marzo 18, 2009

Lecciones de la guerra plástica

La campaña se vio el martes coronada por la decisión de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Nuevamente como punta de lanza de movimientos que son completamente ajenos a las discusiones actuales en nuestro país, los asambleístas han encontrado una forma de impulsar una agenda de izquierda que les parece ajena. Pero ahí van.

La prohibición de las bolsas de plástico en la capital puede venir por varias razones. La más obvia resulta ambiental, aunque a mi juicio es la más débil. Apostaría a que la decisión tuvo que ver con la devaluación de la moneda mexicana. El costo de la resina se volvió prohibitivo para los supermercados y desde la poderosa ANTAD promovieron algo que sería políticamente correcto: el plástico tarda diez mil años en integrarse al medio ambiente. El costo ecológico de producir plástico es enorme.

Inició como una campaña por parte de los supermercados donde comenzaron a poner en las filas de pago las bolsas amigables con el medio ambiente. En lugar de hacernos gastar cada vez que lleve su mercancía, por qué no mejor paga usted por su propia bolsa y la trae cada vez. Una política impoluta e impecable. Volvámonos ecologistas cuando el costo se ha ido a los cielos. Suena como una buena estrategia.

Hace algunos días platicaba con una amiga sobre las posibilidades de los matrimonios entre la sociedad civil y los grupos de interés ¿qué pasa cuando los objetivos se alinean? Ambos pueden salir ganando. Partiendo de la premisa de que estas uniones serán temporales y que probablemente tan pronto sea conveniente para el grupo de interés (o para el grupo de la sociedad civil), la unión será desechada ¿cómo podemos aprovechar estos alineamientos de estrellas para nuestro beneficio?

Es claro que la iniciativa privada lo hace todo el tiempo. Cada vez que necesita evadir impuestos o legitimarse frente a alguna causa, usa a grupos de la sociedad civil, ya sean cercanos ideológicamente o en el caso extremo cuando son inventados por ellos mismos bajo la estrategia de responsabilidad social corporativa. En el caso de las bolsas de plástico se ha logrado un objetivo doble: por un lado lograrán reducir costos los miembros de la ANTAD de una manera sustancial. Por el otro, los grupos ambientales que tienen en su agenda este tema desde hace años (aunque se ganó una batalla, no la guerra. FEMSA sigue siendo el mayor consumidor de plástico en nuestro país y no ha mostrado interés alguno por reducir menos cambiar sus prácticas).

¿Estamos ante un buen ejemplo de lo que podría ser el futuro de las relaciones entre sociedad civil e iniciativa privada? ¿Un buen momento, un buen pretexto y una buena causa? Todo parece indicar que sí. Enhorabuena para los legisladores en la capital. Que se replique por todos los rincones del país.

4 comentarios:

Hari Seldon dijo...

ME parece demasiado optimista tu comentario. El papel es más caro que el plástico.

En cualquier caso, es triste esta situación. En un sistema capitalista sin intervención gubernamental, las empresas serían forzadas a investigar un material lo suficientemente barato y resistente para suplir al plástico. Por otro lado, cabe destacar que no se requiere de legislación para que los miembros de la ANTAD simplemente dejen de usar plastico si así les conviene.

Ricardo Martínez dijo...

A los miembros de la ANTAD les funciona la legislación porque es la mejor manera de combatir una costumbre. Durkheim for Dummies te lo dice. Norma mata costumbre. La ANTAD no quería pagar el costo de desaparecer algo que el cliente exigiría casi como un derecho. Prohibámoslo entonces.

Papel es más caro que plástico? No estoy tan seguro pero no tengo datos para refutarte. De cualquier manera forzar a los clientes a comprar las "bolsitas ecológicas" es todavía más barato que el papel.

Hari Seldon dijo...

Las bolsas de papel, por ser menos populares, tienen un mayor COSTO POR UNIDAD que las bolsas de plástico. Esto no está directamente relacionado con el PRECIO POR UNIDAD (ojo). Es más barato producir bolsas de plásitco por la escala. Quién sabe si ese costo llegue a los miembros de la ANTAD, y ahora con el empuje de las bolsas de papel, quién sabe si se mantenga el status quo.

Por otro lado, la norma puede matar una costumbre, sí, pero en mi opinión es como usar un tanque para detener el tráfico cuando un tránsito debe servir igual. La ANTAD no tiene que pagar nada si TODOS LOS MIEMBROS lo hacen por igual. Y lo harían por igual si realmente fuera más costo-efectivo. No lo es.

Ricardo Martínez dijo...

Impopularidad que se resuelve comenzando a utilizarlas, ¿no? El criterio de economía de escala sólo tiene sentido en el momento en que se usa más uno que el otro. Si se cambia el patrón de uso, el costo unitario se reduce por obvias razones