abril 03, 2006

Cuando me arden los ojos

Cuando me arden los ojos ya sé que es porque he leído de más pero eso es algo que me satisface tanto, que me hace tan feliz, que puedo soportar a mis ojos llorando por lo que les he forzado a hacer.

Me imagino ahora la vida que he leído. Pienso en los libros que leí esta última semana y pienso, reflexiono, opino. Hay palabras que parecería que ya se dijeron antes y parece que hay palabras que nunca se pueden decir.

Hay sueños que luego uno dice "pero es que esto ya lo había imaginado yo, como es que este autor ahora lo escribe tan naturalmente, como si hubiera entrado a mi mente a robarlo". Y ahí están, plasmados en letras, ultrajados y copiados por un autor del otro lado del mundo.

Cuando me arden los ojos entonces pienso en el dolor que provocan tantas palabras pasando por los delgados filamentos de mis ojos, todas las ideas que ahora se aglutinan en mi cerebro para finalmente pasar al olvido del subconsciente.

Hay aventuras en barcos como la que ahora leo de Umberto Eco de la historia de ayer. También leo los periódicos para confirmar que la fantasía es irremediablemente el material de la realidad y no al revés. Los sueños y la vida tienen sentido sólo a través de estos cuentos en donde el tiempo es una opción para el autor, las voluntades y las facultades una posibilidad de sólo combinar letras.

Y a este respecto me atengo, combinación interminable de letras, de posibles soluciones, posibles encrucijadas entre unas palabras que nunca antes habían estado juntas. Esto les ha de pasar tanto cuando dos palabras de diferentes idiomas por capricho del autor o descuido del lector suceden juntas. There is nada que hacer here. Pochismo que resulta el máximo sincretismo entre dos culturas que ni siquiera se han visto nacer.

De pronto tomo una revista y comienzo a leer para luego pasar la tarde leyendo el periódico y finalmente terminar la noche leyendo la novela que en ese momento he abierto. En ocasiones pierdo el cimiento de qué estoy leyendo y cuándo. Comienzo a combinar. ¿Era el marinero al que mataron en cumbres para luego terminar en una isla remota de un lugar sin tiempo y que sólo con cruzar hacia el otro lado los días caminan hacia atrás? ¿O era con la reflexión sobre el multiculturalismo que luego me topé con esa cita de maquiavelo entre las letras que manchan del diario que me acompaña en mis visitas al baño? Sucede Ricardo III junto al estado del tiempo o es Federico Reyes Heroles un personaje ficticio de alguna novela barata de Praga?

Los ojos me arden y entonces encuentro que este mundo siempre es demasiado como para procesarlo todo, pero qué bello placer dedicarle algo de la vida a conocer la vida de otros, los pensamientos de otros y entonces poderlos enriquecer con experiencias propias.

Cuando me arden los ojos entiendo que he pasado más tiempo del que debía. cuando miro el reloj y encuentro que han pasado cuatro horas desde que tomé ese libro para pasar un ratito en lo que me daba hambre o en lo que tenía que irme a tal o cual compromiso.

Entonces descubro que leer es un ejercicio que, como todos los demás y como bien dijo Jane Fonda, para que sirva tiene que doler.

¿O es que ya necesito lentes?

2 comentarios:

akinorev dijo...

Todo en exceso es enfermo.

Tienes que cuidar tu vista, si no la que te va a leer cuando estés viejito soy yo y no tú a mí.

eso no queremos, verdad???

no abuses y ya (hahah)

Batz dijo...

"la fantasía es irremediablemente el material de la realidad y no al revés".. esta me gusto.

a leer hasta que duela, ahora que puedas...