mayo 08, 2013

De fieles y mercenarios


Publicado en Publímetro

El PAN Nuevo León mostró síntomas de grave decadencia. El domingo pasado fuimos testigos de una verdad que ya se antojaba visible para los observadores, pero que ahora ya no tiene donde esconderse.

El politólogo italiano Angelo Panebianco escribió en 1982 un magnífico libro que recomiendo a cualquiera que quiera entender a esas organizaciones raras que viven pidiendo nuestros votos. Su nombre es Modelos de Partidos (Alianza Editorial, 1990 para la versión en español). Los partidos políticos (y prácticamente cualquier organización voluntaria), sobrevive por las relaciones asimétricas entre los líderes y sus seguidores. 

La premisa es que no existe el poder absoluto, y los líderes dependen su poder en la aceptación de sus subordinados. Obviamente esta sumisión es negociada a cambio de lo que Panebianco llama incentivos. La estabilidad de la organización está sostenida en la capacidad del líder para proveer estos incentivos y que de esa manera siga siendo reconocido su liderazgo.

Los incentivos pueden ser colectivos o selectivos. Los primeros van de la mano con la capacidad de los líderes para inspirar sentimientos en sus seguidores: solidaridad, sentido de pertenencia, emociones que normalmente solo se consiguen cuando el individuo se siente parte de algo más grande que su propio ser. Los incentivos selectivos se identifican con la capacidad del líder para dar bienes tangibles: poder político o retribuciones económicas.

El último hallazgo de Panebianco que quiero mencionar es sobre la evolución de las organizaciones. Los partidos políticos jóvenes (y sus líderes) tienden a sostenerse primordialmente por incentivos colectivos, solo debiendo pagar algunos puestos políticos clave a sus jugadores esenciales. Los partidos políticos decadentes (y sus líderes) viven de su capacidad para proveer incentivos selectivos, pues los colectivos ya nadie se los compra.

En este círculo vicioso, la falta de fieles hace que sea más necesario pagar mercenarios, dejando a la organización a expensas de individuos sin inspiración, y sin capacidad para inspirar a otros.

Exactamente igual que en la vida real, cualquier persona que tiene que pagar por amor seguramente ya perdió la mayor parte de su encanto.

El cambio de liderazgos en el partido que renovó consejeros este domingo fue emblemático especialmente respecto a cuánta de su fidelidad sobrevive por incentivos selectivos. La nómina regia (y la de otros municipios) dominó. El imponente liderazgo de Larrazabal se volvió impotente ante la nueva chequera. Los viejos liderazgos morales brillaron tristemente por su ausencia. El panismo regio, otrora símbolo de los valores fundacionales, ha demostrado que la fidelidad trabaja de nueve de la mañana a seis de la tarde.

No pretendo señalar aquí que otros partidos no se comporten de la misma manera, ni tampoco busco hacer un juicio moral sobre un partido en particular. Describo lo que a mi punto de vista es un ejemplo de la decadencia organizativa de uno de ellos.

Algunos de los panistas podrían aprovechar esta convención para reflexionar sobre lo que viene. La distribución de poder ha cambiado y esta dinámica se reflejará de aquí a 2015. La lucha será larga y no tendrán frente a ellos a un partido con intenciones de dejar el poder. Maquiavelo en el siglo dieciséis advirtió a Lorenzo de Medici en su famoso libro El Príncipe sobre lo peligroso de ir a la guerra con mercenarios en lugar de militares formados en el amor al monarca. El ejército invasor sólo tendrá que pagar un precio más alto para conseguir la traición.

Una organización que sobrevive por la promesa (o la amenaza) económica está destinada a perder sus batallas ante organizaciones que sean capaces de inspirar a sus subordinados. Ésta podría ser una crítica a cualquier partido en nuestro país, pero como dije al principio, este domingo fuimos testigos de lo que ya no podía seguirse escondiendo.


mayo 03, 2013

Sobre la responsabilidad de los consejeros consultivos en la Administración Pública


Toma de protesta
Consejos Ciudadanos San Pedro Garza García, Nuevo León
Viernes 3 de mayo, 2013 9am – Casino del Valle.

Al Republicano Ayuntamiento de San Pedro Garza García, Nuevo León.
Al presidente de este municipio Lic. Ugo Ruiz Cortés.
A las secretarias y secretarios de este gobierno.
A las ciudadanas y ciudadanos que hoy toman protesta.

Hoy no les daré las gracias.

Ésta es una responsabilidad que asumo con respeto para quienes formaron parte de la decisión, y con humildad por lo que viene en adelante.

Quienes hoy tomamos protesta tenemos un camino que debemos recorrer con prudencia y no con gratitud.

Las auditorías ciudadanas y las consultas cumplen la difícil función de legitimar a los gobiernos. A cambio, los ciudadanos tenemos la oportunidad de mirar al interior de la casa, hacer las cuentas, cotejar los datos, recomendar las políticas, censurar y denunciar cuando algo no cuadra.

Tenemos la obligación de preguntar e investigar a fondo, y no solo de hacer presencia a los actos protocolarios.

Cada uno de nosotros tiene muchas otras actividades y la tentación está en dar el visto bueno sin revisar. Los resúmenes de vida de quienes hoy me honran permitiendo dar este mensaje me indican que puedo confiar. Sin embargo, no podía dejar de mencionarlo:

Quienes habitan y han hecho suya a San Pedro Garza García han dejado la vara muy alta y los zapatos no serán fáciles de llenar. La historia ha demostrado que las asociaciones de vecinos, los clubes deportivos y las organizaciones civiles en este municipio han dado el ciento diez por ciento.

Aquí, a diferencia de muchos otros lamentables ejemplos, la ciudadanía exigió estos espacios.

Aquí, a diferencia de otros consejos supuestamente ciudadanos, el gobierno no regaló nada. Los vecinos, las organizaciones de la sociedad civil y la iniciativa privada han trabajado de la mano con el gobierno, pero han denunciado con severidad cuando las cosas han salido de su cauce.

San Pedro ha sido ejemplo no solo en Nuevo León sino en todo el país. Los presupuestos participativos, las sesiones de cabildo transmitidas en vivo a través de Internet, las licitaciones públicas y arbitradas por la sociedad, las juntas de vecinos. Nada de esto ha sido gracia del gobierno en turno, sino exigencia de sus ciudadanos.

Eso es lo que ahora intentaremos continuar, cada uno de nosotros en nuestros respectivos consejos ciudadanos.

La sociedad de Nuevo León y la de México estarán atentas a lo que aquí se avance o retroceda. Tenemos una gran oportunidad pero no se trata de un privilegio. En Oaxaca lo llaman tequio, es una obligación con tu comunidad. Se trata además del cemento que la mantiene unida, parafraseando a Jon Elster. Ese cemento es la confianza entre ciudadanos y autoridades, pero especialmente entre ciudadano y ciudadano. Por ello la seriedad de lo que hoy estamos asumiendo.

Nuestro papel es todavía más delicado que el de las autoridades, pues con nuestro refrendo alegre  estaríamos cerrando un camino hacia la rendición de cuentas. Si el consejo ciudadano ya lo avaló quedarían pocas opciones para exigir la protesta  que tomaron nuestras autoridades cuando asumieron su cargo.

Que nuestro trabajo ciudadano refleje estos pensamientos, y que los resultados que entreguemos al dejar este consejo cumplan las expectativas de quienes nos invitaron, pero sobre todo de quienes representamos.

Buen día.

abril 10, 2013

¿El milagro regio?


Publicado el 10 de abril en Publímetro

La dinámica en la ciudad está cambiando. Pasamos de los bombazos y los colgados a una relativa tranquilidad que se puede percibir en indicadores subjetivos pero muy precisos que quiero mencionar.

El fin de semana pasado me paseaba con algunos amigos por el Barrio Antiguo y se sintió un regreso a aquellos años cuando caminar en la noche no era un acto temerario. La Macroplaza estaba atestada de visitantes en un viernes caluroso, las personas iban y venían, los estacionamientos públicos otra vez parecían tener algo qué cuidar y no solo los tristes letreros que colgaban hasta hace poco casi rogando por un carro que se detuviera. Un restaurante con terraza que mira hacia Dr. Coss tenía sus mesas llenas, y lista de espera para los que nos aventuramos a llegar sin reservar.

Las conversaciones también han cambiado. Hasta hace poco lo único que se platicaba en las sobremesas era el amigo que fue asaltado, la historia de terror cuando se regresaba de McAllen, las llamadas anónimas para extorsionar, los secuestrados, los desaparecidos. Hoy las pláticas son sobre los maestros que no quieren regresar a clases, la sequía que parece que nos comenzará a racionar el agua en dieciocho meses si no hacemos nada, los casinos que ya fueron cerrados y los paseos en bicicleta por la ciudad que se han multiplicado y las familias que salen los domingos.

Hay otros indicadores objetivos que también es importante citar. De acuerdo a la procuraduría ha habido un aumento de delitos del orden común, tales como robos, violencia intrafamiliar y cristalazos, que también es importante atenderlos, pero no significan el riesgo que implicaba quedar atrapado en una balacera en pleno centro de la ciudad. Solo para poner como referencia, hace dos años los titulares eran literalmente explícitos respecto a los muertos que teníamos en nuestra ciudad, hoy hablamos de la falta de banquetas transitables en Monterrey.

No quiero sonar excesivamente confiado pero vale la pena hacer mención de las cosas que han mejorado. Es tan responsable ser crítico cuando las cosas no están bien, como igualmente reconocer cuando las cosas parecen ir mejor. Los factores que han llevado a esta situación pueden ser tantos como igualmente vasto fue el diagnóstico sobre las cosas que nos tenían tan mal. Si tuviera que elegir algo pensaría en las acciones que han hecho autoridades municipales y la estatal para profesionalizar las policías de nuestra entidad. Como en ningún otro estado se ha logrado el nivel de atención de pruebas de confianza como en Nuevo León. El surgimiento de la Fuerza Civil ha sido también un importante logro, y el aumento general de la confianza ciudadana en sus autoridades. Otro factor que considero ha sido clave es el apoyo que han recibido los gobiernos de iniciativas ciudadanas como el Centro de Integración Ciudadana y el Consejo Cívico a través de proyectos como Alcalde como Vamos. No son los únicos y aquí caben otra decena de proyectos igualmente importantes pero considero que estos dos han sido los más emblemáticos. Si de algo podemos estar orgullosos es que en Nuevo León la iniciativa privada y la sociedad civil se unieron para trabajar de la mano con los gobiernos.

Quisiera que pronto pudiéramos hablar del milagro de Monterrey así como se habla de Medellín o de Palermo. Muchos de los indicadores que probarían una notable mejoría son de largo plazo y seguramente no los podrán presumir las actuales administraciones. Por lo pronto puedo notar y anotar que vamos por buen camino. Un reconocimiento a las autoridades y la sociedad que juntos logramos este importante primer paso.

Percepción.

Como parte de los ejercicios para esta columna pregunté a mis amigos en redes sociales el 8 de abril qué opinaban. Anotando que estadísticamente esto no tiene validez y es para efectos ilustrativos, resumo sus respuestas: Respondieron 17 personas, 10 hombres y 7 mujeres. Todos jóvenes entre 18 y 30 años. 7 consideran que sí ha mejorado la situación.  4 creen que la violencia ha disminuido pero los delitos (menos visibles) siguen en aumento. 3 consideran que los medios están ocultando información. 2 creen que simplemente nos acostumbramos a la violencia. 1 dijo que no sabe. Gracias a todos.  

abril 08, 2013

¿La seguridad es percepción?


Publicado en Publímetro Monterrey el 11 de marzo de 2013.

La estrategia cambió. El gobierno federal dejó el discurso belicista y se centró en acuerdos legislativos que hasta ahora han dado ocho columnas espectaculares desde la toma de posesión del presidente Peña Nieto. La idea, me imagino, fue que la inseguridad desaparecería de los periódicos y eventualmente lo haría de las conciencias de los ciudadanos.

El diagnóstico parte de un supuesto que puede ser verdad, pero como toda probabilidad tiene su contraparte. La seguridad es una percepción, dicen los que saben. Si las palabras dejan de mencionarse el problema desaparece. Lo que los expertos en mercadotecnia llaman el top of mind. De esta manera los espectaculares despliegues operativos han dejado de presentarse y las unidades de la policía federal y del ejército cada vez se repliegan más. Están pero no están. Poco a poco parece que el objetivo es que nos vayamos olvidando del problema, como si quisiera esconderse debajo del tapete para que de esa manera algún día deje de estar.

Los estrategas suponen entonces que si uno o dos años el gobierno deja de hablar del crimen organizado, éste volverá a entretejerse en el subconsciente para dejar de estar presente en todas nuestras charlas. Eventualmente el problema volverá a ser la economía y la inseguridad será un problema más, mucho menos grave que los rezagos educativos producto del sindicato de maestros, o los monopolios que tienen comprometida la economía mexicana.

Políticamente parece una estrategia eficaz. La idea de Felipe Calderón había sido mantener un discurso monotemático nacional e internacionalmente. Sus objetivos iban encaminados a poner alerta sobre un problema que estaba rebasando a las autoridades municipales y locales, y también señalar la hipocresía de países que se estaban beneficiando abiertamente del lavado de dinero, específicamente Estados Unidos. A través de un constante ataque militar y en medios de comunicación el presidente fue forjando una imagen de un país que se encontraba en guerra abierta contra la delincuencia, el problema fue que la economía sufrió las consecuencias.

La confianza internacional en México se desplomó al tiempo que todos los hipócritas seguían aplaudiendo la “valentía” del presidente. Los costos fueron altos y la administración de Peña Nieto ha venido a exhibir aún más los errores de Calderón. El caso del padrón de personas desaparecidas ha sido quizá el escándalo más grande hasta la fecha, pues revela un doble discurso donde por un lado el gobierno ignoró a las víctimas de este delito mientras por el otro llevó un registro secreto de estas incidencias. También está el caso de Florence Cassez que vino a poner en duda la credibilidad de las decisiones judiciales que se tomaron durante la administración pasada. El resultado ha sido un claro deslindamiento de lo que se había venido haciendo antes y lo que de ahora en adelante se hará.

Lo que me parece dudoso de esta nueva situación en la que nos encontramos es que con el ánimo de reducir el ruido por la inseguridad comience a abrirse paso un México de rumores nunca confirmados por el gobierno, un país donde los delitos vuelvan a un nivel hipodérmico y que los medios de comunicación los ignoren. Como dije antes, puede tener una razón de fondo que es reducir el daño que el discurso bélico le ha hecho a nuestro país en el ámbito internacional, pero termine provocando una nueva etapa de simulación.

Esto lo remarco porque la seguridad es percepción, pero la percepción se alimenta de los hechos. Ignorar los hechos puede reducir la percepción de inseguridad en cierto nivel, pero únicamente hará que la burbuja se vuelva a inflar hasta niveles insostenibles. Siguiendo el discurso calderonista, el combate al crimen organizado se tuvo que hacer de manera tan abierta porque durante décadas se decidió ignorar. Si la decisión es nuevamente ésta, las consecuencias ya las conocemos, solo las estamos mandando al futuro sin resolver el problema de fondo. Difícil decisión.

febrero 18, 2013

La Ley de Amparo y sus enemigos


Publicado en El Norte

El pasado martes se aprobó en la Cámara de Diputados la nueva Ley de Amparo y algunas modificaciones a leyes reglamentarias del 103 y 107 constitucionales. La decisión ha tenido varias reacciones en grupos económicos que nos hablan del impacto que puede tener en nuestro país. Por ello la aprobación en el Senado se ha vuelto el punto donde convergerán intereses que buscarán detenerla o terminar de impulsarla.

La nueva Ley de Amparo es consecuencia de una reforma constitucional que se dio en junio de 2011. En su momento fue calificada por juristas y académicos como un gran logro. Contiene importantes avances en la protección de los Derechos Humanos.  Primero, los magistrados y ministros ahora están obligados a contemplar no solo la Constitución sino también los tratados internacionales suscritos por México al resolver.

Segundo, el reconocimiento al “interés legítimo” permitirá solicitar la intervención de un juez cuando se demuestren afectaciones sociales sin necesidad de acreditar un perjuicio personal. Esto servirá para detener acciones de autoridad o de otro privado que afectan el medio ambiente, el urbanismo, o el patrimonio de la nación. Sin duda una importante arma para la sociedad civil.

Tercero, la posibilidad de que Ejecutivo y Legislativo soliciten la intervención prioritaria de la Suprema Corte en amparos, controversias o acciones de inconstitucionalidad cuando se justifique el interés social. Con esto se podrá dar rapidez a la resolución de asuntos que estén afectando a la nación y que muchas veces se empantanan por los tiempos judiciales.

Cuarto, y éste tal vez el más relevante de todos, la posibilidad de que el Poder Judicial pueda establecer una declaratoria general de inconstitucionalidad, que permitiría a la sociedad gozar los beneficios de una decisión de este tipo sin necesidad de tramitar un amparo. Esto reducirá la percepción de que la justicia solo beneficia a quienes pueden pagarla.

La reforma también ha permitido ver la fotografía de los grupos de interés en México como hacía años no se manifestaban. Específicamente dentro de la nueva Ley hay un polémico artículo 129 que establece límites a las suspensiones que pueden otorgar los jueces cuando existen perjuicios al interés social. Los diputados agregaron las fracciones once y trece que incluyen a giros negros y concesionarios como sujetos de excepción.

Ha sido interesante observar las estrategias de los grupos afectados con esta decisión, pues desde la semana pasada comenzaron una campaña a través de diversos medios afines a sus grupos, además de un intenso cabildeo en las Cámaras.

Engañosamente han intentado hacer creer que con las modificaciones se está eliminando la suspensión provisional de manera general cuando no es el caso. Ha sido práctica común que dueños de bares, casinos y señores de la televisión y las telecomunicaciones hagan un uso desmedido de suspensiones para seguir operando por encima de la ley. Lo que intentan las fracciones once y trece en el 129 es detener estas estrategias que atentan contra los intereses de la sociedad. 

Para ver el poder que tienen estos grupos basta tomar nota de las votaciones que se dieron en la Cámara de Diputados en lo general, y en lo particular sobre el artículo 129. En lo general la votación fue de 435 votos a favor y 18 en contra. De estos, 14 fueron de Movimiento Ciudadano, 3 del PT y 1 del PRD ¿Por qué la izquierda progresista votaría en contra de esta ley? ¿A quién le están haciendo el favor?

Aún más peculiar fue la votación en lo particular de los cambios propuestos en el artículo 129 que ya he mencionado. Ahí tuvimos en contra 107 de 109 legisladores del PAN, 49 del PRD, 7 del Verde, 4 del PT y los 17 de Movimiento Ciudadano. El principal argumento detrás de su negativa fue que se estaban violentando los derechos de los empresarios con esta decisión ¿Para quién trabajan nuestros diputados?

La Ley de Amparo sería un gran avance para nuestro país en materia de protección a los Derechos Humanos. Tendremos que estar atentos a lo que se decide en el Senado en los próximos días, pero especialmente a los comportamientos de nuestros legisladores. Valdrá la pena recordarles quién los puso ahí, y para quienes deberían estar trabajando. 

febrero 13, 2013

Bájale a tu música


Publicado en Publímetro Monterrey

Llega la noche y con ella la música. No es el inicio de una melodía famosa o el jingle de algún comercial. Es una triste realidad para cientos de ciudadanos en la zona metropolitana de Monterrey. La convivencia social se ve retada constantemente por la decisión de algunos vecinos por compartirnos sus pasiones musicales al máximo volumen posible, y con las bocinas afuera de sus casas en algunas ocasiones.
El juego parece más una manifestación de poder que un genuino intento por disfrutar música. Todos alguna vez lo hemos padecido, el vecino que acaba de comprar o rentar un karaoke y sus amigos que después de algunas copas se sienten José José; los que computadora en mano descargan música norteña para ambientar no solo su fiesta sino la cuadra completa.
Recientemente ha tomado relevancia el tema desde que en Guadalupe se comenzó a hablar de una multa contra los vecinos que no saben escuchar su música con normalidad. Inmediatamente otros municipios se subieron al tren y ahora parece haber un consenso respecto a la problemática y las consecuencias que puede traer.
Hablemos desde una perspectiva psicológica. La tranquilidad puede ser medida en decibeles pero también en otros indicadores que son menos tangibles. La libertad del goce del silencio no debe negársele a nadie. Los continuos golpeteos de una canción a altas horas de la noche quiebran con esa posibilidad. No se trata únicamente de ruido, imaginemos la cantidad de violencia que acarrea una actitud de este tipo. La convivencia se ve mermada por la prepotencia de aquéllos que consideran que su derecho está por encima del de los demás.
Hablemos desde una perspectiva económica ¿Cuántos recursos se están perdiendo por el mal descanso o por la falta de tranquilidad que este ruido implica? El buen desempeño de un individuo está asociado a varios factores, pero uno de ellos sin duda es haber tenido oportunidad de un buen sueño, a tener tiempo de calidad con su familia y a simplemente decidir cuándo y cuándo no escuchar música, especialmente la música de su gusto y no la de su vecino.
La cuestión de las multas contra los ruidosos puede tener una connotación presupuestal. Para los ayuntamientos estas multas significan ingresos frescos en un momento de precariedad. Los endeudamientos están obligando a las autoridades a buscar dinero hasta donde antes ni nos imaginábamos. Lo importante, sin embargo, no es la razón detrás de la acción sino la consecuencia, al menos en este caso. Los diferentes gobiernos municipales han decidido tomar en serio un problema social que comúnmente ha sido considerado normal en Monterrey. La música y el ruido parece parte de la cultura norteña. Tener la capacidad económica de poseer un reproductor de sonido con potencia es un símbolo de estatus. Viene acompañado con carne asada y consumo de alcohol. La mayoría de las reuniones se hacen en casa y aquél que pone el lugar tiene también el gusto de ser anfitrión, algo que en esta ciudad también tiene un sabor de poder.
No es casualidad que esta cultura coincida con una ciudad en donde la violencia familiar sea una de las más altas del país. Acabo de enumerar algunos elementos de la cultura regiomontana que, combinados, parecen ser ingredientes de agresiones tanto dentro de la casa por el ruido excesivo y el alcohol, así como entre diferentes vecinos. No podemos olvidar la violencia que conlleva estar cerca de esas casas ruidosas, y especialmente cuando los conflictos vienen porque la tolerancia simplemente llegó a su límite y algún vecino se cansó de la situación.
No se trata únicamente de una cuestión de ruido sino del tejido social que tanto ha venido hablando el gobierno y la sociedad civil. La convivencia humana inicia en el respeto al otro. Bajarle un poco a nuestra música es un buen inicio. Pensar que quien vive a un lado mío también tiene derecho a decidir su diversión va de la mano. Bien por los gobiernos municipales que han decidido tomar cartas en el asunto. 

diciembre 05, 2012

Confusiones democráticas

Publicado en Publímetro Monterrey

Hay una tradición arraigada cuando se trata de culpar a la autoridad de todas nuestras desgracias. Lo traigo a colación porque el sábado tuvimos un evento lamentable que nos podría hacer reflexionar sobre nuestros conceptos de democracia y libertad de expresión.

Las personas tienen derecho a la libre manifestación de sus ideas, me queda claro. En ocasiones la polarización puede llevar a violencia espontánea que aunque no sea justificada, puede ser entendida.

La autoridad también en ocasiones puede reaccionar desproporcionadamente a las acciones iniciales de un contingente ciudadano y esto debe ser sancionado con toda la fuerza de la ley. De la misma manera la violación a cuestiones fundamentales como la propiedad privada y la integridad de las personas debe tener las mismas consecuencias para las personas, sean uniformadas o ciudadanos manifestándose.

Lo que vimos el 1 de diciembre fue una exposición de las peores prácticas en las que pueden incurrir un grupo de personas. Sin provocación inicial, al menos desde las crónicas que he leído hasta este momento, un grupo de manifestantes comenzaron a agredir las vallas que protegían al recinto legislativo donde se iba a dar la toma de protesta de Enrique Peña Nieto. Cargados con explosivos caseros y otras armas, los manifestantes atacaron una y otra vez a las fuerzas policíacas. Mucho se ha mencionado sobre las agresiones a los manifestantes con balas de goma, pero poco se ha dicho que la gran mayoría de los heridos esa mañana fueron policías que estaban haciendo su trabajo.

Se hablará durante semanas de la represión policíaca cuando en realidad lo que fuimos testigos ese sábado fue el abuso de un grupo de delincuentes contra personas uniformadas que también tienen familias y también tienen derecho a su integridad física y emocional.

Desde el lunes que se dio a conocer que 69 de ellos fueron consignados por la autoridad del Distrito Federal por atentados contra la paz pública, un delito grave que va desde 5 hasta 30 años de prisión sin derecho a fianza, muchos grupos han comenzado una denuncia pública contra la supuesta represión a través de las redes sociales.

Deben cuidarse las formas y asegurarnos que cada uno de ellos reciba un debido proceso, pero no creo que el camino sea confundir las manifestaciones con el terrorismo, mucho menos justificar lo que vimos el sábado como una respuesta a la inconformidad por un proceso electoral que ha demostrado haber cumplido formalmente con sus objetivos. Se puede estar o no de acuerdo con lo que el Tribunal Electoral publicó en septiembre, pero eso no significa suponer que las agresiones públicas van a ser tratadas de manera distinta.

Los que llevan años exigiendo una democracia plena deben comenzar pensando en sus propias hipocresías. Hablan de democracia pero no quieren respetar la votación que se dio el 1 de julio. Hablan de justicia pero no quieren que los delincuentes que destrozaron el centro histórico del DF sean sentenciados. Hablan de equidad pero quieren ser medidos con una vara distinta.

Finalmente, si quieren levantarse en armas que lo hagan, pero no por eso deben esperar que el Estado les responda con rosas cuando ellos tienen granadas de fragmentación en sus manos. No confundamos lucha con lo que vimos el sábado. Cada quien sus creencias y sus ideologías pero la democracia debe pasar por el respeto al otro, aunque éste tenga puesto un uniforme de policía o una banda presidencial.


octubre 17, 2012

Los indicadores cuando hablamos de inseguridad


Publicado en Publímetro Monterrey

No hay momento de mayor felicidad para el gobierno federal o los gobiernos locales que cuando nos dicen que “atrapamos al máximo líder de los Zetas en la colonia Jaramillo Sur de Apatzingán de los Lagos” (advierto que el lugar es inventado y si llegara a existir pido una disculpa a sus pobladores).

Mientras seguimos padeciendo la violencia y la necesidad galopante de los delincuentes por seguir haciéndose de recursos a costa de los nuestros (con secuestros, robos de carro, robos de casa, etcétera), el anuncio de la captura de un nuevo líder ya comenzamos a verla con cara de “no me ayudes compadre”.

Y el problema puede estar ahí, como en los matrimonios jóvenes, en la comunicación. Porque por más que nos digan que todo esto es por el México de nuestros hijos y el México que todos queremos, parece que hay una disparidad entre lo que ellos quieren y lo que nosotros buscamos.

La fórmula es básica. Las estructuras criminales verticales traen orden. La atomización de los liderazgos cuando capturan o “abaten” a uno, genera reacomodos y éstos violencia. La violencia hace que se necesiten más recursos para seguir manteniendo el poder de fuego (o díganme de qué otra manera van a seguir comprando balas y contratando sicarios). Esa necesidad hace que las víctimas seamos nosotros los ciudadanos que paseamos por la ciudad y tenemos una que otra empresa que a ojo de buen cubero le va bien (suficiente como para pagar un rescate de un millón de pesos sin tanta bronca, pues).

Primero tendríamos que ponernos de acuerdo respecto a qué queremos. El gobierno federal desde que comenzó su cruzada contra la delincuencia puso sus indicadores en número de peces gordos. Entre más capos entregue a la DEA mejor mi política pública. Eso implica mandar a cientos de miles de soldados a las calles a agarrar a todo lo que se mueva sospechoso. Para eso pongo retenes, también compro helicópteros black hawk con visión nocturna y construyo la plataforma de más impresionante de la historia (gracias a Carlos Slim que “patrocinó” el software). La mira puesta en aplastarlos aunque nos llevemos a la ciudad entre las patas. Y así lo dijo Felipe Calderón varias veces “habrá bajas  como en cualquier guerra”.

Eso es lo que quiere el gobierno, pero considerando como aval ciudadano las pasadas elecciones de 2012, no es lo que la gente quiere. De estar en el poder el PAN se fue hasta el tercer lugar en las preferencias electorales y no se desplomó más solo porque terminó dando más miedo el candidato de las izquierdas.

Se votó por el PRI vaya a usted a saber las razones, pero al menos implícitamente podemos suponer que se votó por ese partido porque se esperaban estrategias diferentes en el combate al crimen organizado. Oh sorpresa, que Enrique Peña Nieto anda diciendo estos días por España que las cosas van a seguir igual y que no se para la maquinita de guerra. Dicen que con más inteligencia pero que las bayonetas seguirán siendo el primer rostro de este gobierno al problema.

El gobierno quiere seguir resolviendo el asunto de la delincuencia organizada presentando capos de los Zetas cada tres semanas ¿Alguna vez han hecho el ejercicio de contar cuántas veces han atrapado al máximo líder de los Zetas desde que empezó este gobierno? Bueno, hay que seguir contando porque parece que las cosas no quieren cambiar arriba.

Esta acción gubernamental tiene como objetivo mermar la capacidad del crimen organizado, pero la variable violencia no está en su fórmula. Las acciones van a implicar costos y esos costos discúlpennos ciudadanos y empresarios pero los van a seguir pagando ustedes. Al final, se los juro, nos lo van a agradecer porque sus hijos tendrán un mejor país.

Por eso vuelvo a hacer la pregunta ¿cómo medimos la inseguridad? No es un asunto casual pues mientras el gobierno sigue gastando nuestros impuestos en darse de balazos con los delincuentes la economía en muchas zonas del país se va a la quiebra. Si no pregúntenle a Acapulco, Veracruz o Tampico. O bueno, no nos vayamos tan lejos. La vida nocturna en Monterrey desapareció después de seis años de pensar que solo con soldados y más soldados se iban a resolver las cosas. 

octubre 14, 2012

Credibilidad en quiebra

Publicado en El Norte

¿Qué pasa con el Gobernador y su Administración? Muchos nos lo hemos preguntado, especialmente cuando intentamos encajar su discurso color de rosa con la realidad.

Aunque consideremos que puede haber diferentes percepciones, hay indicadores que nos muestran a una Administración que no está logrando sus objetivos y ni siquiera está haciendo un esfuerzo por intentarlo.

Los números que presentó el miércoles ahí están y podrían ser buenas noticias: la Fuerza Civil como la primera Policía estatal certificada del País, la entidad con mayor cobertura en servicios básicos, la reconstrucción de las obras del huracán "Alex" en 96 por ciento de avance.

Educación, vivienda, agua, desarrollo económico, centros de investigación, turismo, empleo, tratamiento de aguas. En cada rubro parece que el Gobernador tiene buenos números ¿Por qué suenan huecos?

Las explicaciones podrían ser varias, pero me atrevo a considerar que hay indicadores de operación e indicadores de sustancia. Aquellos que sabemos van a lograrse independientemente de quién gobierne y aquellos que se logran como producto de voluntad y talento político.

Los regiomontanos son ciudadanos exigentes y no son fáciles de manipular. De ahí derivan algunas de las razones por las cuales este Estado ha llegado a los niveles que cuenta en muchos rubros, como infraestructura, desarrollo económico y calidad de vida. El Gobernador no tiene más que administrar para que sucedan. Diferentes grupos han trabajando en conjunto con el Gobierno para cooperar en el logro de resultados y en el monitoreo para mantener parámetros deseables.

Algo que también hemos visto florecer es una sociedad civil sumamente competitiva y alerta, que ha sabido hacer mancuerna con medios de comunicación para presionar al Gobierno en temas sensibles, como desarrollo urbano y medio ambiente. La sociedad puede colgarse la medalla más que el Gobernador por muchos de los indicadores que el Gobierno presume.

En donde sale debiendo el Gobierno es en aquellos indicadores que he llamado de sustancia, que involucran la intervención más activa del Gobierno y en donde no ha habido resultados favorecedores.

Desde que llegó Rodrigo Medina al Gobierno sentó en tres ejes su Administración: transporte público, seguridad y un Gobierno austero.

El proyecto de la Colonia Independencia que era una de las estrellas del sexenio fue ignorado en su informe y eso es una señal en sí misma de su pobre avance.

La Línea 3 del Metro y otros proyectos de transporte público dependen en buena medida del apoyo federal y la grave situación financiera del Estado hace dudar de su éxito.

El tercer eje ha sido el fracaso más dramático. Este Gobierno no ha sido sensible en el gasto público y el combate a la corrupción. Las nóminas han llegado a un nivel alarmante y no hay señales de que esto vaya a cambiar más allá de promesas vacías.

Por todos lados podemos ver oficinas estratégicas y fideicomisos que consumen los recursos de un Gobierno en bancarrota. Proyectos público-privados y bursatilizaciones que se vuelven sinónimos de depredación de las finanzas públicas e hipoteca de las generaciones futuras. Nulos controles y en general un cinismo que ofende la inteligencia del ciudadano.

Todo esto ha provocado una deuda que ya causó alerta en las calificadoras bursátiles y en la banca privada, que sigue siendo la principal financiadora del Gobierno. En general, el común denominador es corrupción e impunidad que puede verse en decenas de casos que no se abordan con la seriedad que merecen y un Gobierno que le apuesta al olvido.

A pesar de los avances en seguridad, sigue habiendo indicadores muy dolorosos para las familias regiomontanas en secuestros, cobros de piso y asaltos a mano armada. El caso del robo de placas en el Instituto de Control Vehicular causó un cisma en la poca confianza que aún se le podía tener a este Gobierno, pues dejó entrever la posible colusión gubernamental en las operaciones del crimen organizado.

El cúmulo de agravios sólo confirma las razones de por qué este Gobierno cuando habla de logros sólo consigue rechiflas. Los asuntos de sustancia y en donde más podrían estar haciendo han sido ignorados. Los motivos pueden ir desde la incapacidad hasta la complicidad.

Este Gobierno se encuentra atrapado en sus propios discursos y con la única estrategia visible de querernos convencer a base de spots.

septiembre 12, 2012

No importa, era teibolera


Publicado en Publímetro Monterrey

Hay algo aún más doloroso que la violencia: la indiferencia. Durante el verano fuimos testigos de una cantidad escalofriante de homicidios, la mayoría de ellos se han acomodado en lo que las autoridades, medios de comunicación y muchos de nosotros hemos llamado “la lucha entre las bandas”. Un día sí y el otro también salen los voceros del gobierno del Estado a decir que la última muerte se trató de un ajuste de cuentas, como si eso justificara el hecho y no requiriera de la atención de la autoridad y de la sociedad.
Dentro de esta tragedia tenemos además un grupo que se encuentra especialmente vulnerable. Meseros y bailarinas han sido el objetivo de muchos de estos ataques, y el discurso ha sido por demás indignante. Se trata de mujeres y hombres que en ocasiones ni siquiera tienen una identidad porque se las hemos negado. Las mujeres tienen nombres artísticos porque así les han aconsejado trabajar para ganarse la vida. Se trata de Estrella y de Celeste, de Vania y Violeta. Nombres que esconden no solo a la verdadera persona sino también al parecer su derecho a vivir, o al menos que estos delitos sean investigados con la misma seriedad que cuando se trata de respetados empresarios de la localidad.

Entran pistoleros en la noche y disparan sin discriminación contra meseros y bailarinas. Amanecemos con la nota de que apareció tirada en un lote baldío otra mujer en algún municipio del norte o el poniente de la ciudad. Al día siguiente encontramos a otra mujer tirada en un importante crucero del centro con un balazo en la nuca y un letrero fluorescente. Nunca tienen nombre, ni siquiera un seguimiento a sus historias. Se trata de mujeres que probablemente ni siquiera familia tenían aquí. Venían de Veracruz o de Oaxaca, fueron engañadas porque les prometieron que trabajarían como edecanes o modelos. Existen tantas historias de mujeres que viven esclavizadas por los mismos delincuentes que administran estos negocios nocturnos.
Se trataba de meseros que vendían bolsitas rojas, seguramente los mataron porque traicionaron a los proveedores que venden las bolsitas azules. Fue un ajuste, ese negocio no pagó el piso ¿cuántas otras excusas baratas seguiremos escuchando?

La sociedad regiomontana se encuentra inmersa en un velo de indiferencia que no hace más que perpetuar la existencia de estos delincuentes y todos los que a su alrededor nos hacemos los que no pasó nada. Las víctimas tienen nombre, familia, razones para que se les respete como personas. Es increíble la cantidad de desprecio que se genera cuando se intercambian estas notas en los comentarios de las versiones electrónicos de estos periódicos. No faltan los chistes, las alusiones sexuales a la persona que perdió la vida, comentarios como “de seguro estaba metido en malos pasos” como si eso los hiciera perder su estatus de seres humanos.

Más que la violencia, es la indiferencia lo que está matando a esta sociedad. No nos encontramos atrapados en una guerra entre dos bandas, sino que somos alimentadores de ese mismo odio a lo largo y ancho de nuestra existencia. Nos hacemos los sorprendidos cuando nos enteramos de algún nuevo acto de violencia, pero no encontramos ninguna relación entre ésta y el desprecio que manifestamos hacia personas que se encuentran completamente vulnerables. Ni siquiera nos sorprendemos, casi pretendemos justificar las acciones.

Hace poco el vocero del gobierno del Estado declaró en alusión a la múltiple matanza cometida contra el table dance “Matehuala”. Los muertos fueron únicamente meseros, ningún cliente perdió la vida. Eso tranquiliza a la opinión pública, pues en su lógica ningún inocente perdió la vida. Se trataba de personas que estaban metidas en el negocio y seguramente merecían la suerte que les tocó. Si para algo hemos sido buenos es en convertirnos en jueces sumarios que le niegan a las víctimas el derecho a defenderse.
Se trataba de una teibolera. De seguro repartía droga al mismo tiempo que placer a sus clientes. Se trata de algo que los periódicos y los noticieros no hacen más que sumar en esos recuentos macabros, esa despreciable frialdad de nuestra sociedad. No son humanos, solo eran meseros y bailarinas. Las balas matan pero nuestra actitud termina de sepultar toda nuestra humanidad.