disputa en dos vías: por un lado mantener las plazas que proveían de recursos económicos a las bandas a través del tráfico de droga, los secuestros y las extorsiones, y por el otro calentar la plaza del opuesto. Este último término es conocido entre los miembros del crimen organizado como la deliberada provocación de la autoridad en las plazas de la banda opuesta para enfrentar a la sociedad con su gobierno y así exhibir las complicidades de éste último con la banda criminal enemiga.

Parecía que la intención de los del golfo y Sinaloa era quedarse con Nuevo León. Los primeros enfrentamientos fueron fuera de esta plaza. Mantuvieron estrecha comunicación con las autoridades al grado que se corrió fuerte el rumor de que hubo una instrucción de dejar hacer a aquéllos que se identificaran en los costados de sus unidades con tres letras correspondientes a las iniciales del cártel del golfo.

El secuestro y asesinato de Edelmiro puede tener muchas explicaciones y probablemente sea muy pronto para aventurarse a defender una de ellas. Sin embargo dos eventos posteriores pueden dar algo de luz sobre qué sucedió. Por un lado está el aseguramiento de una quinta en Los Cavazos con armamento suficiente para derribar helicópteros y el arresto de cuatro delincuentes pertenecientes a la familia michoacana, quienes luego confesaron ser los perpetradores directos del crimen junto con los policías municipales como cómplices. Por el otro, la casa que fue reventada en el poniente de San Pedro el lunes pasado, en donde tenían secuestradas a seis personas y sí, los secuestradores pertenecían a la familia. Seguramente los primeros atrapados hablaron sobre la casa de seguridad a cambio de una pena más cómoda.

Si tuviera que aventurar una explicación, diría que la familia michoacana, aliada del cártel del golfo, deliberadamente asesinó a Edelmiro con la intención de calentar la plaza para los zetas, contra los que poco han podido hacer por sus alianzas corruptas estratégicas que aún sostienen con gobiernos municipales y locales de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. Por más amenazas, incluyendo el asesinato de candidatos y granadas a corporaciones policíacas, los zetas se han mantenido en el corazón de estos gobernantes que les han asegurado la sobrevivencia frente al embate violento de los sinaloenses y los del golfo ¿por qué esa lealtad cuando pudieron haberse deshecho de ellos? Seguramente asuntos de familia de los que poco podremos enterarnos los mortales.

Pregunta incómoda: ¿por qué los zetas le muestran tanto respeto al Diablo Fernández, personaje que abiertamente ha reconocido tener guardias blancas en la ciudad para eliminarlos? Eso de llevarle los cuerpos a la puerta de su negocio parece más una ofrenda de amistad que una provocación, después de todo cuatro de los seis agresores sobrevivieron al levantón.


 

agosto 02, 2010

El hilo de la injusticia

(Publímetro). El uso de presos de la cárcel de Gómez Palacio para servicio de delincuentes en Torreón provocó escalofríos en la opinión pública los últimos días. Esto ha dejado a la sociedad con la verdad frente a sus ojos: los espacios de readaptación social que ya sospechábamos se encontraban completamente infiltrados por el crimen organizado es también donde se reclutan a los mercenarios que hacen el trabajo sucio de las bandas criminales. Irónicamente con nuestros impuestos estamos alimentando y vistiendo a los mismos que luego en la noche saldrán a dejarnos una ofrenda de cabezas en la plaza principal.

Yo me pregunto cómo sentirá en este momento un funcionario del ministerio público o un juez. Suponiendo que han hecho su parte al integrar el caso y llevar ante un tribunal al sospechoso. Al declararlo culpable, que sólo sucede en el 5% de los delincuentes, éste pasará un trámite administrativo que le garantizará techo y comida, además de un trabajo muy bien remunerado: seguir asesinando sin problemas.

El hilo que mantiene unido a un Estado está en la confianza entre autoridades y ciudadanos. Las lamentables noticias que escuchamos la semana pasada abren otra zanja en esta relación pues deja sin sentido mucho del trabajo de procuración de justicia en nuestro país, si con sólo corromper a la directora de un penal se puede disponer de miles de matones que no tienen nada que perder.

La respuesta del Estado frente a esta crisis debe ser contundente o puede volverse una enfermedad que contagie a la sociedad ¿Denuncio? Si hasta en el mejor y distante escenario que el culpable llegue a la cárcel, éste podrá siempre salir a matarme y volver para el desayuno. Terribles noticias para nuestro país.