noviembre 04, 2009

Legisladores como cuello de botella del sistema

Cuando terminaba mis últimas reflexiones de la tesis de licenciatura me percataba que desde un análisis institucionalista uno se topa con la interminable solución a todo, pero que irremediablemente debe pasar por una aprobación de los legisladores. Jueces y partes, ellos han tenido en sus manos desde hace ya más de diez años las soluciones de este país pero no se han atrevido a realizarlas.

Enumerar ejemplos puede ser un buen ejercicio para evidenciar la situación. La reelección legislativa sin duda traería una modificación de los incentivos con los cuales el ciudadano podría salir empoderado, pues obligaría a los primeros a deberle el puesto a los segundos más que a su partido político: horizontalizaría el ejercicio del poder. De igual manera las candidaturas independientes generarían una serie de legisladores ajenos a los intereses propios de los partidos, pero ¿quién tendría que tomar esta decisión? Nuevamente los legisladores que son los menos interesados en perder este poder.

Desde el ámbito económico, se ha hablado mucho de las reformas energética y fiscal que este país requiere desde hace décadas. Las razones por las cuales no pasa una ni la otra tienen menos que ver con lo que puedan afectar a los ciudadanos, antes que los privilegios que algunos partidos políticos perderían ¿Quieren saber por qué no tenemos un impuesto al consumo generalizado o una sana competencia en el mercado de las gasolineras? Es sólo cosa de voltear a ver a los diputados y senadores, o los empresarios que los patrocinan, que hacen fortunas de estos mercados supuestamente para el bien de la nación.

Otros temas más espinosos tienen que ver con la transparencia y la rendición de cuentas. Desde el sexenio de Fox se vendió la idea de que el expresidente estaba totalmente comprometido con el proyecto, sin embargo esto no pasó de crear una instancia en el IFAI que cada vez demuestra más su inutilidad más allá de ser una fotocopiadora de documentos muy mal administrada y excesivamente cara. La verdadera rendición de cuentas sigue siendo algo que entre los partidos políticos se negocian (yo te tapo al tuyo si tú me tapas al mío). La creación de una verdadera Auditoría Superior de la Federación con atribuciones reales para castigar a los culpables de corrupción y desvío de recursos sigue estando en la congeladora y sin tiempo definido para comenzar a operar.

Otro ejemplo aún más lamentable y estrechamente relacionado con el anterior tiene que ver con la urgente separación del organismo de procuración de justicia tanto a nivel federal (en la PGR), como en los Estados. Es inconcebible que la oficina que perseguiría de oficio cualquier irregularidad incluida las del gobierno, tenga como jefe al titular del Ejecutivo, uno de los más naturales candidatos a ser responsables de algún delito. En infinidad de foros nacionales e internacionales se ha llamado sobre la incongruencia de este hecho; decenas de reportes de organismos internacionales han urgido a las autoridades mexicanas para cambiarlo. Nuevamente, ¿en quién creen que recae como última instancia esta decisión? En los mismos legisladores con todos los incentivos para mantener las cosas tal como están.

El último ejemplo que quiero mencionar, y aclaro que no estoy agotándolos, tiene que ver con la institución que regula las elecciones y supuestamente vigila que los partidos políticos se conduzcan correctamente. Desde la salida de la primera generación de consejeros electorales, hemos sido testigos de una prostitución del IFE hasta situaciones tan ridículas que ya los partidos abiertamente se creen dueños de una "cuota de consejeros". Aunado a esto, la reforma de 2007 va garantizando que el presupuesto para los partidos se multiplique sin ningún control, mientras que las excesivas facultades del IFE los van atando de manos por sobresaturación ¿Quién puede cambiar esto y realmente darle a los partidos políticos una estructura de disciplina y control real tanto en sus gastos como en sus atribuciones? Los mismos partidos políticos a través de sus legisladores.

Todo parece indicar que las grandes soluciones siguen recayendo sobre los mismos individuos y las mismas personas. El problema está en que ellos serían los más afectados al modificar esta situación. Después de cuatro años de haber redactado mis últimas reflexiones en torno a cómo realinear esos incentivos para que los legisladores realmente trabajen para la sociedad, sigo sin encontrar respuestas contundentes. Requiere o una labor suicida de los partidos políticos para actuar contra sus intereses, o una gran sacudida por parte de la sociedad para que éstos reaccionen. No es ninguna casualidad que veamos la aglutinación cada vez más fuerte de ciudadanos que se han dado cuenta de este cuello de botella ¿Cuánto más puede resistir? Espero sinceramente que estemos en la antesala de su fin. El costo de mantener este sistema se vuelve cada vez más obsceno y sus consecuencias cada vez más peligrosas.


 

octubre 31, 2009

La ciudadanía y el paquete económico

La decisión por el paquete económico está reflejando varios aspectos de nuestra sociedad que vale la pena analizar: la sensación de que el futuro nos alcanza, el aglutinamiento del descontento ciudadano, y la fragilidad de nuestro sistema de partidos frente a un reto de enorme magnitud.

Comencemos por la mejor noticia. Aunque muchos pronosticaron que el descontento social se iba a evaporar tan pronto pasaran las elecciones, agrupaciones civiles por el voto en blanco y las que propugnaban por anular el voto se han encontrado en varios frentes: primero, la clase política se ha visto enfrentada nuevamente por una sociedad civil más organizada de lo que ellos esperaban. La intensidad del debate político no aminoró al saberse el PRI ganador y siendo ratificados los resultados electorales. Antes que eso, la noticia sobre el aumento de los impuestos ha dado una bandera común nuevamente a ciudadanos de diferentes ideologías y objetivos. Ni un peso más es la señal de guerra contra una situación insostenible. El uso de espacios de Internet para expresar el repudio se ha visto repetido. Los políticos le apostaron mal al desgaste ciudadano. Casi puedo atinar a decir que no habíamos visto este nivel de organización desde el terremoto de 1985, la ciudadanía ha encontrado un frente común contra el cual motivarse para salir y expresar. El Internet ha dado la oportunidad de que no se tenga que salir de casa para expresar apoyo por un movimiento u otro. La mejor noticia de todo esto es que no ha habido un solo político que pueda colgarse la medalla del repudio al alza de impuestos, por más que el PRI y el PAN quieran culparse por la paternidad de la iniciativa.

Sin embargo, los políticos esta vez no están completamente equivocados. La ineludibilidad del pago de impuestos ha puesto del mismo lado a tirios y troyanos, aunque esto no signifique que sea mentira la necesidad de mayores ingresos. La dependencia del petróleo aumenta desafortunadamente por la situación de crisis, y es irónicamente este momento cuando nuestras reservas comienzan a escasear. El pago de la factura llegará tarde o temprano, y las declaraciones de guerra contra la iniciativa privada por parte del presidente tienen toda la lógica de un gobierno desesperado por recursos frescos. Desafortunadamente esto solo hará que los grupos de protesta se fortalezcan con el apoyo de los empresarios aludidos. Que por cierto ninguna mentira es que no pagan impuestos a través de regímenes de consolidación, donaciones a fundaciones propias, y otros vericuetos que han aprendido audazmente a utilizar para evadirlos.

Finalmente está el tema del sistema de partidos. La necesidad de responsabilizarse por una medida seguramente antipopular como es aumentar impuestos ha hecho que ninguno de los partidos, y ni siquiera hacia el interior del que está en el poder, quieran responsabilizarse por este hecho ante una ciudadanía más despierta. Esta vez parece que los ciudadanos sí harán pagar al partido que le apueste a aumentar impuestos. La buena noticia del principio de esta reflexión se convierte en la mala noticia hacia el final. La desarticulación de una noción ideológica pondrá a nuestro sistema de partidos en una situación de cobarde inacción, so pena de pagar las consecuencias frente a una ciudadanía furiosa. Lo que decía Winston Churchil hace algunas décadas no puede ser más cierto que ahora: los políticos piensan en la siguiente elección, los estadistas en la siguiente generación. La decisión de tener una base recaudatoria suficiente debe pasar por el costo político de tomar medidas impopulares. Lamentablemente la fragilidad de nuestros partidos políticos los hará seguramente recular frente a una decisión que debe tomarse a la buena o a la mala. Nos guste o no, es necesario pagar más impuestos.

octubre 29, 2009

Renegociando la plaza

La llegada de 900 soldados a una ciudad que había disfrutado de relativa calma en los últimos dos años debe ser una noticia que estremezca al más distraído de los habitantes. El movimiento que se está dando al sur de Monterrey desde la caída de los jefes que controlaban el tráfico de droga en el municipio de Santiago, incluyendo a algunas de sus autoridades municipales, pudo haber sido el polvorín que desate lo que seguramente será la bienvenida del narco a Rodrigo Medina, pero también la oportunidad que están buscando las fuerzas federales y el ejército para plantear una nueva forma de combate.

Es natural que ante el cambio de mandos vengan las renegociaciones. Ante la renovación de autoridades deberá seguir una serie de eventos donde los grupos criminales intentarán verse intimidantes y, hasta cierto punto, capaces de cualquier cosa. La respuesta natural de la autoridad tendrá que ser aumentar el costo de su desorden desplegando una estrategia de violencia hasta que se llegue a un nuevo punto de equilibrio donde ambos grupos puedan seguir operando. Esto no implica necesariamente un arreglo explícito entre autoridad y crimen organizado, sino simplemente la fijación de una frontera de acción donde ambos grupos se toleren.

La autoridad antes que querer detener al narco, tiene como prioridad mantener el orden. El narco antes que querer desaparecer a la autoridad, quiere trabajar en relativa calma y que los costos de operar y mantener la seguridad de sus rutas de tráfico no sean tan elevados que sus ganancias se vean mermadas. El equilibrio eventualmente se da cuando el costo de seguir atacándose sea tan alto que ambos bandos reduzcan significativamente su nivel de violencia. Esto se dio en Nuevo León en 2007 después de dos años de dramática violencia, en un periodo que comenzó poco después de que fueran asesinados el Director de la Agencia Estatal de Investigación y el Director de la Policía de San Pedro Garza García.

A diferencia de otras ocasiones, en Nuevo León se está gestando un operativo sólo aplicado en Chihuahua anteriormente y en el que nuestro Estado será probablemente el primer caso de éxito. La coordinación entre autoridades estatales y federal se está dando desde una perspectiva de completa comunicación. Incluso la designación de autoridades municipales en las áreas de seguridad está llevando el palomeo no sólo del Estado, sino del mismo coordinador técnico de seguridad pública. Lo que se está planteando en los círculos de seguridad es que se empuje fuertemente la frontera de la tolerancia como una estrategia para establecer nuevas reglas del juego. La llegada de Rodrigo Medina posibilitó a la gente de la capital la oportunidad de tener un laboratorio fértil para operar el aumento dramático del costo de la plaza de Nuevo León.

La tolerancia mostrada por la gente de Natividad González Parás frente al crimen organizado enfureció a los grandes empresarios de la ciudad. La eventualidad y la frecuencia de secuestros y extorsiones cada vez más cercanas al círculo más sensible de la sociedad regiomontana generó lo que ya todos vimos: las grandes empresas de la entidad controlaron no sólo la llegada de Medina al gobierno, sino también al equipo de transición y actualmente al que controlará toda la política interna del Estado. Al parecer las decisiones de seguridad vendrán de la Ciudad de México y con una escala en el escritorio de algunos de los más importantes corporativos del Estado.

Y por eso decía desde un principio: la llegada de 900 soldados a Nuevo León sólo puede ser el principio de una historia que seguramente nos dará algunos días violentos en el Estado. En lo que se vuelve a llegar a un equilibrio, esta vez mucho más alto según le apuestan la gente de seguridad, las balaceras y las ejecuciones podrían ser el pan de cada día.


 

octubre 26, 2009

Humor de la ciudad

¿Cómo sería tener un espacio donde, entre otras cosas, pudiéramos medir el humor de nuestra ciudad? Partiendo del supuesto de que la incidencia del crimen en cierta forma está relacionada con la percepción que tenemos de nuestro alrededor, sería posible determinar a través de la participación de todos en un mismo mapa, cuál es el estado de ánimo de nuestra ciudad. Es parte de lo que estamos intentando lograr en la página Denuncia 2.0.

La idea no fue nuestra, sino de un grupo de artistas que se hicieron llamar los situacionistas. Un buen amigo del grupo nos dirigió hacia el tema, el cual estuvo trabajando para otros fines. Un tono sombrío en la ciudad puede generar descontento, al mismo tiempo que una comunidad boyante y feliz puede generar en sus habitantes un estado de satisfacción. En la medida en que todos podamos construir para una ciudad más ordenada y mejor dispuesta para nuestro convivir, en ese mismo grado estaremos estableciendo pautas de comportamiento. Llevando esto al extremo, una situación de anormalidad e insatisfacción generaría sobre los habitantes una propensión hacia las conductas antisociales e incluso hacia la violencia en un grado extremo.

Rudolph Giuliani aplicó el modelo de la Ventana Rota, que en cierta forma tiene un parecido con esta idea. En la medida en que el gobierno sea tolerante con infracciones menores como fue el caso del subterráneo en Nueva York, la sensación de impunidad causa que la incidencia del crimen vaya en aumento. Hablar del programa Tolerancia Cero sería caer en relatorías innecesarias para este escrito. Uno de los creyentes de este sistema fue el Gobierno del DF hace algunos años. Mediante una consultoría con la gente de Giuliani se intentó crear un plan de 100 acciones para reducir la delincuencia en la Ciudad de México. El problema fue que el consejo número uno establecía aumentar considerablemente el salario de los policías para hacerlos sentir orgullosos de su uniforme, y ahí se acabó el programa.

La idea traída a Nuevo León puede significar algo diferente. Por un lado, estamos partiendo de que no sea el gobierno sino la misma ciudadanía quien reporte el estado de ánimo de la ciudad. La multiplicación de un esfuerzo mínimo como puede ser localizar los elementos negativos de nuestro alrededor (grafiti, mala iluminación, fiestas a altas horas de la noche, terrenos baldíos, autos abandonados, etcétera) en una página de Internet de fácil acceso y uso, puede generar una sensación de atención hacia la autoridad. La multiplicación de las quejas por supuesto que debe ir aparejado por un esfuerzo relativamente similar por parte del gobierno para atenderlo. Sin embargo nuestro mapa también nos puede dar una idea para la toma de decisiones ¿Qué zonas se encuentran en situación de riesgo? ¿Qué tipo de decisiones debemos de tomar al respecto de exponernos a un problema de este tipo? ¿Qué tan responsables somos del deterioro de nuestra ciudad? ¿Cuánto más seguiremos culpando al titular de Seguridad Pública en turno hasta que nos demos cuenta que somos nosotros mismos los responsables de esta situación?

Por cierto, la página es http://www.juntosdenunciamos.org y la invitación es a que la hagan parte de su círculo de interés.

octubre 22, 2009

Asuntos de Estado

Vengo llegando de una presentación de libro del profesor Rafael Aguilera Portales. Siempre estimula una charla de este tipo, sobre todo en cuanto a la profundización de mensajes que parecen desgastados y pasados de moda. Un ferviente institucionalista y seguidor de Luigi Ferrajoli, una especie que parece en peligro de extinción en este mundo lleno de catastrofistas y apocalípticos.

El fin del Estado, la transición hacia una sociedad donde los contratos ya no son el elemento clave (de qué sirve tener una Constitución cuando a través de una serie de transacciones financieras en línea puedo destrozar un país entero), un mundo donde las leyes son para que las respeten los ciudadanos cautivos por sus mismas sociedades, aquellos trabajadores asalariados, aquellos que aún tienen la mala suerte de seguir atados a un espacio físico cuando la mayor parte de la economía y la cultura sucede en espacios virtuales.

¿Cómo encaja la reflexión de Aguilera Portales en este mundo? Un reencuentro con el Estado, con sus normas, con el rescate de lo público como única alternativa ante esta desazón e inestabilidad. Su libro "Democracia en el Estado Constitucional" (Porrúa, 2009) aborda algo de esta discusión. La verdad es que como público fuimos tan irresponsables y desobedientes para alejar la discusión de las líneas de su trabajo, sin embargo él siempre encontró forma de reconectarnos ¿Derechos Humanos en un mundo donde los Estados pueden abrazar el término y sus valores, pero cuyos gobiernos son materialmente incapaces de defenderlos y promoverlos (esto en el mejor escenario, pues en el peor ni siquiera tienen interés en hacerlo más allá de una firma o ratificación)? La respuesta es complicada, me dice. Tenemos que aferrarnos al rescate de las instituciones, de las normas, de la cultura institucional, o estamos perdidos. He escuchado esta respuesta en infinidad de ocasiones y sólo atinaría a complementar que con la misma decepción. El rescate de lo público parece una solución atinada si es que el Estado aún fuera una alternativa viable. La verdad es que nos encontramos en un mundo donde la transición se ha vuelto la norma y no la excepción.

Nos movemos a un mundo donde será más importante quiénes sean tus aliados estratégicos y cuántos recursos tengas para protegerte, pues se habrán debilitado tanto las instituciones públicas, que seguramente ya tendrán dueños particulares que pagan para que funcionen para su beneficio (qué mejor ejemplo que las policías en México). Recuperar lo público suena como una lucha imposible de ganar, pero también imposible de dejar de luchar. Alguna vez compartí una torta del Súper Salads con un amigo de un amigo que se quejaba amargamente de eso: recuperar el Estado se vuelve un impostergable, eso lo ha entendido el presidente y por ello su lucha hasta las últimas consecuencias. Que pierda es seguro pero, ¿será su ejemplo un buen primer paso? Se acabó luego la ocasión que nos congregaba (la torta, digo), y se acabó la charla. Lo traigo a colación porque parece irremediable que terminemos en ese lugar común.

Cuando hablamos de asuntos de Estado, decía Aguilera Portales, nos referimos a aquellos asuntos donde podríamos tener posturas políticas, pero que por un fin aún más importante que el debate, se vuelven temas indebatibles (de la esfera de lo indecidible, agregaría Ferrajoli). La recuperación del Estado se vuelve una respuesta necesaria, la pregunta que me preocupa es, ¿qué tan vigente sigue siendo? Sigo sin obtener respuesta.

octubre 14, 2009

En Política no hay vacíos

La principal queja contra Vicente Fox fue que nunca se atrevió a ejercer el poder. Más o menos lo intentó vía el extinto Carlos Abascal, pero en realidad la política del expresidente fue resolver los conflictos vía la negociación. La sorpresiva medida tomada por Felipe Calderón esta semana contra Luz y Fuerza del Centro nos habla de una filosofía completamente distinta.

Calderón ha intentado desde su primer día recuperar todo lo perdido durante la administración pasada. Fue a través del Ejército Mexicano que intentó arrebatarle al crimen organizado las plazas y las rutas de la droga. Fue a través de un aguerrido Secretario del Trabajo que intentó terminar de cortar la cabeza de Napoleón Gómez Urrutia, y ahora desacreditar a Martín Esparza. Fue a través de Josefina Vázquez Mota con quien intentó desmantelar el sistema educativo secuestrado por la maestra Elba Esther Gordillo (quizá uno de sus más rotundos fracasos). Fue a través de Agustín Carstens que intentó desmantelar la estructura de privilegios de empresarios bien posicionados en el poder, como Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Roberto Hernández y ahora con la reciente propuesta de paquete económico, a las tabacaleras y cervecerías del país. Fue a través de Germán Martínez como quiso centralizar las decisiones hacia el interior del PAN, y fue a través de la misma maestra Gordillo que quiso controlar al PRI en ambas Cámaras. Es a través de Jorge Tello Peón que quiere controlar a todas las policías del país para unificarlas bajo un solo mando.

Podemos alegar que en ninguno de los frentes ha mostrado notables éxitos, sin embargo la estrategia de Calderón es clara. El presidente fue durante décadas una figura de respeto, y ahora es de su interés hacerle saber a todos los involucrados que la figura está de vuelta.

Quienes han leído el movimiento contra el Sindicato Mexicano de Electricistas como un ataque a la izquierda mexicana, probablemente están acertando. Quienes lo han leído como un movimiento de seguridad nacional para tener control sobre el suministro de energía en la capital del país, probablemente están acertando. Quienes lo han leído como un mensaje para otros sindicatos, probablemente están acertando. Y ése es precisamente el punto, Calderón ha decidido un movimiento que puede tener muchas explicaciones y muchas consecuencias. El reto no es en entender los múltiples factores, sino comprender que esto se posiciona como un paso más hacia la centralización del poder, algo que ha estado en la mente y obsesión del presidente desde el primer día de su mandato.

El riesgo está en que su intención por centralizar el poder le puede generar más enemigos que amigos. La docilidad y permisividad de Vicente Fox ha provocado un presidente que busca todo lo contrario. Las consecuencias son dos, y las dos son negativas: un presidente que triunfe en su objetivo y que logre un retorno hacia un autoritarismo protofascista sustentado en la honorabilidad de las armas del glorioso ejército mexicano; o un presidente que fracase y que sucumba ante el principio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo: ¿se imaginan a todos esos grupos de interés convocados contra la presidencia? La mesa puede ser tan amplia como enemigos se siga atrayendo el presidente.

En política no hay vacíos. Calderón lo ha entendido. El problema es que también los otros lo comienzan a entender. Hagan sus apuestas.

septiembre 30, 2009

Las comisiones: de lo predecible a lo lamentable

Hubo varios momentos interesantes durante la repartición de comisiones la noche del 29 de septiembre en San Lázaro. Hubo más de lo mismo, pero también algunas sorpresas.

Lo predecible tuvo que ver con el reparto del poder. Era evidente que la proporción del voto se vería reflejado no sólo en el número de comisiones que recibirían, sino también en cuáles comisiones representarían. El PRI se lleva 20 comisiones de 44 existentes, el PAN 12 y el PRD a 6. Entendible que le dieran al PRD la comisión de la Auditoría Superior de la Federación y probablemente también muy entendible que Economía se la dieran a Ildefonso Guajardo del PRI: la idea aquí será un estricto control a Ruiz Mateos. Interesante pero no en la línea de lo sorpresivo fue que le dieran a Javier Corral la presidencia de Gobernación.

Sorpresivo fue que el PAN se llevara Hacienda y la del DF a pesar del enojo de Encinas. También sorpresivo que no le dieran la de Educación a Reyes Tamez, lo que puede leerse como un mensaje para Elba Esther Gordillo y su intento por controlar todo el espectro de la educación en México. No sé quién sea Padilla del PRI. Lo sorpresivo no fue que se la ofrecieran, sino que Porfirio Muñoz Ledo aceptara la titularidad de la comisión de Relaciones Exteriores cuando hubiera podido estar en mucha mayor comodidad en la comisión para la Reforma del Estado o en la misma comisión de Gobernación.

Finalmente lo lamentable de las discusiones de ayer puede ejemplificarse en un nombramiento. El Partido Vede Ecologista de México que recibió el amplio, abierto y cínico apoyo de Televisa tanto en sus campañas como en los espacios de televisión, radio y hasta revistas relacionadas con el corporativo, ha logrado la titularidad de la comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, precisamente una de las comisiones que seguramente discutirán la reforma pendiente de las leyes de Radio y Televisión y Telecomunicaciones. Juan Gerardo Flores parece un diputado preparado en la materia tanto académicamente como por su experiencia. Me llama la atención únicamente el partido que se lleva la comisión, y las implicaciones que esto pueda tener para la imparcialidad de una de las comisiones con mayores compromisos para la democracia y para su futuro.

septiembre 25, 2009

El rating de la 61 legislatura

Corral, Fernández Noroña y Muñoz Ledo han hecho lo que pocos pensaron se podría lograr. La glosa del informe ha sido algo que en lo particular varios amigos me han comentado han seguido a través del Canal del Congreso ¿Qué ha hecho que el canal normalmente más aburrido de la programación de la televisión de paga en México de pronto se convierta en algo digno de nuestra atención?

He leído con atención las columnas de los mismos de siempre: irresponsables, salvajes, cómo es que los estamos manteniendo si sólo van a vociferar y a ser mandaderos y mensajeros del presidente legítimo. La verdad es que estos espectáculos debieron de haber sido parte del debate desde hace mucho tiempo. La glosa existe precisamente para eso, es cuando el Congreso tiene la responsabilidad de cuestionar las acciones del Ejecutivo ¿Queremos asambleas que sólo se dediquen a sonreír y asentir? Vaya espectáculo que eso sería. Los diputados tienen razón al quejarse, se trata precisamente de que los secretarios expliquen. Ante la opción de quedarse callados y tomar notas o responder, la mayoría han optado por una reacción más bien discreta. Habrá quienes les aplaudan ese comportamiento como "maduro y alto de miras". El autismo político yo no lo vería como algo positivo. Si existen reclamos es precisamente porque el desempeño de las diferentes dependencias ha tenido faltas.

Yo no soy de los que optan por descalificar todo, o al menos en últimas ocasiones he procurado analizar desde diferentes perspectivas mi punto de vista antes de negarlo. Las secretarías y sus titulares han tenido sin duda avances pero también retrocesos. El punto es que por descalificar a los descalificadores, se pierde el sentido de la glosa ¿No podemos cuestionar a los secretarios? ¿No podemos pedir su renuncia si es que consideramos que no han hecho bien su trabajo? ¿En qué clase de democracia vivimos que creemos que cualquier exceso o levantamiento de voz es suficiente para que la prensa considere a los diputados como indignos del respeto de los mexicanos?

La valoración de nuestros diputados debe venir en otros aspectos, creo que es muy pronto para emitir juicios. Por lo pronto yo celebro que las glosas sean eso precisamente, y no ejercicios desatendidos e ignorados. No temamos al debate, ni siquiera si éste implica perder un poco el estilo. La democracia no está destinada para cuidar las formas, sino para resolver los problemas de nuestro país. Ya basta de hipocresías, señores.

septiembre 23, 2009

Estrategias para unir policías

Han llamado mi atención varios de los anuncios que ha hecho el gobernador electo Rodrigo Medina, pero ninguno como su llamado a crear una policía estatal única. No tanto por la idea pues es algo que se ha defendido en muchas ocasiones, sino por la posibilidad de que medios de comunicación, grupos de poder y autoridad hayan orquestado una campaña de desprestigio de tal tamaño contra policías municipales, que no hubiera opinión pública seria que se negara a la decisión.

Si comienzo a unir puntos resulta fácil determinar causa y efecto. Las primeras noticias de policías rebeldes contra el ejército surgieron a raíz de los llamados "tapacalles" hace un año. La posibilidad de que los policías estuvieran infiltrados por el crimen organizado era algo manejado en el rumor, pero los aseguramientos de cuarteles de policías municipales comenzaron en el segundo año de gestión de Calderón. La confianza y de prestigio hacia elementos policíacos municipales comenzó a ponerse en duda. Durante un bloqueo de la Avenida Bernardo Reyes por parte de policías municipales de Escobedo que casi termina en enfrentamiento entre policías municipales y federales, yo me pregunté qué tan legítimo era protestar por defender algo tan simple como el beneficio de la duda. En aquellos momentos se corrió como pólvora el sentimiento de que todas las policías municipales estaban infiltradas, y todos los elementos fueron condenados por la opinión pública sin siquiera darles la oportunidad de réplica.

Lo que en su momento llamó mi atención es que se hiciera esta campaña dirigida a los municipios y que nadie cuestionara la posibilidad de que policías estatales o federales (o el mismo ejército) estuvieran igualmente infiltrados. Jueces y agentes del ministerio público quedaron fuera del escrutinio del ejército y de la policía federal. Desde hace un año no hay persona o grupo que ponga en duda la tesis que nos vendieron desde el gobierno federal: policías municipales no han de confiarse pues han vendido sus placas al crimen organizado, cosa que no pongo en duda sino que me sorprende lo dirigido de la campaña y lo ausente de otras corporaciones igualmente vulnerables. Las declaraciones de Aldo Fasci en ese sentido iban de la mano con un sentimiento creciente en los medios de comunicación y opinión de que algo debía hacerse. La noticia de Medina en este sentido no tomó por sorpresa a nadie. Desaparecer las policías municipales para tener una sola estatal no sólo suena congruente, sino urgente.

Es interesante ver este ejercicio no sólo para entender cómo está funcionando la lógica del gobierno y de algunos grupos cupulares para empujar la agenda política (desprestigio, luego desaparición/fusión), sino también para pensar en las consecuencias del uso indiscriminado de lo que Norberto Bobbio llamó el poder ideológico ¿qué tanto estamos convencidos que las acciones del poder político se alinean con nuestros intereses particulares? Y una pregunta todavía más inquietante ¿qué tanto de lo que creemos que es positivo para nuestro bienestar en realidad es una manipulación de parte de los detentadores del poder, en cualquiera de sus variantes?


 

septiembre 17, 2009

El juicio ciudadano que no fue

Tuve oportunidad de platicar con Darío Dávila y Jorge Reza de Evolución Mexicana en el programa que conducimos unos colegas y yo en Radio UDEM una semana antes de que se realizara el juicio ciudadano contra el gobernador de Nuevo León. A las preguntas que les hice, sus respuestas me dejaron muy preocupado. El resultado lamentablemente lo probó: lo que pudo haber sido un hecho histórico para nuestra democracia, fue llevado al extremo mediático y abandonado a la suerte del chusco recuerdo.

El juicio ciudadano es una figura que puede ir de la mano de la protesta cuando no existen alternativas institucionales efectivas y operacionales. No tiene un trasfondo legal sino ético y moral como bien aclararon los invitados al programa. No tiene repercusiones ni consecuencias legales sino que es simplemente un llamado de atención (a los ciudadanos) ante dos hechos irrefutables: los excesos del gobierno que nos abandona literalmente en un par de semanas, y la falta de controles políticos y jurídicos efectivos sobre estos mismos actos. Constitucionalmente se cuenta con el juicio de procedencia como primer paso para retirar el fuero a un funcionario con sospecha de ser culpable de algún ilícito, sin embargo en la práctica ha sido poco y mal utilizado. La alternativa que plantea el grupo Evolución Mexicana era un hecho sin precedentes políticos en nuestro país.

El riesgo era evidente: linchamiento olía (apestaba) por todo el lugar. La objetividad del jurado ciudadano no se cuidó con detalle. Los invitados eran convocados por el mismo grupo ciudadano que actuaba como juez y parte. La "defensa" se enteró apenas cuatro días hábiles oficialmente de las acusaciones y nunca hubo un esfuerzo real por entablar comunicación con la parte acusada. El discurso de algunos de los miembros era especialmente sorprendente, pues parecía buscar más la confrontación que realmente una resolución ciudadana objetiva.

Pequeños detalles como haber mantenido la objetividad del proceso a través de plataformas universitarias o grupos ciudadanos de otros Estados de la República que no tuvieran un interés especial en la resolución (puedo pensar en el grupo que maneja Sergio Aguayo), o haber logrado una interacción con la autoridad de tal manera que efectivamente hubieran tenido tiempo para conocer las imputaciones y preparar su defensa, habría significado una diferencia enorme para el resultado y sobre todo para las reflexiones posteriores.

Estoy seguro que todos hemos aprendido de este primer esfuerzo, y realmente aplaudo que Evolución Mexicana haya comenzado un ejercicio noble de concientización ciudadana que mucha falta nos hace. Desafortunadamente detalles de forma le dieron al gobierno del Estado toda la oportunidad para deslindarse del ejercicio con total elegancia.

Darío me comentaba en el programa algo que me alegró: en el juicio habría delegaciones ciudadanas de otras partes de la república aprendiendo del proceso. Espero hayan tomado nota de los aciertos, pero sobre todo de los errores. Hay muchos otros candidatos a estos procesos en nuestro país.