Apareció hoy un desplegado nacional en "refrendo de la democracia"... Analicemos:
1. Todas las fuerzas que participaron en la elección son legítimas. Expresan las propuestas y esperanzas de diferentes franjas de la sociedad. Esa diversidad es una riqueza que debe preservarse. Las elecciones son el único método que garantiza que sean los ciudadanos los que decidan quiénes deben gobernar y legislar.
2. Durante las campañas sobraron descalificaciones, pero la jornada del 2 de julio fue ejemplar por la participación ordenada de más de 42 millones de votantes. Fueron instaladas prácticamente todas las casillas por más de 500 mil ciudadanos sorteados y capacitados por el IFE. Todo ello transcurrió con normalidad. Reconocemos al IFE, más allá de errores puntuales, por su eficacia en la organización de esta tarea gigantesca. Refrendamos nuestra confianza en su imparcialidad y en su independencia.
3. Hemos elegido un Congreso plural donde ningún partido tendrá mayoría absoluta de votos; habrá gobernadores de diferentes partidos, congresos locales y ayuntamientos habitados por la variedad de las opciones políticas. Celebramos que la pluralidad política del país quedó genuinamente expresada en la elección del 2 de julio.
4. Las elecciones siguen probando que son el canal legítimo para la expresión de las más profundas inquietudes de una sociedad compleja como la mexicana. El espectacular crecimiento de la izquierda en estas elecciones confirma que es a través del sufragio como las distintas fuerzas políticas pueden expandir su influencia e insertar sus propuestas en la agenda nacional.
5. Existe, sin embargo, una aguda controversia en torno a la limpieza y validez de la elección presidencial. Quienes firmamos este documento hemos seguido los argumentos y pruebas presentadas en el litigio. No encontramos evidencias firmes que permitan sostener la existencia de un fraude maquinado en contra o a favor de alguno de los candidatos. En una elección que cuentan los ciudadanos puede haber errores e irregularidades, pero no fraude.
6. Los partidos y candidatos tienen el derecho de acudir al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para hacer valer sus inconformidades. Esa es la ruta diseñada para atender dudas, quejas o conflictos electorales. No se pueden erradicar por completo los diferendos en materia electoral. Pero a lo largo de los últimos diez años todos ellos han sido resueltos a través de la vía jurisdiccional. Una vez que el Tribunal ha resuelto, se han terminado todos los conflictos.
7. No debemos alimentar una espiral de crispación y alarma. No inyectemos elementos que envenenen el ambiente político, no enfrentemos a los adversarios como si se tratara de enemigos. Edifiquemos un clima que refuerce la convivencia política en la diversidad.
8. Refrendamos nuestra confianza en el Tribunal Electoral. Es la última y definitiva voz autorizada para desahogar el diferendo en torno a la elección presidencial. No queda sino respetar la resolución del Tribunal.
9. Nuestras instituciones electorales son un patrimonio público que nadie debe lesionar (NI SIQUIERA FOX, QUISIERA AGREGAR.. NOTA MÍA). Son el soporte de una de las libertades fundamentales que los mexicanos hemos conseguido en estos años: la libertad de votar y ser votados sin que nadie manipule nuestro mandato.
¿Qué tienen en común todos estos intelectuales? Espero que no les haya dado el síndrome del Diputado Perredista, de esos que firman sin leer. Y no me refiero a leer 9 puntos, no creo que les falte capacidad para hacerlo. Me refiero a leer todas y cada una de las pruebas que se han presentado en esta elección.
Con todo respeto para los intelectuales firmantes:
La agresión a las instituciones electorales vino de parte de la Cámara de Diputados y del Gobierno Federal. La primera por permitir la elección facciosa de un Consejo General del IFE partidizado, ya no ciudadano. Empresarios y representantes de intereses muy particulares que nada tienen que ver con el primero Consejo ciudadano. La lesión inició ahí. La segunda ha sido por la grosera intervención del aparato estatal para denostar a un candidato, con todos los recursos disponibles.
Pero eso cómodamente se les olvida.
Los "valientes":
Adrián Acosta Silva Larissa Adler-Lomnitz Luis Miguel Aguilar Héctor Aguilar Camín José Antonio Aguilar Rivera Sealtiel Alatriste Eliseo Alberto Jorge AlcocerEnrique Alduncin Ignacio Almada Asunción Álvarez Francisco Javier Aparicio Antonella Attili Roger Bartra Eduardo Barzana Ricardo Becerra Humberto Beck Ulises Beltrán Edmundo BerumenJosé Joaquín Blanco Edmundo Calva Salvador Camarena Enrique Canales Julia Carabias Emmanuel Carballo Miguel Carbonell María Amparo Casar Jorge G. Castañeda Marina Castañeda Adolfo Castañón Ricardo Cayuela Santiago Corcuera Cabezut Lorenzo Córdova Ramón Cota Meza Israel Covarrubias José Luis Cuevas Leonardo Curzio Luis de la Barreda Solórzano José Antonio de la Peña Germán Dehesa Roberto Diego Ortega Christopher Domínguez Michael Denise Dresser Irene Durante Montiel Juan Eibenschutz Roberto Eibenschutz Ricardo Elías Álvaro Enrique Fernando Escalante Gonzalbo Beatriz Espejo Guillermo Fadanelli Fátima Fernández Christlieb Jorge Fernández Meléndez Héctor Fix Zamudio Enrique Florescano Fernando García Ramírez Luis Emilio Giménez Cacho David Gómez-Álvarez Luis González de Alba José Antonio González de LeónOlbeth Hansberg Carlos Heredia Claudio Isaac Ángel Jaramillo Fuad Juan Gerardo Kleinburg Enrique Krauze León Krauze Mario Lavista Soledad Loaeza Cassio Luiselli Ángeles Mastretta Álvaro MatuteSamuel Melendrez Luévano Víctor Manuel Mendiola Mauricio Merino Jean Meyer Pedro MeyerMario J. MolinaSilvia Molina Ciro Murayama Humberto Murrieta Benito Nacif Enrique Norten Octavio Novaro Federico Novelo Joel Ortega Juárez Antonio Ortiz Mena López Negrete Pablo Ortiz Monasterio Ignacio Padilla Guillermo Palacios y Olivares Pedro Ángel Palou David Pantoja Morán Julio PatánBraulio Peralta Rafael Pérez Gay Rafael Pérez Pascual Jacqueline Peschard Ernesto Piedras Jean-Francois Prud’homme Ricardo Raphael Román Revueltas Retes Federico Reyes Heroles Jorge Javier Romero Alejandro Rossi Luis RubioPablo Rudomín Daniel SadaLuis Salazar Pedro Salazar Ugarte José Sarukhán Cecilia Sayeg Guillermo Sheridan Isabel Silva Romero Carlos Sirvent Guillermo Soberón Fernanda Solórzano Beatriz Solís Leree Jaime Tamayo Ricardo Tapia Carlos Tello Díaz Raúl Trejo Delarbre Julio Trujillo Isabel Turrent Guillermo Valdés Castellano Eduardo Valle Josefina Zoraida Vásquez Rodolfo Vázquez Xavier Velasco Diego VillaseñorJosé Warman José Woldenberg Ramón Xirau Gina Zabludovsky Fernando Zertuche Leo Zuckermann
agosto 03, 2006
agosto 02, 2006
Algunas reflexiones
Resulta cada vez más difícil establecer un título claro de lo que se va a hablar en este foro por dos razones: resulta muy confuso hacerlo considerando la gran cantidad de opciones, y resulta cada vez más repetitivo considerando que ha sido el mismo tema desde que fueran las elecciones hasta hoy.
La primera reflexión es producto de esto: Tenemos un mes perdido del temporal de transición. En 2000 los meses de julio a diciembre fueron productivos para armar un buen equipo de transición que finalmente tomaría el poder el 1 de diciembre. Seguimos peleándonos sobre quién ganó la elección como si el país pudiera esperar aún más.
La segunda reflexión tiene que ver con la forma en que los medios de comunicación han abordado el caso de la resistencia civil. Produce extrañeza en mí y así como un poco de inconformidad la manera en que han agredido un movimiento que hasta este momento es completamente legítimo. Quizá en algunos puntos ha radicalizado su postura como la toma del centro histórico, pero no por ello merece tal campaña de desprestigio una hora sí y la otra también en todos los foros de televisión y radio. Parece que el nuevo deporte nacional se ha convertido en golpear lo que catorce millones de personas creyeron el 2 de julio y que ahora defienden ante varias irregularidades manipulaciones claramente probadas: No estoy hablando de un fraude generalizado sino de fraudes específicos demostrados tanto en algunas casillas y en el cómputo de las mismas. Considerando la diferencia entre un candidato y otro, éstas podrían ser relevantes.
La tercera reflexión muy relacionada con la segunda, tiene que ver con la aproximación hacia un mismo asunto cuando se trata de temas internacionales. En Estados Unidos tuvimos el pasado mayo grandísimas manifestaciones de mexicanos a favor de sus derechos políticos. No veo una diferencia sustancial entre exigir reconocimiento político y respeto por la voluntad ejercida el 2 de julio. Podrán unos u otros estar en lo correcto o no, pero están en todo su derecho de manifestar su punto de vista. No estoy diciendo que sea la misma lucha ni que tenga que ser tratada exactamente igual, pero ¿por qué en esa ocasión nadie habló de represión o de exigir respeto por "las instituciones"? ¿Por qué la doble moral? En Estados Unidos, primero, las manifestaciones fueron televisadas en todo el mundo; en México fueron deliberadamente censuradas. Había más de un millón de personas concentradas en el Zócalo y para las televisoras fue como si no estuviera pasando absolutamente nada. La otra censura viene en la aproximación: Mientras los movimientos en Estados Unidos eran causas legítimas, aquí son causas de renegados y radicales que sólo quieren desestabilizar las instituciones democráticas y la fortaleza de la nación (su discurso comienza a sonar algo franquista).
Si lo que seguramente me responderán es que en nada se comparan las medidas radicales de AMLO con las manifestaciones pacíficas en Estados Unidos, les quiero recordar el movimiento en París de hace unos meses. Allá se estaban quemando automóviles por cientos y estaban provocando a la autoridad todos los días. La reacción de la prensa mexicana, así como de intelectuales tan "respetables" era de tratar de entender sociológicamente el movimiento. Irse a los fondos musulmanes-cristianos, a la opresión de los franceses puros contra sus contrapartes migrantes. Todo el asunto era incluso reconocido como legítimo y justo ¿Aquí? Ya comenté cuál ha sido la reacción de la mayoría de los "intelectuales" ¿Por qué cuando son franceses enfurecidos por el sistema sí es algo que merece la pena analizarlo objetivamente, incluso desechando el aspecto de que se estaba boicoteando a la industria automotriz, principal motor de muchas naciones incluyendo la francesa? Ahí no había nada de malo sino algo interesante qué platicar ¿Porqué el movimiento en México no puede ser analizado objetivamente? ¿Por qué es tratado como si se tratara de una bola de forajidos intentando derrocar al presidente? Están exigiendo que se recuenten los votos y nada más.
Me ha causado mucha risa, y esta será la última reflexión antes de terminar el escrito, la forma en que tantos y tantos "intelectuales" han dicho "apoyo el voto por voto y la resistencia civil, pero que no se metan con el Paseo de la Reforma" Eso sí que fue un golpe inaceptable. Suenan como niños temerosos cuando el juego ya no les gusta y quieren refugiarse en el calor del grupo conservador, el cual comienza a reprobar cómo se comportan los "traviesos". El movimiento de profesores en Oaxaca está intentando derrocar al gobernador con los hilos transparentes de la profesora Elba Esther Gordillo, esto para golpear a un amigo de Madrazo, pero eso no merece su consternación e indignación. Ellos están exigiendo algo legítimo que es la destitución de un gobernador que no es afín a los nuevos intereses de la maestra. La doble moral y la hipocresía en todo su esplendor.
Finalmente, ahora sí prometo: Quiero reflexionar sobre algunos comentarios que he escuchado últimamente y que me tienen profundamente preocupado. Han venido de personajes como Castañeda (hay que detener a López Obrador de cualquier manera), hasta conocidos que declaran sin remordimientos de conciencia: "Hay que matarlo para que esto se detenga. Maten a la cabeza y el movimiento se terminó". Vaya, que reflexión tan profunda. Creo que lo que muchos no se han querido dar cuenta es que esta manifestación poco tiene que ver con que López Obrador llegue a la presidencia. Existe algo más allá abajo de toda esa gente. Es algo que tengo la percepción ni siquiera López Obrador entiende. Insiste en su aburrido discurso de que "ya ganamos" cuando la gente no está ahí para ver quién llega a los Pinos. Quizá indirectamente sí pero está en busca de algo más.
Si de algo estoy seguro es de dos cosas: Primero, aún no hemos visto el final de esta historia y no tiene mucho qué ver con el fallo del Tribunal Electoral. Y segundo, si a alguien se le llega a ocurrir la "grandiosa" idea de asesinar a López Obrador (fue sarcástico para aquellos que no cachan rápido las curvas) y la lleva a cabo, será la mejor justificación para despertar a un México que en realidad no hemos terminado de conocer, ese México que se duerme cada cien años y que desgraciadamente insistimos en mantener todo exactamente igual para despertarlo.
La indignación tiene que ver con este mundo de privilegios y de desigualdad que es imposible seguir sosteniendo ¿Por qué cada cien años cometemos exactamente los mismos errores?
Reflexionen conmigo...
La primera reflexión es producto de esto: Tenemos un mes perdido del temporal de transición. En 2000 los meses de julio a diciembre fueron productivos para armar un buen equipo de transición que finalmente tomaría el poder el 1 de diciembre. Seguimos peleándonos sobre quién ganó la elección como si el país pudiera esperar aún más.
La segunda reflexión tiene que ver con la forma en que los medios de comunicación han abordado el caso de la resistencia civil. Produce extrañeza en mí y así como un poco de inconformidad la manera en que han agredido un movimiento que hasta este momento es completamente legítimo. Quizá en algunos puntos ha radicalizado su postura como la toma del centro histórico, pero no por ello merece tal campaña de desprestigio una hora sí y la otra también en todos los foros de televisión y radio. Parece que el nuevo deporte nacional se ha convertido en golpear lo que catorce millones de personas creyeron el 2 de julio y que ahora defienden ante varias irregularidades manipulaciones claramente probadas: No estoy hablando de un fraude generalizado sino de fraudes específicos demostrados tanto en algunas casillas y en el cómputo de las mismas. Considerando la diferencia entre un candidato y otro, éstas podrían ser relevantes.
La tercera reflexión muy relacionada con la segunda, tiene que ver con la aproximación hacia un mismo asunto cuando se trata de temas internacionales. En Estados Unidos tuvimos el pasado mayo grandísimas manifestaciones de mexicanos a favor de sus derechos políticos. No veo una diferencia sustancial entre exigir reconocimiento político y respeto por la voluntad ejercida el 2 de julio. Podrán unos u otros estar en lo correcto o no, pero están en todo su derecho de manifestar su punto de vista. No estoy diciendo que sea la misma lucha ni que tenga que ser tratada exactamente igual, pero ¿por qué en esa ocasión nadie habló de represión o de exigir respeto por "las instituciones"? ¿Por qué la doble moral? En Estados Unidos, primero, las manifestaciones fueron televisadas en todo el mundo; en México fueron deliberadamente censuradas. Había más de un millón de personas concentradas en el Zócalo y para las televisoras fue como si no estuviera pasando absolutamente nada. La otra censura viene en la aproximación: Mientras los movimientos en Estados Unidos eran causas legítimas, aquí son causas de renegados y radicales que sólo quieren desestabilizar las instituciones democráticas y la fortaleza de la nación (su discurso comienza a sonar algo franquista).
Si lo que seguramente me responderán es que en nada se comparan las medidas radicales de AMLO con las manifestaciones pacíficas en Estados Unidos, les quiero recordar el movimiento en París de hace unos meses. Allá se estaban quemando automóviles por cientos y estaban provocando a la autoridad todos los días. La reacción de la prensa mexicana, así como de intelectuales tan "respetables" era de tratar de entender sociológicamente el movimiento. Irse a los fondos musulmanes-cristianos, a la opresión de los franceses puros contra sus contrapartes migrantes. Todo el asunto era incluso reconocido como legítimo y justo ¿Aquí? Ya comenté cuál ha sido la reacción de la mayoría de los "intelectuales" ¿Por qué cuando son franceses enfurecidos por el sistema sí es algo que merece la pena analizarlo objetivamente, incluso desechando el aspecto de que se estaba boicoteando a la industria automotriz, principal motor de muchas naciones incluyendo la francesa? Ahí no había nada de malo sino algo interesante qué platicar ¿Porqué el movimiento en México no puede ser analizado objetivamente? ¿Por qué es tratado como si se tratara de una bola de forajidos intentando derrocar al presidente? Están exigiendo que se recuenten los votos y nada más.
Me ha causado mucha risa, y esta será la última reflexión antes de terminar el escrito, la forma en que tantos y tantos "intelectuales" han dicho "apoyo el voto por voto y la resistencia civil, pero que no se metan con el Paseo de la Reforma" Eso sí que fue un golpe inaceptable. Suenan como niños temerosos cuando el juego ya no les gusta y quieren refugiarse en el calor del grupo conservador, el cual comienza a reprobar cómo se comportan los "traviesos". El movimiento de profesores en Oaxaca está intentando derrocar al gobernador con los hilos transparentes de la profesora Elba Esther Gordillo, esto para golpear a un amigo de Madrazo, pero eso no merece su consternación e indignación. Ellos están exigiendo algo legítimo que es la destitución de un gobernador que no es afín a los nuevos intereses de la maestra. La doble moral y la hipocresía en todo su esplendor.
Finalmente, ahora sí prometo: Quiero reflexionar sobre algunos comentarios que he escuchado últimamente y que me tienen profundamente preocupado. Han venido de personajes como Castañeda (hay que detener a López Obrador de cualquier manera), hasta conocidos que declaran sin remordimientos de conciencia: "Hay que matarlo para que esto se detenga. Maten a la cabeza y el movimiento se terminó". Vaya, que reflexión tan profunda. Creo que lo que muchos no se han querido dar cuenta es que esta manifestación poco tiene que ver con que López Obrador llegue a la presidencia. Existe algo más allá abajo de toda esa gente. Es algo que tengo la percepción ni siquiera López Obrador entiende. Insiste en su aburrido discurso de que "ya ganamos" cuando la gente no está ahí para ver quién llega a los Pinos. Quizá indirectamente sí pero está en busca de algo más.
Si de algo estoy seguro es de dos cosas: Primero, aún no hemos visto el final de esta historia y no tiene mucho qué ver con el fallo del Tribunal Electoral. Y segundo, si a alguien se le llega a ocurrir la "grandiosa" idea de asesinar a López Obrador (fue sarcástico para aquellos que no cachan rápido las curvas) y la lleva a cabo, será la mejor justificación para despertar a un México que en realidad no hemos terminado de conocer, ese México que se duerme cada cien años y que desgraciadamente insistimos en mantener todo exactamente igual para despertarlo.
La indignación tiene que ver con este mundo de privilegios y de desigualdad que es imposible seguir sosteniendo ¿Por qué cada cien años cometemos exactamente los mismos errores?
Reflexionen conmigo...
julio 31, 2006
Lo inconcebible
//Publicado hoy en Reforma. Reflexiona sobre la negación de la derrota. Interesante leerlo //
Jesús Silva-Herzog Márquez
Lo inconcebible
La mente humana es un recipiente restrictivo. Tiene criterios severos para recibir novedades y se aferra a sus hábitos. Acepta la llegada de extraños siempre que estén previstos en una lista de posibles invitados. Bien podríamos entender que el sistema solar tiene un par de planetas más o, quizá, alguno menos de los que dicen los libros. Estas refutaciones de nuestra información previa son concebibles. También podríamos aceptar una nueva interpretación de un viejo evento histórico o reconsiderar una idea desechada.
Es imaginable igualmente que la suerte nos beneficie o nos perjudique. Pero hay nociones que nuestra mente bloquea con paredes de hierro. Ideas que simplemente no pueden penetrar las membranas de nuestra razón. Se trata de lo inconcebible. No hay evidencia que sirva para aceptarlas. Clément Rosset lo vio muy claramente cuando dijo que nuestra capacidad para admitir la realidad es francamente débil. No aceptamos sin reservas las interpretaciones de lo real. De ahí nace nuestra propensión a treparnos en la ilusión. La ilusión conforta porque preserva intacto el patrimonio de nuestras convicciones. Sin pasar por el disgusto de palpar las púas de la realidad, el iluso se fortifica en sus certezas. No lo distrae la insignificancia de lo real. El ojo suele aniquilar al creyente. Por eso cierra los párpados.
La derrota era inconcebible. Imposible, inimaginable. Si hoy no pueden aceptar la derrota es porque jamás abrieron en su cabeza un espacio para esa posibilidad. Creyeron el cuento del místico. En su alegoría el pueblo siempre tiene la razón. La historia no es más que una marcha de la verdad abriéndose paso entre la mentira. En ese camino, la gente no se equivoca nunca. El dirigente que logra comunicarse con el pueblo es invulnerable. Su razón moral se convierte en razón histórica; en otras palabras, su convicción tiene dimensiones de profecía.Una y mil concentraciones demuestran la conexión entrañable entre el hombre y su pueblo. Líder y pueblo se funden en una emoción (más que esperanzada, indignada) que es la verdadera tracción del futuro. Mañana saldrá el sol. Inconcebible el mañana sin que aparezca, tras la noche, la luz del día. Mañana ganaremos. Inconcebible que, en elecciones, el pueblo se equivoque. ¿Cómo es posible que la gente haya decidido retirar el apoyo a quien encarna el lado justo de la historia? ¿Cómo imaginar que el pueblo haya rechazado a quien lo entiende y lo cuida? ¿Quién puede imaginar una victoria limpia de los malvados? Inimaginable, como la traición de dios.
Algo tiene que estar mal. El pueblo no se puede equivocar. El dirigente no cometió error alguno. Imposible. Inconcebible. La gente no se deja engañar. México no puede votar por la derecha. Resulta imposible que una nación con nuestra historia y nuestras carencias respalde a un partido conservador. El jefe no se equivocó en ningún momento. Fue siempre consecuente con sus ideas y los suyos. Los buenos no fallan, pero los malos siempre buscan despojarnos de lo nuestro. Eso es lo único que explica el sorpresivo revés.
La narración necesita alimentarse del mito de un enemigo truculento. Frente al pueblo aparece la silueta imprecisa del malvado. Es un personaje con inmensos poderes que se impone por vías misteriosas. El sujeto aparece por todas partes en esta fábula genial. Todos los malvados se convierten en aliados fraternales. El Presidente y todos los aparatos de su gobierno, los medios de comunicación, el órgano electoral, los observadores nacionales y extranjeros, los ciudadanos que contaron los votos, los mismísimos representantes de la buena causa quienes, débiles al fin, traicionaron a la nación. Ese cuento del pueblo infalible, el guía invencible y la eficacia del perverso envuelven la incapacidad de pensar la derrota.La convicción busca pruebas. El prejuicio caza justificaciones. El fraude tiene una existencia moral previa y superior a cualquier dato. De ahí el vaivén de hipótesis y denuncias; el cruce incoherente de acusaciones, conjeturas, sermones, regaños y proclamas. Sé que Fulano fue asesinado a puñetazos por Mengano. Lo sé. Lo vi en un sueño arrebatador. Es cierto que no encuentro el cadáver pero tengo la convicción plena de que el homicidio fue perpetrado. Resulta irrelevante que Fulano esté tomando un café y que Mengano sea manco. Tengo la plena convicción de que Mengano mató a Fulano.
Lo extraordinario de todo esto es la capacidad para sembrar la sospecha. Es cierto que la mayoría no cree el cuento del fraude electoral, pero lo notable es que una amplia franja de mexicanos cree, contra toda evidencia, que las elecciones fueron sucias. El fenómeno no lo explica solamente un extraordinario liderazgo político. Nuestra memoria de trampas electorales es todavía muy fresca. La neutralidad de los órganos electorales es aún joven y muy breve la experiencia de elecciones auténticas. También pesa una cultura periodística sobrecargada de exclamaciones y escasa en investigación ponderada y meticulosa. Pero sobre todo, importa la pobreza de nuestra cultura liberal.Los votos y el trabajo de los ciudadanos convocados para recibirlos y contarlos son fáciles candidatos al basurero. Renace con éxito (particularmente en las élites intelectuales) la mitología antidemocrática del Pueblo fundido con un líder, mientras se entierra el significado elemental del sufragio: una suma de decisiones que elimina la sustancia de la sociedad. Como diría Lefort, las elecciones democráticas rompen el cuerpo del pueblo: el número de votos tritura la noción de un destino democrático, de un camino único, de un guía privilegiado. Lo democráticamente inconcebible es la infalibilidad.
Jesús Silva-Herzog Márquez
Lo inconcebible
La mente humana es un recipiente restrictivo. Tiene criterios severos para recibir novedades y se aferra a sus hábitos. Acepta la llegada de extraños siempre que estén previstos en una lista de posibles invitados. Bien podríamos entender que el sistema solar tiene un par de planetas más o, quizá, alguno menos de los que dicen los libros. Estas refutaciones de nuestra información previa son concebibles. También podríamos aceptar una nueva interpretación de un viejo evento histórico o reconsiderar una idea desechada.
Es imaginable igualmente que la suerte nos beneficie o nos perjudique. Pero hay nociones que nuestra mente bloquea con paredes de hierro. Ideas que simplemente no pueden penetrar las membranas de nuestra razón. Se trata de lo inconcebible. No hay evidencia que sirva para aceptarlas. Clément Rosset lo vio muy claramente cuando dijo que nuestra capacidad para admitir la realidad es francamente débil. No aceptamos sin reservas las interpretaciones de lo real. De ahí nace nuestra propensión a treparnos en la ilusión. La ilusión conforta porque preserva intacto el patrimonio de nuestras convicciones. Sin pasar por el disgusto de palpar las púas de la realidad, el iluso se fortifica en sus certezas. No lo distrae la insignificancia de lo real. El ojo suele aniquilar al creyente. Por eso cierra los párpados.
La derrota era inconcebible. Imposible, inimaginable. Si hoy no pueden aceptar la derrota es porque jamás abrieron en su cabeza un espacio para esa posibilidad. Creyeron el cuento del místico. En su alegoría el pueblo siempre tiene la razón. La historia no es más que una marcha de la verdad abriéndose paso entre la mentira. En ese camino, la gente no se equivoca nunca. El dirigente que logra comunicarse con el pueblo es invulnerable. Su razón moral se convierte en razón histórica; en otras palabras, su convicción tiene dimensiones de profecía.Una y mil concentraciones demuestran la conexión entrañable entre el hombre y su pueblo. Líder y pueblo se funden en una emoción (más que esperanzada, indignada) que es la verdadera tracción del futuro. Mañana saldrá el sol. Inconcebible el mañana sin que aparezca, tras la noche, la luz del día. Mañana ganaremos. Inconcebible que, en elecciones, el pueblo se equivoque. ¿Cómo es posible que la gente haya decidido retirar el apoyo a quien encarna el lado justo de la historia? ¿Cómo imaginar que el pueblo haya rechazado a quien lo entiende y lo cuida? ¿Quién puede imaginar una victoria limpia de los malvados? Inimaginable, como la traición de dios.
Algo tiene que estar mal. El pueblo no se puede equivocar. El dirigente no cometió error alguno. Imposible. Inconcebible. La gente no se deja engañar. México no puede votar por la derecha. Resulta imposible que una nación con nuestra historia y nuestras carencias respalde a un partido conservador. El jefe no se equivocó en ningún momento. Fue siempre consecuente con sus ideas y los suyos. Los buenos no fallan, pero los malos siempre buscan despojarnos de lo nuestro. Eso es lo único que explica el sorpresivo revés.
La narración necesita alimentarse del mito de un enemigo truculento. Frente al pueblo aparece la silueta imprecisa del malvado. Es un personaje con inmensos poderes que se impone por vías misteriosas. El sujeto aparece por todas partes en esta fábula genial. Todos los malvados se convierten en aliados fraternales. El Presidente y todos los aparatos de su gobierno, los medios de comunicación, el órgano electoral, los observadores nacionales y extranjeros, los ciudadanos que contaron los votos, los mismísimos representantes de la buena causa quienes, débiles al fin, traicionaron a la nación. Ese cuento del pueblo infalible, el guía invencible y la eficacia del perverso envuelven la incapacidad de pensar la derrota.La convicción busca pruebas. El prejuicio caza justificaciones. El fraude tiene una existencia moral previa y superior a cualquier dato. De ahí el vaivén de hipótesis y denuncias; el cruce incoherente de acusaciones, conjeturas, sermones, regaños y proclamas. Sé que Fulano fue asesinado a puñetazos por Mengano. Lo sé. Lo vi en un sueño arrebatador. Es cierto que no encuentro el cadáver pero tengo la convicción plena de que el homicidio fue perpetrado. Resulta irrelevante que Fulano esté tomando un café y que Mengano sea manco. Tengo la plena convicción de que Mengano mató a Fulano.
Lo extraordinario de todo esto es la capacidad para sembrar la sospecha. Es cierto que la mayoría no cree el cuento del fraude electoral, pero lo notable es que una amplia franja de mexicanos cree, contra toda evidencia, que las elecciones fueron sucias. El fenómeno no lo explica solamente un extraordinario liderazgo político. Nuestra memoria de trampas electorales es todavía muy fresca. La neutralidad de los órganos electorales es aún joven y muy breve la experiencia de elecciones auténticas. También pesa una cultura periodística sobrecargada de exclamaciones y escasa en investigación ponderada y meticulosa. Pero sobre todo, importa la pobreza de nuestra cultura liberal.Los votos y el trabajo de los ciudadanos convocados para recibirlos y contarlos son fáciles candidatos al basurero. Renace con éxito (particularmente en las élites intelectuales) la mitología antidemocrática del Pueblo fundido con un líder, mientras se entierra el significado elemental del sufragio: una suma de decisiones que elimina la sustancia de la sociedad. Como diría Lefort, las elecciones democráticas rompen el cuerpo del pueblo: el número de votos tritura la noción de un destino democrático, de un camino único, de un guía privilegiado. Lo democráticamente inconcebible es la infalibilidad.
julio 30, 2006
Percepciones
Me despierto esta mañana de julio y recuerdo la concentración anunciada para hoy en el Zócalo. Abro apresuradamente mi computadora y tras unos minutos estoy viendo la fotografía que va a dar la vuelta al mundo. Más de un millón doscientas mil personas concentradas en el corazón del país.Muchos le habían apostado al desgaste. Dejar que el movimiento de López Obrador se fuera difuminando, pero esto... Fueron 900 mil en la segunda reunión. Ahora rebasan el millón doscientos mil según cifras oficiales, y dos millones según los organizadores. Es la manifestación más grande de la historia del país.
Suena irónico que ante este movimiento la televisión continúa con su programación normal. Pudimos ver a Chabelo en la mañana, los sosos programitas domingueros más tarde, las decenas de programitas sobre fútbol, los partidos, las películas. El hecho de que 1% de la población del país esté concentrada en un punto de la ciudad de México no les merece su atención.
Vivimos en un mundo de percepciones en donde lo que no suceda en la televisión sencillamente no sucede. O eso era lo que apostaban los dueños de las televisoras. Ahora existen medios que escapan de su control como estos, los blogs. Encender la red me implica ciertos recursos que la gran mayoría de la gente no tiene, pero aún así se va volviendo cada vez más accesible el estar enfrente de una computadora. Tener una página como esta y expresar mis puntos de vista tampoco me implica mucho gasto. Cualquiera lo podría hacer.
La gran revolución que hemos tenido en estas elecciones no tendrá que ver con quién gane la presidencia sino quién tiene acceso a la información y cómo hace uso de ella.
El Consejo General del IFE tiene todo el mes gastando millones de pesos para intentar recuperar algo de la credibilidad que perdieron el día 3 de julio conforme se iban confirmando las sospechas de algo manipulado en el PREP y luego confirmado en el cómputo distrital. ¡Gracias a todos! nos dicen hipócritamente, con nuestros impuestos, para así intentar saturar nuestras mentes con su información parcial y tendenciosa. La confianza no se gana en spots sino con los hechos, señores consejeros. Es emblemático que tengan que gastar ese dinero, eso quiere decir que no creemos en ustedes y por eso quieren hacernos creer que sí lo hacemos.
Percepciones: Un grupo que pensó tenía el control de la información, incluyendo el vaciado de los votos y la información del "ganador", que había apostado todo hacia las televisoras que ahora vemos su papel servil y patético al intentar desacreditar un movimiento de tantas personas. Ese mismo grupo fue desacreditado por personas que tomaron la información que ya no es privilegio de unos cuantos y les demostraron la manipulación grosera que hicieron de la jornada electoral. Vaya que han cambiado las cosas. Este domingo intentan silenciar a un millón doscientas mil voces sencillamente pretendiendo que nada sucede, pero es la Internet la que da la información. Cada vez más personas encienden las páginas de periódicos nacionales e internacionales antes que prender la televisión para ver al señorcito López Dóriga o a Adela Micha.
El manejo de la información que iban a hacer como compensación a la Ley Televisa se les ha escapado de las manos. Ahora podemos ver a las televisoras en un plan de reacción más que de planeación. La información fluye a ritmos acelerados por canales que ellos no podrán contener jamás. Su única forma de mantenerse al ritmo es reaccionar.
La pretensión de ignorancia ahora los ha exhibido. Esta mañana no podían ignorar la manifestación de López Obrador. Meter a tantas personas en un lugar ni con todo el dinero del mundo se podría. Quien intenta desacreditar este movimiento con justificaciones tan simples como que son "acarreados" es ignorar el grado de madurez política que como sociedad hemos alcanzado. Intenten hacerlo ustedes con dinero y verán que ni a veinte mil logran meter. La indignación que ha crecido en nuestros corazones desde el 2 de julio hasta hoy no podría ser comprada con todo el dinero del mundo.
La diferencia entre estas y otras elecciones es que esta vez ya no somos sumisos y apáticos, esperando a que ellos nos digan hacia dónde movernos, qué pensar y qué decir, o peor aún: quién ganó la elección. Esta vez hemos tomado las calles y los espacios cibernéticos para descubrirlo nosotros mismos.
La apertura democrática que con tanto control intentaron manejar ahora se les ha escapado de las manos y no nos podrán contener nunca más. Yo no digo, insisto, que López Obrador encabece este movimiento, sino que ha sido el mejor pretexto para despertar finalmente del letargo en que nos tenían las telenovelas y los partidos de fútbol.
Quien quiera seguir pensando que se trata de un movimiento que finalmente se extinguirá creo que le está apostando erróneamente. Quien piense que se trata de una bola de "renegados" fanáticos del peje, creo que de nuevo está fallando a su tino y subestimando la capacidad intelecutal del mexicano. Yo no apoyo a López Obrador pero estoy ofendido por lo que intentaron hacer unos cuantos privilegiados del régimen con nuestra voluntad.
Eso no se los vamos a permitir nunca más. La información ya no es monopolio suyo por más que hayan comprado diputados y senadores durante este año para pasar leyes injustas y retrógradas como la Ley Televisa.
Cuestión de percepciones pero creo que esta batalla ya la perdieron. Y no importa si finalmente se confirma la manipulación que hicieron con un "¿triunfo?" de Calderón. Habrán perdido algo mucho más valioso e importante y eso es la credibilidad de nosotros en ustedes.
A ver cuánto tiempo más les dura el teatrito.
La maestra milagrosa
// Reproduzco este excelente análisis de Granados Chapa aparecido hoy domingo en Reforma //
Miguel Ángel Granados Chapa
La maestra milagrosa
Al proclamar a su Presidente electo, Elba Esther Gordillo celebraba para sí gozosamente el logro de una pretensión, que comenzó a cuajar desde que colocó a Luis Carlos Ugalde al frente del IFE, y al impulsar luego un partido cuyo candidato presidencial prácticamente declinó en favor de Felipe Calderón
Cuando el martes pasado Elba Esther Gordillo declaró Presidente electo a Felipe Calderón estaba al mismo tiempo reclamando derechos de autor. Aunque sea imposible atribuir a una sola persona la paternidad de una estrategia, y menos aún su puesta en práctica, con su gozosa proclamación llevó a un punto culminante un plan que empezó a consumarse el 31 de octubre de 2003, cuando hizo elegir a Luis Carlos Ugalde consejero presidente del IFE.
Unos días más tarde, antiguos miembros del consejo general de ese instituto buscamos a nuestro compañero de entonces, Santiago Creel, Secretario de Gobernación, para expresarle nuestra preocupación por el modo en que se había consumado la elección de consejeros, y sugerir que se atenuara el sesgo impreso a ese cuerpo colegiado mediante la designación de funcionarios clave, cuyo nombramiento restableciera el consenso perdido en la Cámara de Diputados. El Secretario nos recibió acompañado por la coordinadora de la bancada priista. Ambos desestimaron nuestra posición y obraron en consecuencia.Unos meses más tarde, el 2 de agosto de 2004, sería nombrado director ejecutivo de organización electoral Miguel Ángel Solís Rivas, un típico cuadro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Luego de ser profesor de primaria, secundaria y normal, fue funcionario de la estructura educativa local de Baja California Sur. En 1989-91 coordinó en ese estado el proceso de modernización educativa, primera providencia del Presidente Salinas tras derribar a Carlos Jonguitud y sustituirlo por Gordillo. Al mismo tiempo Solís Rivas presidía un comité distrital electoral, dependiente de la Comisión Federal Electoral.
Contó entre los innumerables miembros de la antigua organización que llevando consigo inclinaciones y hábitos pasaron al Instituto Federal Electoral, en su caso con el mismo nivel de responsabilidad que tenía en la CFE. En 1998 ingresó al servicio de carrera y al año siguiente fue designado vocal ejecutivo de la junta local de Baja California, de donde llegó a su actual cargo en la junta general ejecutiva.Emplazados de ese modo sus dispositivos en el IFE, Gordillo empujó la organización del partido Nueva Alianza, que recibió registro del consejo general de ese organismo el 14 de julio del año pasado. Ruborosa como a veces parece, Gordillo aceptaba a medias o rechazaba de plano su injerencia en un nuevo proyecto que le era a todas luces atribuible, hasta que se descaró luego de fracasadas sus aspiraciones de controlar el PRI o al menos de influir en la designación de su candidato. También avanzó en su vinculación con el PAN, como partido, y con Felipe Calderón como precandidato.El 3 de octubre del año pasado, desde la oficina del subsecretario de Seguridad Pública federal, Miguel Ángel Yunes, uno de sus validos, Gordillo telefoneó a Calderón, que en la víspera había ganado la segunda ronda de la contienda presidencial interna del PAN. La lideresa magisterial dijo entonces a quien ahora ungió como Presidente electo: ¡vamos bien! Calderón agradeció por su parte a Yunes alguna gestión en la jornada veracruzana del día anterior. El subsecretario había abandonado el PRI meses atrás, y había trocado su aspiración de ser Gobernador por el apoyo al candidato panista Gerardo Buganza. De esas conversaciones dio cuenta Grupo Reforma el 18 de noviembre siguiente, y las partes admitieron haberlas sostenido.Por esos mismos días Gordillo consumó institucionalmente su rechazo personal a Madrazo: el comité político de su sindicato anunció de modo formal que los maestros no votarían por el candidato del partido al que todavía pertenecía la mayoría de los miembros de ese órgano del gremio magisterial. De ese modo quedó abierta la posibilidad de apoyar a otro aspirante, que no sería Roberto Campa, sino Calderón.
Cuando Nueva Alianza lo postuló en enero siguiente, Campa aceptó ser un candidato postizo. Hizo de patiño del panista en el primer debate presidencial, señalando a Madrazo como evasor fiscal en una denuncia que, como suele ser cuando interviene la PGR, no generó consecuencias de ninguna especie.No nos equivocamos plenamente quienes supusimos que Campa declinaría su candidatura a favor de Calderón. No lo hizo abierta, sino subrepticiamente. En los días finales de la campaña no pidió ya el voto para sí, como era lógico y digno, y como hacían los otros candidatos y hace todo quien aspira a un cargo. Solicitó para el Panal uno de los tres votos posibles. Y él, que aparecía en las encuestas incapaz de atraer el interés de los ciudadanos, siempre en el último lugar, apenas sobrepasando el 1 por ciento tuvo una inesperada capacidad suasoria: él obtuvo 400 mil votos, menos del 1 por ciento del total, pero los candidatos a diputados del Panal casi quintuplicaron esa cifra: 1 millón 876 mil 443 votos, el 4.54 por ciento del total. O sea que 1 millón 400 mil votos panalistas beneficiaron a un candidato presidencial distinto del suyo. Por todo ello fue explicable que Campa visitara a Calderón para reconocer su triunfo, lo que hizo no después de que Ugalde usurpara la calificación sino, fiel a su jefa, sólo cuando ella lo elevó a la condición de electo.Un gran porcentaje de la diferencia entre la copiosa votación legislativa del Panal (que le permitirá tener nueve diputados y un senador) y la magra concedida a Campa engrosó la votación presidencial panista, como parte de la alianza entre el PAN y el Panal, emparentados hasta en las siglas: sostuvieron el mismo candidato en la elección para gobernador de Guanajuato, y en elecciones locales tan significativas como la de la delegación Miguel Hidalgo en el Distrito Federal, donde ganó la diputada Gabriela Cuevas, que pagó la fianza a favor de López Obrador, después de haber votado por su desafuero, condolida porque los hijos del afectado quedarían solos cuando él quedara preso. Al mismo tiempo, Acción Nacional acogió a gordillistas notorios, como Benjamín González Roaro, que será diputado, y Rafael Moreno Valle III, que será senador.En la configuración de los resultados parece haber tenido participación decisiva, como en los viejos tiempos, la estructura electoral del magisterio, ahora ya no sujeta a los designios priistas sino a otros diversos. Cuando se trata de desacreditar la denuncia de fraude y la protesta consiguiente asegurando que el país ya cambió y que era válido reaccionar así ante una estructura autoritaria y no frente a una que rezuma democracia, hay que tener presente la capacidad instalada del SNTE en materia electoral.
La propia Gordillo forma parte de esa capacidad instalada. Como se supo por una conversación telefónica interferida, habló el 2 de julio mismo con el gobernador priista de Tamaulipas Eugenio Hernández para unirlo a su proselitismo inclinado a Calderón, lo cual sólo podría hacerse, a media jornada electoral, mediante la inducción del voto. La gestión fue eficaz, como lo mostró la llamada, al día siguiente, del Secretario de Comunicaciones Pedro Cerisola, para agradecer el favor al Gobernador.Cobra sentido, en esa dimensión, un nuevo hallazgo del equipo de López Obrador: en las casillas donde sólo hubo representación del PAN o del Panal, o de ambos, es decir donde estuvieron ausentes el resto de los partidos, la votación por Calderón se dispara de la media nacional por muchos puntos: en 485 casillas donde sólo Nueva Alianza estuvo presente, invariablemente ganó Calderón, con 63.91 por ciento de los votos contra 29.69 por ciento de López Obrador. En 2 mil 366 casillas en que sólo hubo representación panista, su candidato obtuvo 71.47 por ciento contra 21.47 de su más férreo opositor. Y en mil 191 casillas donde sólo ambos partidos tuvieron representantes, Calderón obtuvo 80.77 por ciento de los votos, y López Obrador sólo 13.02 por ciento.En total, en esas más de 4 mil casillas Calderón obtuvo 320 mil votos, unos 80 mil más que la diferencia de 244 mil que separa las votaciones de los dos candidatos con mayor asentimiento ciudadano.
Respetuosa de las instituciones como es, la presidenta del sindicato magisterial envió al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación una comunicación para tranquilizar a sus magistrados: les reconoció el derecho de hacer la declaración jurídica de Presidente electo. Ella hizo el milagro.
Miguel Ángel Granados Chapa
La maestra milagrosa
Al proclamar a su Presidente electo, Elba Esther Gordillo celebraba para sí gozosamente el logro de una pretensión, que comenzó a cuajar desde que colocó a Luis Carlos Ugalde al frente del IFE, y al impulsar luego un partido cuyo candidato presidencial prácticamente declinó en favor de Felipe Calderón
Cuando el martes pasado Elba Esther Gordillo declaró Presidente electo a Felipe Calderón estaba al mismo tiempo reclamando derechos de autor. Aunque sea imposible atribuir a una sola persona la paternidad de una estrategia, y menos aún su puesta en práctica, con su gozosa proclamación llevó a un punto culminante un plan que empezó a consumarse el 31 de octubre de 2003, cuando hizo elegir a Luis Carlos Ugalde consejero presidente del IFE.
Unos días más tarde, antiguos miembros del consejo general de ese instituto buscamos a nuestro compañero de entonces, Santiago Creel, Secretario de Gobernación, para expresarle nuestra preocupación por el modo en que se había consumado la elección de consejeros, y sugerir que se atenuara el sesgo impreso a ese cuerpo colegiado mediante la designación de funcionarios clave, cuyo nombramiento restableciera el consenso perdido en la Cámara de Diputados. El Secretario nos recibió acompañado por la coordinadora de la bancada priista. Ambos desestimaron nuestra posición y obraron en consecuencia.Unos meses más tarde, el 2 de agosto de 2004, sería nombrado director ejecutivo de organización electoral Miguel Ángel Solís Rivas, un típico cuadro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Luego de ser profesor de primaria, secundaria y normal, fue funcionario de la estructura educativa local de Baja California Sur. En 1989-91 coordinó en ese estado el proceso de modernización educativa, primera providencia del Presidente Salinas tras derribar a Carlos Jonguitud y sustituirlo por Gordillo. Al mismo tiempo Solís Rivas presidía un comité distrital electoral, dependiente de la Comisión Federal Electoral.
Contó entre los innumerables miembros de la antigua organización que llevando consigo inclinaciones y hábitos pasaron al Instituto Federal Electoral, en su caso con el mismo nivel de responsabilidad que tenía en la CFE. En 1998 ingresó al servicio de carrera y al año siguiente fue designado vocal ejecutivo de la junta local de Baja California, de donde llegó a su actual cargo en la junta general ejecutiva.Emplazados de ese modo sus dispositivos en el IFE, Gordillo empujó la organización del partido Nueva Alianza, que recibió registro del consejo general de ese organismo el 14 de julio del año pasado. Ruborosa como a veces parece, Gordillo aceptaba a medias o rechazaba de plano su injerencia en un nuevo proyecto que le era a todas luces atribuible, hasta que se descaró luego de fracasadas sus aspiraciones de controlar el PRI o al menos de influir en la designación de su candidato. También avanzó en su vinculación con el PAN, como partido, y con Felipe Calderón como precandidato.El 3 de octubre del año pasado, desde la oficina del subsecretario de Seguridad Pública federal, Miguel Ángel Yunes, uno de sus validos, Gordillo telefoneó a Calderón, que en la víspera había ganado la segunda ronda de la contienda presidencial interna del PAN. La lideresa magisterial dijo entonces a quien ahora ungió como Presidente electo: ¡vamos bien! Calderón agradeció por su parte a Yunes alguna gestión en la jornada veracruzana del día anterior. El subsecretario había abandonado el PRI meses atrás, y había trocado su aspiración de ser Gobernador por el apoyo al candidato panista Gerardo Buganza. De esas conversaciones dio cuenta Grupo Reforma el 18 de noviembre siguiente, y las partes admitieron haberlas sostenido.Por esos mismos días Gordillo consumó institucionalmente su rechazo personal a Madrazo: el comité político de su sindicato anunció de modo formal que los maestros no votarían por el candidato del partido al que todavía pertenecía la mayoría de los miembros de ese órgano del gremio magisterial. De ese modo quedó abierta la posibilidad de apoyar a otro aspirante, que no sería Roberto Campa, sino Calderón.
Cuando Nueva Alianza lo postuló en enero siguiente, Campa aceptó ser un candidato postizo. Hizo de patiño del panista en el primer debate presidencial, señalando a Madrazo como evasor fiscal en una denuncia que, como suele ser cuando interviene la PGR, no generó consecuencias de ninguna especie.No nos equivocamos plenamente quienes supusimos que Campa declinaría su candidatura a favor de Calderón. No lo hizo abierta, sino subrepticiamente. En los días finales de la campaña no pidió ya el voto para sí, como era lógico y digno, y como hacían los otros candidatos y hace todo quien aspira a un cargo. Solicitó para el Panal uno de los tres votos posibles. Y él, que aparecía en las encuestas incapaz de atraer el interés de los ciudadanos, siempre en el último lugar, apenas sobrepasando el 1 por ciento tuvo una inesperada capacidad suasoria: él obtuvo 400 mil votos, menos del 1 por ciento del total, pero los candidatos a diputados del Panal casi quintuplicaron esa cifra: 1 millón 876 mil 443 votos, el 4.54 por ciento del total. O sea que 1 millón 400 mil votos panalistas beneficiaron a un candidato presidencial distinto del suyo. Por todo ello fue explicable que Campa visitara a Calderón para reconocer su triunfo, lo que hizo no después de que Ugalde usurpara la calificación sino, fiel a su jefa, sólo cuando ella lo elevó a la condición de electo.Un gran porcentaje de la diferencia entre la copiosa votación legislativa del Panal (que le permitirá tener nueve diputados y un senador) y la magra concedida a Campa engrosó la votación presidencial panista, como parte de la alianza entre el PAN y el Panal, emparentados hasta en las siglas: sostuvieron el mismo candidato en la elección para gobernador de Guanajuato, y en elecciones locales tan significativas como la de la delegación Miguel Hidalgo en el Distrito Federal, donde ganó la diputada Gabriela Cuevas, que pagó la fianza a favor de López Obrador, después de haber votado por su desafuero, condolida porque los hijos del afectado quedarían solos cuando él quedara preso. Al mismo tiempo, Acción Nacional acogió a gordillistas notorios, como Benjamín González Roaro, que será diputado, y Rafael Moreno Valle III, que será senador.En la configuración de los resultados parece haber tenido participación decisiva, como en los viejos tiempos, la estructura electoral del magisterio, ahora ya no sujeta a los designios priistas sino a otros diversos. Cuando se trata de desacreditar la denuncia de fraude y la protesta consiguiente asegurando que el país ya cambió y que era válido reaccionar así ante una estructura autoritaria y no frente a una que rezuma democracia, hay que tener presente la capacidad instalada del SNTE en materia electoral.
La propia Gordillo forma parte de esa capacidad instalada. Como se supo por una conversación telefónica interferida, habló el 2 de julio mismo con el gobernador priista de Tamaulipas Eugenio Hernández para unirlo a su proselitismo inclinado a Calderón, lo cual sólo podría hacerse, a media jornada electoral, mediante la inducción del voto. La gestión fue eficaz, como lo mostró la llamada, al día siguiente, del Secretario de Comunicaciones Pedro Cerisola, para agradecer el favor al Gobernador.Cobra sentido, en esa dimensión, un nuevo hallazgo del equipo de López Obrador: en las casillas donde sólo hubo representación del PAN o del Panal, o de ambos, es decir donde estuvieron ausentes el resto de los partidos, la votación por Calderón se dispara de la media nacional por muchos puntos: en 485 casillas donde sólo Nueva Alianza estuvo presente, invariablemente ganó Calderón, con 63.91 por ciento de los votos contra 29.69 por ciento de López Obrador. En 2 mil 366 casillas en que sólo hubo representación panista, su candidato obtuvo 71.47 por ciento contra 21.47 de su más férreo opositor. Y en mil 191 casillas donde sólo ambos partidos tuvieron representantes, Calderón obtuvo 80.77 por ciento de los votos, y López Obrador sólo 13.02 por ciento.En total, en esas más de 4 mil casillas Calderón obtuvo 320 mil votos, unos 80 mil más que la diferencia de 244 mil que separa las votaciones de los dos candidatos con mayor asentimiento ciudadano.
Respetuosa de las instituciones como es, la presidenta del sindicato magisterial envió al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación una comunicación para tranquilizar a sus magistrados: les reconoció el derecho de hacer la declaración jurídica de Presidente electo. Ella hizo el milagro.
julio 28, 2006
¡Gracias!
A Eduardo el del Consejo Coordinador Empresarial!
A Luis Carlos el del IFE!
A Elba Esther la del Sindicato!
A Vicente el de Los Pinos!
A Cuauthémoc el del festejo!
A Pedro (Ferris) el del programa de radio!
A Joaquín el del noticiero!
A Eugenio el de Tamaulipas!
A Humberto el de Coahuila!
A Nati el de Nuevo León!
A George el de Washington!
A los cinco científicos encargados del comité técnico asesor del PREP!
A Espino el de los spots!
A Felipe el prepsidente!
A Krauze el de la revista!
A José María el de España!
A Diego el del Senado!
A Carlos el de Irlanda!
A Campa el del partido de mentiritas!
A Manlio Fabio el del desafuero!
A Alberto el de la COPARMEX!
A Norberto el del Arzobispado!
Y a todos, todos los políticos, empresarios e intelectuales que participaron!
A todos los que le dieron credibilidad a este proceso electoral!
A todos los que hicieron de esta campaña una ejemplar!
¡ G R A C I A S !
A Luis Carlos el del IFE!
A Elba Esther la del Sindicato!
A Vicente el de Los Pinos!
A Cuauthémoc el del festejo!
A Pedro (Ferris) el del programa de radio!
A Joaquín el del noticiero!
A Eugenio el de Tamaulipas!
A Humberto el de Coahuila!
A Nati el de Nuevo León!
A George el de Washington!
A los cinco científicos encargados del comité técnico asesor del PREP!
A Espino el de los spots!
A Felipe el prepsidente!
A Krauze el de la revista!
A José María el de España!
A Diego el del Senado!
A Carlos el de Irlanda!
A Campa el del partido de mentiritas!
A Manlio Fabio el del desafuero!
A Alberto el de la COPARMEX!
A Norberto el del Arzobispado!
Y a todos, todos los políticos, empresarios e intelectuales que participaron!
A todos los que le dieron credibilidad a este proceso electoral!
A todos los que hicieron de esta campaña una ejemplar!
¡ G R A C I A S !
julio 25, 2006
¿El pacto roto?
El pasado 19 de Julio Sergio Aguayo resaltó el fondo del problema postelectoral que estamos viviendo. El rompimiento, lo etiquetó Aguayo, refiriéndose a un pacto electoral que se había entablado entre izquierda y derecha posterior al fraude de 1988. Este pacto logró que se lograran las reformas electorales que en 1996 nos hicieron gritar de entusiasmo y eventualmente lograr elecciones democráticas en 1997.
La izquierda y la derecha finalmente se entendieron en un objetivo común que era sacar al PRI de los Pinos. Mi duda es si verdaderamente el pacto era para una democracia con todos sus archivos adjuntos de respeto al adversario, del uso de la vía institucional, de la equidad en las campañas, del no uso de recursos oficiales hacia un candidato, menos aún los programas sociales, de no radicalizar los discursos y siempre respetar a las autoridades electorales (intenté tomar puntos negros de ambos puntos, conste).
Mi creencia es que no fue así. El pacto no fue electoral sino simplemente por un objetivo común. Un analista político lo dijo claramente hace unos meses: Los mexicanos siempre hemos sido considerados un pueblo solidario. La verdad, dice este señor, es que los mexicanos somos sumamente egoístas y no tenemos un concepto desarrollado de bienestar común.
¿Por qué dejar ganar al otro por el bien del país? Aquí entra la crítica de nuevo a los dos lados. Ambos contendientes han dejado de lado la estabilidad y se lanzaron con todo por la polarización. Estoy hablando de Calderón y su grupo incluyendo al presidente de la república quienes se lanzaron con todo contra la propuesta de López Obrador calificándolo de un peligro para la nación, pero también critico al candidato de la alianza por el bien de todos quien se ha lanzado con todo en esta postcampaña contra las instituciones electorales. No dudo que existen muchas dudas respecto al proceso electoral y hay que cuestionar el comportamiento del Consejo General del IFE en muchos de sus puntos. Yo lo he venido haciendo a lo largo de este mes sin descanso. Sin embargo siento un aire irresponsable en las medidas que están comenzando a tomar algunos simpatizantes de Andrés Manuel. ¿Tomar la Bolsa de Valores? ¿A quién creen que afecta esto? Una crisis financiera golpea mucho más fuerte a los pobres que supuestamente defienden, los adinerados sólo tienen que cambiar sus fondos a dólares, con lo que se tardan unos cuantos minutos ¿Realmente les importa algo más que sus respectivos partidos y su sed de poder?
Existe un pacto que más que roto nunca fue verdaderamente entendido entre las partes. La existencia del PRI permitió a estas dos visiones panistas y perredistas tener un enemigo en común y así descargar toda su fuerza contra ese partido que representó todo lo negativo del país. Paradójicamente también representó también las cosas buenas que hemos logrado. El PRI fue México durante setenta años nos guste o no. Destruirlo nos dejó en una realidad que no terminamos de entender, y que parece nos empeñamos en no querer entender
Las transiciones a lo largo de la historia han sido pactadas desde arriba, donde las elites se ponen de acuerdo para así lograr un cambio en la forma en que se organiza el país. En México nunca se dio así. Supuestamente hubo un entendimiento electoral, unas reglas mínimas que no serían cruzadas. En esta elección, dice Sergio Aguayo, estos principios fueron violados sistemáticamente por Vicente Fox y por el Consejo del IFE. Pero a mi punto de vista nunca existió un entendimiento entre las elites. Fox fue un cambio de partido pero no de forma de gobierno. Ernesto Zedillo fue verdaderamente un demócrata al permitir el acceso de Fox al poder, pero Fox careció de esa cualidad descargando toda su fuerza contra el candidato opositor y, peor aún, todo lo que él representaba.
En realidad el PAN que ahora está el poder nunca ha mostrado cualidades democráticas como para dejar la silla fácilmente, y tampoco el PRD está en una posición que pueda presumir. Ambos partidos lo que han hecho en esta elección es radicalizar sus posturas y no entender que el país se construye con sumas y no con divisiones.
Desgraciadamente como mexicanos hemos tomado partido y nos hemos sumado a esta campaña de descalificaciones y pagaremos el precio. Un amigo, de quien omitiré su nombre por no poder en este momento pedirle autorización para publicarlo, lo dijo muy claramente: Qué hueva que los próximos seis años otra vez estaremos discutiendo quién ganó y quién no, en lugar de estar discutiendo lo que nuestro país necesita para retomar el rumbo que hace ya varios años perdió.
¿Será cierto que somos un país no solidario y egoísta? Esta elección así lo demuestra. La verdad del asunto es que ni López Obrador ni Calderón representan la verdad ni la solución (léanse ambos con mayúsculas) como nos lo hicieron creer. Yo tenía la percepción de que esta postura radical era obra de la campaña electoral y que al finalizar se dispersaría esa arrogancia de los dos punteros. Desgraciadamente para México parece que los dos candidatos son arrogantes por naturaleza.
Nos espera un sexenio muy largo.
La izquierda y la derecha finalmente se entendieron en un objetivo común que era sacar al PRI de los Pinos. Mi duda es si verdaderamente el pacto era para una democracia con todos sus archivos adjuntos de respeto al adversario, del uso de la vía institucional, de la equidad en las campañas, del no uso de recursos oficiales hacia un candidato, menos aún los programas sociales, de no radicalizar los discursos y siempre respetar a las autoridades electorales (intenté tomar puntos negros de ambos puntos, conste).
Mi creencia es que no fue así. El pacto no fue electoral sino simplemente por un objetivo común. Un analista político lo dijo claramente hace unos meses: Los mexicanos siempre hemos sido considerados un pueblo solidario. La verdad, dice este señor, es que los mexicanos somos sumamente egoístas y no tenemos un concepto desarrollado de bienestar común.
¿Por qué dejar ganar al otro por el bien del país? Aquí entra la crítica de nuevo a los dos lados. Ambos contendientes han dejado de lado la estabilidad y se lanzaron con todo por la polarización. Estoy hablando de Calderón y su grupo incluyendo al presidente de la república quienes se lanzaron con todo contra la propuesta de López Obrador calificándolo de un peligro para la nación, pero también critico al candidato de la alianza por el bien de todos quien se ha lanzado con todo en esta postcampaña contra las instituciones electorales. No dudo que existen muchas dudas respecto al proceso electoral y hay que cuestionar el comportamiento del Consejo General del IFE en muchos de sus puntos. Yo lo he venido haciendo a lo largo de este mes sin descanso. Sin embargo siento un aire irresponsable en las medidas que están comenzando a tomar algunos simpatizantes de Andrés Manuel. ¿Tomar la Bolsa de Valores? ¿A quién creen que afecta esto? Una crisis financiera golpea mucho más fuerte a los pobres que supuestamente defienden, los adinerados sólo tienen que cambiar sus fondos a dólares, con lo que se tardan unos cuantos minutos ¿Realmente les importa algo más que sus respectivos partidos y su sed de poder?
Existe un pacto que más que roto nunca fue verdaderamente entendido entre las partes. La existencia del PRI permitió a estas dos visiones panistas y perredistas tener un enemigo en común y así descargar toda su fuerza contra ese partido que representó todo lo negativo del país. Paradójicamente también representó también las cosas buenas que hemos logrado. El PRI fue México durante setenta años nos guste o no. Destruirlo nos dejó en una realidad que no terminamos de entender, y que parece nos empeñamos en no querer entender
Las transiciones a lo largo de la historia han sido pactadas desde arriba, donde las elites se ponen de acuerdo para así lograr un cambio en la forma en que se organiza el país. En México nunca se dio así. Supuestamente hubo un entendimiento electoral, unas reglas mínimas que no serían cruzadas. En esta elección, dice Sergio Aguayo, estos principios fueron violados sistemáticamente por Vicente Fox y por el Consejo del IFE. Pero a mi punto de vista nunca existió un entendimiento entre las elites. Fox fue un cambio de partido pero no de forma de gobierno. Ernesto Zedillo fue verdaderamente un demócrata al permitir el acceso de Fox al poder, pero Fox careció de esa cualidad descargando toda su fuerza contra el candidato opositor y, peor aún, todo lo que él representaba.
En realidad el PAN que ahora está el poder nunca ha mostrado cualidades democráticas como para dejar la silla fácilmente, y tampoco el PRD está en una posición que pueda presumir. Ambos partidos lo que han hecho en esta elección es radicalizar sus posturas y no entender que el país se construye con sumas y no con divisiones.
Desgraciadamente como mexicanos hemos tomado partido y nos hemos sumado a esta campaña de descalificaciones y pagaremos el precio. Un amigo, de quien omitiré su nombre por no poder en este momento pedirle autorización para publicarlo, lo dijo muy claramente: Qué hueva que los próximos seis años otra vez estaremos discutiendo quién ganó y quién no, en lugar de estar discutiendo lo que nuestro país necesita para retomar el rumbo que hace ya varios años perdió.
¿Será cierto que somos un país no solidario y egoísta? Esta elección así lo demuestra. La verdad del asunto es que ni López Obrador ni Calderón representan la verdad ni la solución (léanse ambos con mayúsculas) como nos lo hicieron creer. Yo tenía la percepción de que esta postura radical era obra de la campaña electoral y que al finalizar se dispersaría esa arrogancia de los dos punteros. Desgraciadamente para México parece que los dos candidatos son arrogantes por naturaleza.
Nos espera un sexenio muy largo.
Lecciones
// Con agradecimiento mío la campaña presidencial terminó y también una de sus consecuencias más perversas: los analistas políticos toman partido y se vuelven aburridamente predecibles. Para mi satisfacción finalmente hoy he encontrado un artículo conciliador. Para celebrar esto lo reproduzco aquí. Salió publicado en Reforma el día de hoy //
Federico Reyes Heroles
Lecciones
¿Serán los seis años de Felipe Calderón en la Presidencia también de parálisis y frustración? ¿Es el gobierno dividido un impedimento para que el país avance? ¿Cuáles son los beneficios de la democracia si los gobernantes son incapaces de ponerse de acuerdo en cómo mover al país? Las preguntas merodean.
No es casual, la gestión de Fox fue un auténtico fracaso en obtener impulsos modernizadores. La alternancia por sí misma no es mérito suficiente. El país navega en buena medida con los vientos económicos del pasado: la apertura comercial, el restablecimiento de la salud financiera, etc. Son pocas las nuevas instituciones que han sido creadas y, salvo el IFAI, todas tienen un rango menor. México está urgido de reformas de fondo, sin ellas no se generará más crecimiento alto y más prosperidad. ¿Qué debe hacer Calderón para no repetir la historia?Quizá lo primero será despejarse de cualquier fobia. El mandato popular fue muy claro: deberá cogobernar con el PRD y el PRI. Así que más vale que en cuanto pueda se aleje del tono rijoso de la campaña y empiece a tejer un discurso público de tolerancia e incluso amabilidad hacia sus adversarios políticos. De hecho ya ha comenzado. Fue la prolongación de ese tono rijoso lo que le cerró muchas puertas a Fox.Pero no sólo deberá hacer guiños públicos, también prepararse mentalmente para enterrar los enconos naturales que surgen en cualquier campaña. Ése es quizá el paso más difícil. Si sus colaboradores notan odios, se encargarán de multiplicarlos. El efecto cascada que rodea a los presidentes puede provocar consecuencias verdaderamente perversas. Calderón tendrá que retomar un tono sobrio que Fox desdeñó y destruyó. El costo político para México de los chascarrillos y ofensas presidenciales de los últimos seis años es muy alto. La Presidencia perdió seriedad y no ganó nada. La excesiva solemnidad fue sustituida por una irreverencia oficial vacía.Nada indica que México vaya a modificar su régimen presidencial en los próximos años. Calderón tendrá entonces que guiar al Ejecutivo federal con la misma máquina institucional. Allí las lecciones son varias. De entrada no debe nombrar en la Secretaría de Gobernación a alguien con aspiraciones para el 2012.
Eso lo convertiría de inmediato en un dique frente a las negociaciones. A falta de Primer Ministro, Gobernación debe conservarse como un espacio ecuménico al cual acudan todas las fuerzas políticas. Si el Presidente de verdad se conserva por arriba de los intereses partidarios y Gobernación opera con juego limpio se pueden lograr acuerdos. Así de importante es la política.La propaganda oficial no deberá arrojar leña a la hoguera como ha ocurrido en los últimos seis años: de la insultante fobia al pasado priista, al sigamos por el mismo camino pasando por "quítale el freno al cambio". Ofensa tras ofensa. Así cómo negociar. Fox gobernó para la opinión pública y así nos fue. Saldrá con popularidad, pero también con un déficit brutal en logros concretos. Ojalá y Calderón siga la escuela de Zedillo que gobernó para los hechos y, paradojas de la vida, hoy es el ex Presidente con mayor reconocimiento después de Cárdenas, que es un tótem nacional.Gobernar es sentarse decía el clásico. La Presidencia debe ser un sitio de reflexión y serenidad. No se trata de tomar muchas decisiones, se trata, eso sí, de que sean decisiones correctas. Fox estuvo en campaña seis años, su ánimo de acabar con el PRI y dejar a su señora lo dominaron. La carencia de reflexión se plasmó en los hechos. Se acuerda el lector de las famosas coordinaciones que naufragaron en meses, todo mundo lo advirtió. Nada. Otro ejemplo: la locura de nacionalizar los ingenios o el "comes y te vas".
De gira en gira, de brinco en brinco, aviones, helicópteros, movimiento incesante que provoca falta de concentración. De las reuniones de gabinete se supo desde el inicio que eran una facha, que hasta los propios secretarios llegaban tarde.Una buena noticia es que en el discurso de Calderón no se percibe un ánimo fundacional. La verdad es que el régimen priista tenía muchos defectos, pero supieron crear instituciones. Calderón tendrá que entrar al rescate de varias -PEMEX, IMSS, ISSSTE, las principales- si por definición no se pelea con el pasado contará con un andamiaje de gobierno razonable. Uno de los caprichos que dañó brutalmente a la gestión de Fox fue el rechazar salvo excepciones -Gil Díaz- a los cuadros del priismo. Por supuesto que hay posiciones en las que requerirá a cuadros panistas, pero México no puede darse el lujo de desperdiciar a muchas personas bien preparadas, con experiencia. Pienso en Alfredo Elías Ayub que ha hecho un espléndido papel al frente de la CFE y que fue formado en el régimen priista, ¿por qué no?
Por supuesto que la negociación política es más complicada en un régimen presidencial cuando las fuerzas se dividen, Sartori dixit. Pero hay que reconocer que tampoco es el infierno. Muchos gobernadores con congresos divididos han sacado acuerdos importantes con los mismos partidos peleados a nivel federal. Se puede. Además el PRI podría ser un gran aliado. Su lógica simplemente fracasó. Si pensaron que poniendo obstáculos podían regresar a la Presidencia, pues ahora están en el peor de los mundos. ¡Bloquearon las reformas, quedaron como unos retrógradas y perdieron! Claro la gran incógnita es qué rumbo va a tomar el PRD. Si se ofuscan en frenar a Calderón podrían seguir el mismo camino que el PRI, para abajo. Política en todos los frentes es la receta. También ética: ¿cuándo comprenderemos que el éxito de otro no es el fracaso propio?
Federico Reyes Heroles
Lecciones
¿Serán los seis años de Felipe Calderón en la Presidencia también de parálisis y frustración? ¿Es el gobierno dividido un impedimento para que el país avance? ¿Cuáles son los beneficios de la democracia si los gobernantes son incapaces de ponerse de acuerdo en cómo mover al país? Las preguntas merodean.
No es casual, la gestión de Fox fue un auténtico fracaso en obtener impulsos modernizadores. La alternancia por sí misma no es mérito suficiente. El país navega en buena medida con los vientos económicos del pasado: la apertura comercial, el restablecimiento de la salud financiera, etc. Son pocas las nuevas instituciones que han sido creadas y, salvo el IFAI, todas tienen un rango menor. México está urgido de reformas de fondo, sin ellas no se generará más crecimiento alto y más prosperidad. ¿Qué debe hacer Calderón para no repetir la historia?Quizá lo primero será despejarse de cualquier fobia. El mandato popular fue muy claro: deberá cogobernar con el PRD y el PRI. Así que más vale que en cuanto pueda se aleje del tono rijoso de la campaña y empiece a tejer un discurso público de tolerancia e incluso amabilidad hacia sus adversarios políticos. De hecho ya ha comenzado. Fue la prolongación de ese tono rijoso lo que le cerró muchas puertas a Fox.Pero no sólo deberá hacer guiños públicos, también prepararse mentalmente para enterrar los enconos naturales que surgen en cualquier campaña. Ése es quizá el paso más difícil. Si sus colaboradores notan odios, se encargarán de multiplicarlos. El efecto cascada que rodea a los presidentes puede provocar consecuencias verdaderamente perversas. Calderón tendrá que retomar un tono sobrio que Fox desdeñó y destruyó. El costo político para México de los chascarrillos y ofensas presidenciales de los últimos seis años es muy alto. La Presidencia perdió seriedad y no ganó nada. La excesiva solemnidad fue sustituida por una irreverencia oficial vacía.Nada indica que México vaya a modificar su régimen presidencial en los próximos años. Calderón tendrá entonces que guiar al Ejecutivo federal con la misma máquina institucional. Allí las lecciones son varias. De entrada no debe nombrar en la Secretaría de Gobernación a alguien con aspiraciones para el 2012.
Eso lo convertiría de inmediato en un dique frente a las negociaciones. A falta de Primer Ministro, Gobernación debe conservarse como un espacio ecuménico al cual acudan todas las fuerzas políticas. Si el Presidente de verdad se conserva por arriba de los intereses partidarios y Gobernación opera con juego limpio se pueden lograr acuerdos. Así de importante es la política.La propaganda oficial no deberá arrojar leña a la hoguera como ha ocurrido en los últimos seis años: de la insultante fobia al pasado priista, al sigamos por el mismo camino pasando por "quítale el freno al cambio". Ofensa tras ofensa. Así cómo negociar. Fox gobernó para la opinión pública y así nos fue. Saldrá con popularidad, pero también con un déficit brutal en logros concretos. Ojalá y Calderón siga la escuela de Zedillo que gobernó para los hechos y, paradojas de la vida, hoy es el ex Presidente con mayor reconocimiento después de Cárdenas, que es un tótem nacional.Gobernar es sentarse decía el clásico. La Presidencia debe ser un sitio de reflexión y serenidad. No se trata de tomar muchas decisiones, se trata, eso sí, de que sean decisiones correctas. Fox estuvo en campaña seis años, su ánimo de acabar con el PRI y dejar a su señora lo dominaron. La carencia de reflexión se plasmó en los hechos. Se acuerda el lector de las famosas coordinaciones que naufragaron en meses, todo mundo lo advirtió. Nada. Otro ejemplo: la locura de nacionalizar los ingenios o el "comes y te vas".
De gira en gira, de brinco en brinco, aviones, helicópteros, movimiento incesante que provoca falta de concentración. De las reuniones de gabinete se supo desde el inicio que eran una facha, que hasta los propios secretarios llegaban tarde.Una buena noticia es que en el discurso de Calderón no se percibe un ánimo fundacional. La verdad es que el régimen priista tenía muchos defectos, pero supieron crear instituciones. Calderón tendrá que entrar al rescate de varias -PEMEX, IMSS, ISSSTE, las principales- si por definición no se pelea con el pasado contará con un andamiaje de gobierno razonable. Uno de los caprichos que dañó brutalmente a la gestión de Fox fue el rechazar salvo excepciones -Gil Díaz- a los cuadros del priismo. Por supuesto que hay posiciones en las que requerirá a cuadros panistas, pero México no puede darse el lujo de desperdiciar a muchas personas bien preparadas, con experiencia. Pienso en Alfredo Elías Ayub que ha hecho un espléndido papel al frente de la CFE y que fue formado en el régimen priista, ¿por qué no?
Por supuesto que la negociación política es más complicada en un régimen presidencial cuando las fuerzas se dividen, Sartori dixit. Pero hay que reconocer que tampoco es el infierno. Muchos gobernadores con congresos divididos han sacado acuerdos importantes con los mismos partidos peleados a nivel federal. Se puede. Además el PRI podría ser un gran aliado. Su lógica simplemente fracasó. Si pensaron que poniendo obstáculos podían regresar a la Presidencia, pues ahora están en el peor de los mundos. ¡Bloquearon las reformas, quedaron como unos retrógradas y perdieron! Claro la gran incógnita es qué rumbo va a tomar el PRD. Si se ofuscan en frenar a Calderón podrían seguir el mismo camino que el PRI, para abajo. Política en todos los frentes es la receta. También ética: ¿cuándo comprenderemos que el éxito de otro no es el fracaso propio?
julio 23, 2006
Medio Oriente en coma
Ariel Sharon tiene varios meses en coma y tal parece que así se encuentra Israel, mientras Ehud Olmert el nuevo primer ministro israelí se abalanza en una ofensiva desastrosa contra Líbano que le puede costar muy cara. Su esfuerzo debe estar encaminado a ganar credibilidad ante Likud, el partido que ahora lo respalda muy endeblemente en la espera de una pronta recuperación del antiguo primer ministro.
Olmert la tiene difícil ante sí, pues a pesar de tener a uno de los ejércitos más poderosos del mundo, y además tener el irrestricto apoyo de Estados Unidos, el pantano de Medio Oriente siempre tiene formas heterodoxas de cobrar facturas a quienes osen aventurarse en sus tierras. Así la pagó el mismo ejército estadounidense que ya no encuentra la forma de salir de su aventura irakí.
El grupo de Hezbollah (terroristas o insurrectos dependiendo del lado desde el cual se esté leyendo la nota) ha sido la justificación para el sangriento ataque que ha dejado a Beirut hecha ruinas. Sin embargo los países musulmanes no caen fácilmente. Su fortaleza está en la resistencia que deja desangrar hasta al mejor entrenado. La guerra será larga y estará abierta en por lo menos dos frentes: Palestina y Líbano. La aventura de dos frentes siempre ha sido la causa de muchas derrotas, ahí tenemos el caso de Napoleón y de Adolf Hitler. Sin embargo ésta se podría transformar en una guerra hasta de cuatro frentes si las cosas siguen empeorando.
El verdadero riesgo para Olmert e Israel se encuentra un poco más al este. Es más que sabido que Hezbollah está siendo apoyado por Irán y por Siria, países que están encaminando las cosas hacia un enfrentamiento mayor, todo por el control del preciado petróleo que cada vez se acerca más a la amenazadora frontera de cien dólares por barril. Los misiles que ahora dispara este grupo tienen un origen iraní y son mucho más poderosos de los que normalmente tienen en su poder. Por el lado de Palestina quizá la estrategia no sea tal, sino una mera distracción.
El fondo del asunto se encuentra en Irak, en donde la población chiíta afín al gobierno iraní ahora tiene la mejor justificación para buscar una alianza con este país que se sospecha fuertemente ya posee arsenal nuclear o está en el proceso de conseguirlo en el muy corto plazo.
Las piezas se están moviendo para un conflicto mayor. Hay algunos que dicen que todo es una gran cortina de humo para esconder el fuerte déficit estadounidense, quien está utilizando a su hijo travieso Israel para mandar el petróleo por las nubes y así crear una recesión mundial en donde el gran ganador siempre será Estados Unidos. Sin embargo si esto fuera el caso habrá que ver muy de cerca la reacción de Pekín y Bruselas (cede de la Unión Europea) quienes quizá tienen algo qué decir en este conflicto.
Tal parece que aquí tenemos una versión moderna del inicio de una guerra fría entre las dos potencias: China-Estados Unidos, que tal vez inició en 2002 con el ataque estadounidense a Afganistán posterior al 9/11, y no ha terminado desde entonces. Los países afines a China (Irán el más poderoso de ellos pero sin descartar a Pakistán o a la misma Rusia), y los países afines a Estados Unidos (Israel principalmente) se enfrentarán en varios terrenos hasta lograr sus objetivos. El papel clave será entonces la Unión Europea quien ante su más fuerte debilidad (falta de petróleo propio) no permitirá un arrebato de Estados Unidos o de China sin cobrarles a ellos un depósito de garantía.
El peligro de Medio Oriente es la posibilidad de una explosión violenta que afecte a más de un país nuclearmente peligroso. Israel en este momento quizá necesite más que nunca la sensatez de un Ariel Sharon que siempre supo cuándo detener la maquinaria bélica. El problema es que la cabeza de Israel se encuentra en coma.
Esta guerra largamente anunciada podría ser detenida en el Consejo de Seguridad de la ONU si es que verdaderamente existiera la voluntad de hacerlo. Es sin embargo el trasfondo económico lo que lo impide. Condoleeza Rice había demostrado algunas aptitudes para la diplomacia, mucho más avanzados que su predecesor pero tal parece que la cercanía de las elecciones legislativas en noviembre pone nervioso a más de uno ante los fracasos económicos locales: Estados Unidos será el Rey del jaque perpetuo, teníendose que mover de la casilla del rey a la casilla de la reina insistentemente, todo por el terrible error de embarcarse en una guerra de largo plazo sin el apoyo internacional. Su papel se verá reflejado a través de Israel.
Desgraciadamente Ehud Olmert al parecer está muy dispuesto a tomar ese papel que desde Washington le han mandado hacer. Desgraciadamente para un pueblo israelí que ya había demostrado un compromiso para resolver el conflicto en el Medio Oriente y finalmente tomar su papel de líder de la región.
Que alguien despierte a Sharon, por favor.
Olmert la tiene difícil ante sí, pues a pesar de tener a uno de los ejércitos más poderosos del mundo, y además tener el irrestricto apoyo de Estados Unidos, el pantano de Medio Oriente siempre tiene formas heterodoxas de cobrar facturas a quienes osen aventurarse en sus tierras. Así la pagó el mismo ejército estadounidense que ya no encuentra la forma de salir de su aventura irakí.
El grupo de Hezbollah (terroristas o insurrectos dependiendo del lado desde el cual se esté leyendo la nota) ha sido la justificación para el sangriento ataque que ha dejado a Beirut hecha ruinas. Sin embargo los países musulmanes no caen fácilmente. Su fortaleza está en la resistencia que deja desangrar hasta al mejor entrenado. La guerra será larga y estará abierta en por lo menos dos frentes: Palestina y Líbano. La aventura de dos frentes siempre ha sido la causa de muchas derrotas, ahí tenemos el caso de Napoleón y de Adolf Hitler. Sin embargo ésta se podría transformar en una guerra hasta de cuatro frentes si las cosas siguen empeorando.
El verdadero riesgo para Olmert e Israel se encuentra un poco más al este. Es más que sabido que Hezbollah está siendo apoyado por Irán y por Siria, países que están encaminando las cosas hacia un enfrentamiento mayor, todo por el control del preciado petróleo que cada vez se acerca más a la amenazadora frontera de cien dólares por barril. Los misiles que ahora dispara este grupo tienen un origen iraní y son mucho más poderosos de los que normalmente tienen en su poder. Por el lado de Palestina quizá la estrategia no sea tal, sino una mera distracción.
El fondo del asunto se encuentra en Irak, en donde la población chiíta afín al gobierno iraní ahora tiene la mejor justificación para buscar una alianza con este país que se sospecha fuertemente ya posee arsenal nuclear o está en el proceso de conseguirlo en el muy corto plazo.
Las piezas se están moviendo para un conflicto mayor. Hay algunos que dicen que todo es una gran cortina de humo para esconder el fuerte déficit estadounidense, quien está utilizando a su hijo travieso Israel para mandar el petróleo por las nubes y así crear una recesión mundial en donde el gran ganador siempre será Estados Unidos. Sin embargo si esto fuera el caso habrá que ver muy de cerca la reacción de Pekín y Bruselas (cede de la Unión Europea) quienes quizá tienen algo qué decir en este conflicto.
Tal parece que aquí tenemos una versión moderna del inicio de una guerra fría entre las dos potencias: China-Estados Unidos, que tal vez inició en 2002 con el ataque estadounidense a Afganistán posterior al 9/11, y no ha terminado desde entonces. Los países afines a China (Irán el más poderoso de ellos pero sin descartar a Pakistán o a la misma Rusia), y los países afines a Estados Unidos (Israel principalmente) se enfrentarán en varios terrenos hasta lograr sus objetivos. El papel clave será entonces la Unión Europea quien ante su más fuerte debilidad (falta de petróleo propio) no permitirá un arrebato de Estados Unidos o de China sin cobrarles a ellos un depósito de garantía.
El peligro de Medio Oriente es la posibilidad de una explosión violenta que afecte a más de un país nuclearmente peligroso. Israel en este momento quizá necesite más que nunca la sensatez de un Ariel Sharon que siempre supo cuándo detener la maquinaria bélica. El problema es que la cabeza de Israel se encuentra en coma.
Esta guerra largamente anunciada podría ser detenida en el Consejo de Seguridad de la ONU si es que verdaderamente existiera la voluntad de hacerlo. Es sin embargo el trasfondo económico lo que lo impide. Condoleeza Rice había demostrado algunas aptitudes para la diplomacia, mucho más avanzados que su predecesor pero tal parece que la cercanía de las elecciones legislativas en noviembre pone nervioso a más de uno ante los fracasos económicos locales: Estados Unidos será el Rey del jaque perpetuo, teníendose que mover de la casilla del rey a la casilla de la reina insistentemente, todo por el terrible error de embarcarse en una guerra de largo plazo sin el apoyo internacional. Su papel se verá reflejado a través de Israel.
Desgraciadamente Ehud Olmert al parecer está muy dispuesto a tomar ese papel que desde Washington le han mandado hacer. Desgraciadamente para un pueblo israelí que ya había demostrado un compromiso para resolver el conflicto en el Medio Oriente y finalmente tomar su papel de líder de la región.
Que alguien despierte a Sharon, por favor.
julio 21, 2006
La discapacidad social

Sigo leyendo este compendio del pensamiento de Illich. La primera parte fue sobre la educación y su discusión de que no es lo mismo que escuela. Para Illich la escuela es una forma de manipular el pensamiento del ser humano, negándole la capacidad creativa. A final de cuentas la escuela se convierte en una matriz en donde todos tenemos que entrar para así poder valer en la sociedad. Un autodidacta, según Illich, es un analfabeta para la sociedad moderna. La escuela tiene el monopolio de la educación y cualquier persona que intente negar esta superioridad es rechazado.
Su siguiente gran discusión y que amerita otra reflexión, es sobre el medio de transporte. Más allá de facilitar y expander la capacidad de moverse de la persona, lo que hace el medio de transporte, como el avión o el automovil, es castrar al ser humano: No puede moverse sin la ayuda de una máquina. Más que expanderle los pies, un automovil se los corta para que no pueda moverse sin él.
Poner el ejemplo de las carreteras, las cuales están diseñadas para sostener automóviles, pero si una persona intenta moverse sin ellos es un desastre. No existe la infraestructura para el peatón. Se gastan miles de millones de dólares en carreteras, en automóviles, en señalamientos, en gasolina. El automovil se ha convertido en una religión en la que se gasta demasiado esfuerzo.
Además, dice, las máquinas discriminan a la mayor parte de la población quienes no tienen la capacidad de hacerse de automóviles o tener el dinero para comprar un boleto de avión. Encima, si alguno de ellos logra ahorrar suficiente, las máquinas han dejado de ser fáciles de reparar por lo que en unos años tendrá una máquina completamente obsoleta en su casa. Las ciudades se diseñan para unos cuantos que las pueden disfrutar a costa de la inmensa mayoría que tiene que utilizar transportación pública deficiente y peligrosa.
La especialización es la forma en que algunas empresas se han hecho del monop
olio del saber, de forma que unos pocos pueden tener control de la gran mayoría. Una persona hace unos años no hubiera tenido problema en abrir el cofre de su carro y arreglarle un sonido, o cambiarle el carburador. Ahora los carros manejan modernos sistemas de inyección de gasolina que sólo algunos talleres especializados pueden reparar con computadoras que grandes empresas les venden a precios exorbitantes. Todo esto demerita la calidad de vida de la gran mayoría sólo para beneficio de unos cuantos.La última gran estocada de este sistema es el barranco al que nos dirigimos los países del tercer mundo. Desde Cuernavaca Morelos, Illich comenzó las teorías de la convivencialidad como alternativa a la autodestructiva forma de vida post-industrial. La producción por el mero hecho de producir, sin ningún otro mérito que la ganancia monetaria, está destruyendo la vida de todos aquellos involucrados directa o indirectamente, voluntaria o involuntariamente. La calidad del medio ambiente, las formas de vida que tienen que ser desechadas por formas más aberrantes. El consumo de comida chatarra porque no existen alternativas. Tomar Coca Cola porque no hay nada más en el refrigerador de la tiendita.
El sistema actual nos orilla a limitar nuestras preferencias a una o dos opciones que para fines prácticos significan lo mismo. Tendremos así que escoger entre caer al barranco de frente o de espalda, moviendo las pataso o en posición fetal.
La exportación de esta forma de vida industrial al Tercer Mundo está destruyendo formas de vida que durante milenios funcionaron. La migraciones masivas a la ciudad obedecen a sobreexplotaciones de tierras que durante años fueron suficiente para la gente que vivía ahí. La erosión del suelo afecta la cosecha del año siguiente y esto hace que los agricultores tengan que ofrecerse como constructores en la ciudad.
El "progreso" es sólo progreso para unos cuantos mientras que para la gran mayoría nos significa ataduras, cadenas difíciles de retirar de nuestra vida. El costo de la vida industrial no la pagan los beneficiados sino los que trabajan para ellos.
Nuestro mundo está siendo comprado por unas cuantas compañías y nosotros vamos gustosos a la tienda a comprar otra botellita de esas que ellos mismos nos han orillado a considerar como buena.
Cada vez somos más incapaces de tomar control de nuestras vidas y tal parece que cada vez estamos menos concientes de ello. Illich puede ser una linterna para encandilarnos un poco. Cuando lo termine publico la última parte de este primer tomo, que es sobre la Némesis médica como él la llama.
Es gratificante encontrar de vez en cuando mentes brillantes que aún tienen la capacidad de soñar más allá de los políticamente correcto. Tantos borregos y pericos que sólo repiten y repiten los mismos lugares comunes una y otra vez hasta que terminan convenciéndose de que este mundo es una maravilla tal y como está.
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