marzo 29, 2007

El niño que quería ser Giuliani


Probablemente cuando llegó al poder lo primero que hizo fue hacer una encuesta, como hacen muchos ciudadanos que llegan al poder. Levantan su teléfono rojo y le marcan a su amigo de GEA, Mitosfky, Demotécnia o su futurólogo favorito para ver cómo andan y qué es lo que más les preocupa a los electores.

El jefe de gobierno pasado hizo lo mismo y le salió como resultado que era la pobreza, la economía que no alcanza, por más que le estiro y estiro no me alcanza. Ahora ante tantas muertes, secuestros y robos el hambre puede esperar ante tanta incertidumbre de si llegaré o no vivo del trabajo a mi casa.

El muchacho Ebrard abrió el cajón de su escritorio y se encontró un documento singular que se titulaba "Reporte Giuliani". Recordó de pronto cuando era Secretario de Seguridad Pública del DF, cuando le pagaron un dineral al exalcalde de Nueva York para que viniera a decirnos cuáles eran los problemas más graves del crimen en nuestra capital.

Su primera respuesta fue "súbanle el sueldo a los policías. Si ganan 2000 pesos es obvio que necesitarán recursos extras para al menos sobrevivir". Tomaron nota pero cuando sacaron cuentas despidieron a Giuliani en el aeropuerto deseándole un muy buen viaje. Acto seguido tomarno el reporte y lo guardaron en ese mismo cajón donde ahora el muchacho Ebrard lo encontraba.

Comenzó a leer y para su sorpresa traía varias muy buenas ideas. Una de las frases la convirtió rápidamente en su lema personal "recuperar espacios públicos al crimen". Se leyó entonces las teorías de la ventana rota y comenzó a ver con desdén todo ese desorden que se podía oler en lugares como Iztapalapa y Tepito. Tantos franleros y vendedores de discos piratas tienen que tener algo que ver con la situación ¿Qué puedo hacer? pensó.

Como magia le llegó a su cabeza la rápida solución de asegurar bienes al crimen aunque no tuviera que pasar por el molesto proceso de comprobar dicha ilicitud. Bajo amplia sospecha de la secretaría de seguridad, era más que suficiente.

Ante el éxito de la persecusión financiera del delito, el procurador Medina Mora no se podía quedar atrás ¿Cómo vamos a dejar brillar tanto al señor Ebrard cuando todos sabemos que quiere ser presidente? Entonces también como otro acto de prestidigitación, aparecieron los 205 millones de pesos en una casa como cualquier otra ¿Cómo lo descubrieron? Probablemente recibieron ayuda sobrenatural para enterarse.

El muchacho que quiere ser Giuliani. Ya apostó. Si le gana puede ser uno de los candidatos naturales, no por el PRD sino por el PANAL. Mira con emoción la evolución de la precampaña de su viejo amigo Rudolph rumbo a las primarias del Partido Repúblicano y se imagina bajando los niveles de criminalidad a pisos no vistos en cuarenta años. Se imagina una Ciudad de México convertida en la más segura del país. Se imagina a un Calderón estupefacto ante su éxito.

Esta carrera por ser el mejor policía del país puede tener muchos beneficios ante tanto descontrol. Pero imagínense a unos niños jugando a ser soldados y teniendo encima las pistolas cargadas. El accidentado que amanezca con la cabeza volada no será ninguno de ellos sino las libertades ciudadanas.

Cambiando de tema,

Hoy anuncia el PRI que siguen la Reforma Fiscal y Energética. Preguntas ¿Se dieron cuenta los muchachos que siendo oposición recalcitrante bajan a 18% automático en la preferencia electoral? y ¿También habrá caramelos para los líderes de los respectivos sindicatos como los que le regalaron a Elba Esther con tal de dejar pasar la PENSIONISSSTE?

marzo 28, 2007

Bellas casualidades


Cuando anunciaron que la SCT cancelaba a Líneas Aereas Azteca por no cumplir los requerimientos de seguridad no pude dejar de recordar que hace exactamente un año, justamente unos días antes de Semana Santa, le hicieron lo mismo a Aerocalifornia ¿Recuerdan?

Bajo los mismos pretextos le quitaron a Aerocalifornia y ahora a Azteca la posibilidad de las jugosas ganancias que Semana Santa dejan.

¿Casualidad que cada año surja esta súbita preocupación de la SCT justo desde que comenzaran a volar las aerolíneas de Slim (Interjet) y Azcárraga (Volaris)? No lo creo. El conflicto por los espacios dentro de los aeropuertos es uno de los más viejos de México, más desde que los aguafiestas de Atenco le echaron a perder a los dueños de México (antes mencionados) su respectiva inauguración en la industria aeronáutica con el gran aeropuerto.

Luego veamos otra bella casualidad ¿Recuerdan el problema del precio del maíz? Justo cuando el precio sube, la cantidad demandada baja, Economía 1. Ahora MASECA inventa en compañía de su amigo Azcárraga y dueño de Volaris el ñoño show del día del Taco ¿Para qué? ¿Será para promover el consumo del maíz en un frenético intento de la población mexicana por participar en el consumo de maíz?

Bellas casualidades que han dado la vuelta en mi cabeza desde hace varios días. El segundo es un juego patético intentando recuperar un mercado que ha descubierto en el pan un remedio más barato a la tortilla, ningún problema legal. No tengo tanta confianza en la legalidad de la primera casualidad

¿Por qué la SCT se presta al juego de Slim y Azcárraga? ¿Por qué se puede retorcer la ley de esa manera para que los amigos se repartan el pastel sin que haya una autoridad que les ponga un alto? ¿Por qué si existen tantas deficiencias en Azteca o en Aerocalifornia los dejaron (dejan) volar durante tantos años sin decir nada? ¿Por qué Aerocalifornia está volando de nuevo cuando no hicieron ningún cambio respecto a la suspensión del año pasado? Me consta, en Diciembre volé Monterrey-Tijuana en uno de sus destartalados aviones modelo 1966.

Tristes casualidades más bien.

marzo 26, 2007

El Factor Hugo Sánchez


Ayer en la tarde casi todos estuvimos pegados a la televisión viendo el partido de la Selección Mexicana. Es un mal del que no podemos escapar fácilmente por más intelectuales que nos sintamos. Se siente bonito cuando la selección mete gol, y más emocionante es cuando se juega contra los sudamericanos que gustan tanto de entrar fuerte.

Hace un año aún estábamos peleándonos por cómo nos iba a ir en el Mundial, y uno de los factores a los que más se ponía atención era la oponión de Hugo Sánchez después de cada partido de preparación, o incluso dentro del torneo mismo.

Por lo general ya sabíamos que iba a desacreditar el trabajo de LaVolpe buscando cualquier pretexto, más por el pleito personal que tenían desde hacía años y que se agudizó cuando fueron ambos candidatos para dirigir a la selección nacional. Al perder Hugo Sánchez, éste se volvió en la insoportable sombra de LaVolpe durante los cuatro años que estuvo al frente. Incluso la prensa y todos nosotros disfrutamos los desplantes de Hugo Sánchez después de cada partido respecto al pésimo desempeño, sobre el insulto que representaba que el argentino naturalizara jugadores de otros países para jugar en la selección, entre otras cosas.

En cierta forma y más allá de lo divertido del asunto, Hugo Sánchez desempeñó un papel importante de evaluador de la tarea de LaVolpe cada día y noche. Insoportable o no, esta tarea fue importante para que el DT sintiera los pasos en la azotea y se dedicara a trabajar cada vez mejor. Si vemos los resultados de la Selección durante esos cuatro años nadie puede dudar que se mejoró bastante. Más allá de si mejoraron por usar sustancias prohibidas o no, dejemos la polémica a un lado.

No me estoy equivocando, no estoy transformando mi blog en una columna deportiva. Más bien quiero extrapolar esa situación a algo que vimos ayer en el Zócalo. El Hugo Sánchez de Calderón es y será López Obrador, independientemente de si la prensa le hace caso o no (el cerco informativo que todos los comunicadores se aferran a negar se pudo ver nuevamente ayer cuando ni siquiera fueron noticia los 300,000 simpatizantes reunidos). Como pesadilla recurrente, Calderón tiene que poner atención todos los días a lo que el segundo lugar en la elección está diciendo. Su plan de rebasar por la izquierda tiene todo el objetivo de disminuir al siempre peligroso Andrés Manuel.

Las recurrentes crisis que ha sufrido Calderón primero por el precio del petróleo, luego el maíz, luego las reservas de Cantarel, luego el ISSSTE, y la siempre presente crisis de inseguridad por el narcotráfico, han permitido a López Obrador posicionarse y siempre tener un comentario ácido sobre el desempeño de Calderón. La agenda privatizadora del inquilino de los Pinos es innegable. No vengo aquí a hablar si es o no necesaria, sino simplemente comentar que la gran cantidad de enemigos que se está ganando Calderón, están formando un frente común que puede llegar a ser suficientemente fuerte como para obligar al presidente a negociar: uno de sus peores escenarios.

El cambio de presidente legítimo a presidente incómodo puede llegar a significar muchos dolores de cabeza para Calderón, pero para el país puede significar que ante la presión de siempre quedar bien para evitar seguir alimentando el bando contrario, el presidente trabaje el doble o el triple por salir bien librado.

El factor Hugo Sánchez puede ser lo mejor que le pudo haber pasado al país, tanto en la Selección Mexicana como en Los Pinos. Los invito a leer las propuestas de la Segunda Convención Nacional Democrática clausurada ayer. Trae muchos lugares comunes y repetitivos, pero algunas son propuestas muy interesantes.

marzo 25, 2007

La Cuarta República


Una de las resoluciones de la Convención Nacional Democrática organizada hoy en el Zócalo fue la creación de la Cuarta República Mexicana (casi escribo francesa). También se anuncia que López Obrador promoverá una reforma fiscal justa que se presentará mañana.

Los movimientos que ha hecho Marcelo Ebrard dentro del Distrito Federal le han acarreado algunos enemigos por obvias razones. Esos resentidos fácilmente se sumarán a los descontentos con algunos otros hechos como la aprobación en la Cámara de Diputados por la ley del ISSSTE, así como el alza de los precios como efecto del alza del maíz.

La posición de López Obrador en este momento es fácil, pues bastará con que el resto de los políticos se equivoquen para él sumar puntos a su causa. No es fácil entender sus objetivos en este momento porque muy poco se sabe de él. Y cuando uno intenta enterarse de sus actividades y agenda a través de algunos de los blogs que todavía se mantienen vivos, la verdad es que uno encuentra noventa por ciento de insultos insulsos a Calderón y un diez por ciento perdido de actividades de López Obrador.

Será interesante mañana leer la reseña del discurso de Andrés Manuel, así como la propuesta que presenta. Leyendo una revista de política la semana pasada, decían que el descontento contra Calderón ha logrado unificar a las izquierdas sindicalistas y radicales como nunca antes en la historia. El aglutinamiento sucede sin que estemos enterados. Para dar un ejemplo la semana pasada estuvo punto el DF de quedar sin luz durante un día completo si es que no se cumplían las exigencias del Sindicato de Luz y Fuerza. El peligro de haber cedido es que estos grupos se crecen.

Se puede prever que su discurso será nuevamente contra las privatizaciones en carreteras y en PEMEX, contra el alza en los precios y contra los controles monopólicos privados. Sin embargo las protestas y críticas ya probaron no ser suficientes, por lo que su equipo (shadow cabinet) debe tener algo preparado.

Mañana será un buen día para leer el periódico.

marzo 23, 2007

Santa Fe



Ayer tuve la oportunidad de viajar al Distrito Federal después de 8 años de no hacerlo. Desde que me fuera de intercambio por el Rotario hace ya esa misma cantidad de tiempo que no había puesto mis pies en la magnífica ciudad Azteca.

Uno de los primeros escenarios que me tocó saludar por haber venido desde el aeropuerto de Toluca por aquéllo de las aerolíneas baratas, fue la zona de Santa Fe, un complejo comercial-corporativo que se ha desarrollado al poniente de la ciudad de una manera impresionante.

Nos contaba el taxista que hace unos años esta zona eran tiraderos de basura donde convivían sólo los pepenadores y los desgraciados que les había tocado vivir ahí. Hoy es un monstruo lleno de rascacielos con características únicas en donde los arquitectos le han dado manga ancha a su imaginación. La cantidad de dinero que se respira en esa zona palidece cualquier intento nuevoleonés por ser la zona más rica del país. La concentración de corporativos en esta zona me dejó impresionado como hacía mucho que no lo veía.

Los contrastes, como en todos lados de la república mexicana, se dejaron ver. Era también una característica del lugar ver cómo entre las amplias avenidas y pasos a desnivel de millonaria inversión, a decenas de personas que trataban de cruzar corriendo entre cientos de carros que les pitaban para que no estorbaran su hermoso desarrollo. Recintos de la marginación que anteriormente se veía ahí (según el taxista, yo no le creo), se podían ver algunos cerros poblados por casas destartaladas y de cartón, taquerías, perros callejeros, carros abandonados y mucha gente intentando hacer su vida sobre esas imposiciones primermundistas que habían puesto sobre su suelo.

No quise preguntar cuál es el valor del suelo en esa zona, pero me imagino que ha de ser muy alta pues podían verse paseándose por las calles automóviles europeos de lujo como sólo en los mejores años de San Pedro se podía. La riqueza se ha cambiado de barrio definitivamente.

Esta vez no es una crítica como acostumbro, sólo el relato de un testigo impresionado que no pudo más que dejarse llevar por una zona que no correspondía con la imagen que yo tenía del Distrito Federal.

Me tocó hospedarme en la Zona Rosa, por allá de Hamburgo, cerca de Constituyentes. Ese en cambio sí era el De Efe que yo recordaba. Caóticamente ordenado, lleno de luz y de vida. Lleno de ruido pero también de un ambiente que sólo aquí se puede respirar.

Me quedaron muchas ganas de regresar a pasear por sus calles. Si lo hago espero nunca tener tanto dinero como para tener que quedarme en Santa Fe. No era mi capital. No era el lugar donde nací. Era algo más que la verdad no me gustó ¿Cómo se llama? ¿Desarrollo o Falacia?

marzo 22, 2007

Gobierno de Jueces

Publicado en el Sexto Piso

Desde que Platón comenzara en su “República” a hablar de tipos de gobierno, ésta ha sido una de las costumbres más enraizadas del pensador ocioso: ¿Qué es mejor? No pretendo responder, sino nada más poner algunas anotaciones polémicas que espero me disculpen ustedes.

En los últimos años hemos visto la evolución del sistema político hacia formas más perfectas de democracia. Siguiendo la visión modernista de desarrollo, siempre aspiramos a mejores estadios de sociedad conforme el tiempo va pasando. Tenemos pues esa costumbre de jamás considerar que podemos tomar rumbos equivocados.

El viernes tuvimos la visita de Pedro Salazar Ugarte de la UNAM, quien nos vino a contar una interesante historia. Hablando de cambios políticos, hemos sido testigos de la ausencia del presidente, y de la parálisis de los Congresos para ofrecer resultados. En cambio hemos contemplado el ascenso del tercer y único poder que la democracia ha dejado relativamente en paz. Los once ministros se han convertido en el consejo de gobierno ante la falta de acuerdos entre los partidos políticos. Las resoluciones de la Suprema Corte, auto-erigida como Tribunal Constitucional a juicio de Salazar, se han convertido en la forma de hacer los cambios constitucionales e “interpretaciones” necesarias a la constitución.

La pregunta que nos dejaba al final de su exposición era ¿Quién debe tener la última palabra? La tendencia en México se está dando en el sentido que los legisladores aprueban una ley, y ya se vuelve costumbre que termine en el Tribunal para su interpretación de si es o no constitucional la misma a través de la impugnación de los que quedaron en desacuerdo con la votación. Al final quienes están tomando las decisiones por todos son once ministros. Peor aún cuando se trata de votaciones divididas, pues sólo ocho de ellos toman las decisiones que nos afectan, y ni siquiera existe recurso alguno de revisión de las resoluciones de la Suprema Corte, por lo que el Legislativo (y el país entero) queda a expensas de esa última revisión.

Un caso notorio se está dando en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Más allá de las risibles amenazas de la Iglesia Católica respecto a excomulgar a todos aquellos que aprueben el legítimo derecho al aborto de la mujer en las primeras semanas, una tercera parte de ese recinto legislativo ya ha confirmado que la ley aprobada irá a la Suprema Corte, y esto se dice inclusive antes de discutirla en el Pleno. Aprovecho nuevamente para aplaudir el progresismo que hemos visto en esta Legislatura del DF. Tanto la ley de sociedades de convivencia como esta nueva iniciativa que de aprobarse nos remiten a iniciativas de avanzada en materia social a nivel mundial.

Alguna vez me quedé yo también en ese ensimismamiento propio de la pregunta de qué tipo de gobierno es mejor que mencioné al principio. En alguna ocasión pensé en el semipresidencialismo pero luego ya no me gustó tanto. Luego pensé en un presidencialismo acotado como ahora se le dice (suena bonito, ¿no?). Finalmente mis últimas reflexiones habían ido en el sentido de que los Tribunales deberían tener un papel más importante en la vida política del país. Si tomábamos en cuenta estas recomendaciones entonces no tendríamos que pasar por esos engorrosos procesos de Reforma del Estado (La etiqueta que junto con la Reforma Fiscal siempre asustan a la gente) ¿Para qué si a través de resoluciones judiciales podemos ir puliendo nuestro andamiaje jurídico a la nueva realidad? Si revisamos la evolución de las Constituciones Locales en Estados Unidos podemos percatarnos que no fue a través de reformas sino por medio de interpretaciones que se han hecho muchos de los cambios. Actualmente encontramos tribunales activos que van asemejando con cada resolución más el texto jurídico a la realidad social. Esa es una virtud que no puede negársele al Poder Judicial y que empieza a tomar preponderancia en nuestro país. Por ejemplo, en México ya decidimos que el presidente puede “vetar” el presupuesto de egresos mediante una resolución de la Suprema Corte. Eso sin siquiera pasar por las dos lecturas del Congreso, el dictamen de la comisión, la aprobación en la Cámara de Origen, el mismo ejercicio en la Cámara revisora, y luego si es que fuera el caso la aprobación de 17 Congresos Locales. En menos de seis meses sentamos un precedente.

Me imagino que aquí es donde saltarán nuestros demócratas más activos ¡Si para algo tenemos a nuestros representantes, para que tomen este tipo de decisiones! En cierta forma se vuelve una verdad innegable que los jueces se han dado cuenta de su poder al interpretar leyes. Lejos de una pasividad cómoda, ellos han aprovechado el activismo político que les permite no tener que estar en la lucha partidista que consume a las Cámaras.

El aspecto positivo es que la parálisis en nuestro país ha encontrado una rendija por la cual escurrirse en asuntos relevantes. La mala noticia es que son ocho jueces los que se han vuelto los representantes de la soberanía popular. No quería mencionarlo porque se podía malinterpretar mi escrito, pero ahí también está el ejemplo del 8 de Septiembre de 2006 ¿Se acuerdan quiénes decidieron quién sería el presidente de la república? Con todo y que ellos mismos aceptaban que la elección había sido peligrosamente amenazada por los grupos empresariales y el presidente Fox, el voto de siete magistrados fue suficiente para que Calderón llegara a la presidencia. Disculparán el reduccionismo de mi argumento pero quería darle un énfasis emocionante a mi texto antes de proceder a la conclusión.

El Gobierno de Jueces apenas comienza a ser una realidad, como nos comentó Salazar Ugarte (cabe aclarar que él nunca mencionó este término). Las implicaciones serán muchas, tanto positivas como negativas. El poder que comienza a tener la Suprema Corte y sus Tribunales es el mismo que tanto el Congreso como el presidente se han negado a ejercer. La resultante es que el poder irremediablemente tiene que estar en algún lado. Ya he mencionado en otros escritos que éste puede estarse yendo hacia los gobernadores o incluso hacia los grupos de poder no reconocidos constitucionalmente. Los jueces también están demandando su rebanada del pastel y parece que vienen a tomarla en serio. No digo que sea esto una amenaza en sí misma, pero hay que tomar con cuidado los contrapesos que ahora no se están dando en nuestro país. Lo peor que puede pasar es que ocho ministros decidan que las mujeres no pueden abortar en el DF cuando la mayoría de los representantes legítimos de la población decidieron que sí podían hacerlo. Terminamos con otra pregunta sugestiva ¿Quién vigila a los vigilantes?

Papel


En unos años quiero pensar que el papel ya será una pésima decisión que tomamos para matar árboles. La digitalización permitirá que dejemos de imprimir, de escribir en papel. Esto revolucionará nuestro mundo si no es que ya lo ha hecho.

La primera noción que desaparecerá es la idea de la presentación física de los documentos. Probablemente la firma desaparecerá como la pensamos hoy ¿Dónde firmaremos si no hay papel?

La segunda noción tendrá que ver con la transportabilidad y paquetería. El espacio y el tiempo desaparecen como los conocemos porque en un instante tendremos todos los documentos que querramos.

No hay tercera. Hubiera sonado bonito que lo hubiera. Sólo quería denotar que me siento feliz que experimentaré el día en que el papel sea una antigüedad. Uno de los principales enemigos de esta tendencia serán irremediablemente los gobiernos ¿Se han dado cuenta de la cantidad de papel que gastan?

Habrá un aspecto importante a pensar en el futuro. Sin papel la clave será el acceso a las bases de datos, ¿qué tan restringido o abierto será el acceso? Actualmente una fotocopiadora nos salva del problema ¿Mañana?

marzo 18, 2007

La Cruda

Cuando oigo hablar del posmodernismo por lo general tiendo a voltear la cara con ese enfado característico de alguien que ya empezó a escuchar a la tía hablar del mismo tema que siempre trata, como si no recordara que la última vez que nos reunimos dijo lo mismo.

Se trata pues del mejor pretexto para todas nuestras decepciones. Es que hemos avanzado del modernismo aquél donde nos considerábamos dueños de la naturaleza y de la cientificidad de todos los argumentos. Nos hemos descubierto al fin en la cruda después de una enorme fiesta de destrucción y consumismo de la que amanecimos con huracanes gigantescos y con casos de diabetes e hipertensión como nunca antes en la historia.

Recuerdo cuando estaba en primaria me enseñaban que la naturaleza servía (únicamente) para brindarnos recursos naturales que podíamos separar en animales, vegetales y minerales. Ellos eran nuestros pues en el catecismo algo así me habían contado. Que Dios nos había regalado la Tierra y que éramos aquí sus seres supremos.

Luego ahí entre clases nos contaban que había algo llamado contaminación, pero que la hacían los carros y las fábricas. Nunca me dijeron que yo podía ser el causante de ese desastre con todo y que me decían que no tirara basura y que no desperdiciara agua. Ayer que me encontraba en un mercadito de la colonia Florida en Monterrey para mí se dibujó en una escena todo el modernismo del siglo veinte. Esperando unos tacos de carne asada, sentado en una mesa de metal, con varias personas a mi alrededor, el niño de una de esas familias tomó una servilleta de la mesa, se bajó del regazo de su madre, corrió hacia la gente que avanzaba vacunamente por uno de los pasillos y arrojó la servilleta al suelo. Luego también tuve otro flashazo cuando encontré que en la mesa de libros usados y viejos se vendían libros de Nietzsche a treinta pesos. Ya nadie los quiere comprar, pensé. Ya a nadie le importa que se muera Dios cuando somos nosotros los que estamos muriéndonos.

La maravilla del mundo comienza a agotarse mientras miramos la piel resquebrajada de nuestro planeta por todos lados. Nos llegan miles de pesos de luz y de gas a nuestros recibos y nos quejamos de lo abusivas que resultan estas empresas, no pensamos en lo abusivos que resultamos nosotros por consumir todo ese gas ¿Cuántas veces encendemos el aire acondicionado de nuestro carro o de nuestra casa? Sabemos lo que esos gases le hacen a la atmósfera. Creo que lo sabemos, inconscientemente comenzamos a tener una noción de que todo eso que tiramos no desaparece y comienza a tener consecuencias. Podemos arrojar la basura abajo del tapete por un tiempo pero eventualmente comenzará a apestar.

Soluciones que se me ocurren van desde apagar nuestros aparatos (incluyendo la computadora) hasta pronunciarnos desnudos fuera de los supermercados que gastan tanto en refrigeración y en electricidad. Todo porque preferimos ir a comprar ahí en lugar de la tienda que a la vuelta de la esquina nos vende los mismos productos.

Somos una sociedad envuelta en un velo de estupidez de la que no podemos deshacernos. Mientras consideremos que todo lo que brilla es mejor seguiremos por este camino. Nos gusta mirarnos compasivamente y exclamar que todo va de mal en peor. Mientras, miramos al niño arrojar el papel al suelo y no le decimos nada.

Nuestra vida si tenemos que hacerla metáfora es la de aquél idiota que defeca fuera de la taza porque le causa repugnancia la gota que siempre atina al ano una vez que el primer producto de nuestros esfuerzos llega al agua. Acumula el idiota sus productos en el suelo y trata de sacarles la vuelta. Le causan desagrado pero tiene la extraña noción de que siempre encontrará un pedacito limpio donde acomodar sus inmundicias.

Por eso me cae tan mal el pensamiento posmodernista. Nos recuerda que nos hemos equivocado sí, pero no nos cuenta por dónde empezar a dejar de hacerlo.

marzo 17, 2007

Construir Ciudadanos

(Publicado en el Sexto Piso el 12 de marzo de 2007)

El viernes pasado se presentó el libro “ciudadanos, decisiones públicas y calidad de la democracia” de Freddy Mariñez en el Tec de Monterrey. La afluencia de personas fue plena y exitosa. El libro llamó la atención, el fin de cualquier presentación es lograr eso. Varios de los temas que se tocaron durante la plática se encuentran condensados en el título de la obra, pero algunos otros no.

Empecemos con esta emocionante aventura: la decisión pública proviene de la decisión de la sociedad por querer hacer algo. Lo novedoso de esta nueva aproximación hacia el establecimiento de la agenda política tiene que ver con que sean los mismos integrantes de la sociedad quienes lo hagan, y ya no la autoridad como un ejercicio unilateral producto de la legitimidad que lograron al ganar las elecciones. Algunas cosas se dijeron sobre si verdaderamente el público tiene opinión o es el mero acto de seleccionar decisiones que otros ya han prefabricado como si se tratara de un menú en un restaurante. Esto implicaría que los líderes de opinión se han convertido de la noche a la mañana en los nuevos dueños de la agenda política, y que tienen mucho más poder que quienes supuestamente son elegidos para establecerla y llevarla a cabo. En esta otra parte no me pienso meter para centrarme en otra que sí me preocupó, pero dejo abierta la interrogante ante ustedes.

El concepto de ciudadanía, se quejaba uno de los comentaristas, es que parte de la premisa que todos somos iguales, con la misma capacidad de saber lo que nos conviene y lo que no, cosa que no es verdad pues resulta evidente que las profundas desigualdades socioeconómicas permiten que unos cuantos impongan su modo de ver al país sobre los demás, y que muchos otros ni siquiera sepan lo que les conviene a largo plazo. De ahí entonces se saltó a la “necesidad de construir ciudadanía” sobre valores compartidos para así poder homogenizar a la sociedad.

Aunque en primera instancia debería sumarme a esta oleada eufórica de construir ciudadanía, me suena también un poco preocupante la aseveración por todo lo que implica. El término construir nos recuerda la importante labor que llevan a cabo obreros, albañiles, ingenieros y arquitectos para transformar sus diseños en computadoras o papel de edificios, puentes o caminos. Parte de una idea original sobre la cual el diseño se transforma en un producto final que busca satisfacer a quien lo diseña, y a cierto número de beneficiarios del mismo. Cuando hablamos de construir también es considerar que lo anterior necesita ser modificado para funcionar (o para funcionar mejor).

Salvo cuando se trata de construcciones artísticas, una base de esta labor consiste en lo repetitivo del producto final. Se aprende una técnica, se busca el material y finalmente se transforma a través de la aplicación de trabajo directo. El único material que se tiene para construir ciudadanía es al ciudadano mismo. La herramienta tendrá que ser la educación, y aquí es donde comienzan los problemas ¿Cómo decidir qué es lo que debe inculcársele al individuo para poder “funcionar” en la sociedad? ¿Quién decidiría esto? ¿Cuáles valores serán discriminados y cuáles no? ¿Qué segmento de la sociedad es la “virtuosa” frente al resto que resultaría por consecuencia “viciosa”? (utilizando los términos aristotélicos de la sociedad, disculparán ustedes).

La construcción considera que el material original puede ser moldeado moderada o hasta drásticamente con el objetivo de lograr el producto que se desea. Consideramos al individuo mexicano con déficit ciudadano porque carece de muchos de los valores que en otras sociedades se han planteado y “construido” para funcionar correctamente. No puedo estar más de acuerdo respecto al déficit, pero no en la forma de pagarlo. Habría que tomar con mucha precaución la idea de construir sobre nuestros valores. Probablemente caeríamos en relativismos culturales importados de Occidente que nada tienen que ver con nuestra propia manera de ver la ciudadanía.

En resumen, sí necesitamos considerar a la ciudadanía como un elemento esencial para pensar una mejor sociedad, pero debería hacernos ruido la idea de la construcción ciudadana. Muchos han hablado de la necesidad de cambiar la clase de civismo que actualmente su contenido parece un curso de religión fanático-patriótica, por una donde se inculquen valores como la democracia, la tolerancia (otro tema polémico porque tolerancia significaría “soportar lo diferente”, no aceptación), los derechos humanos, la participación ciudadana y otros tantos valores que todos aceptamos. Sin embargo la ciudadanía exigiría también otros valores que no son tan universales, como podría ser la autonomía de las regiones frente a la unidad nacional (el asunto de los indígenas), la participación del Estado en asuntos económicos frente a dejar que la iniciativa privada haga todo (el asunto de las privatizaciones), la educación religiosa, los valores familiares, los dilemas morales como la eutanasia, el aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo, y otros temas que apenas comienzan a entrar a nuestras discusiones como los alimentos transgénicos y la clonación humana.

Conforme vayamos avanzando hacia una definición más compleja de ciudadanía, estos problemas comenzarán a surgir con mayor frecuencia ¿Cómo podremos mantener la imparcialidad al momento de construir ciudadanos? ¿Quiénes serán esos profesores completamente ecuánimes que podrán mostrarle al individuo todas las posibilidades sin mostrar su propia preferencia por una u otra?

La ciudadanía a final de cuentas no debe ser un estado ideal de la sociedad, sino la expresión de nuestra propia cultura. Darle un grado superlativo de espiritualidad a algo que no lo tiene sencillamente hace que se produzcan más ídolos a los cuales adorar sin cuestionarlos. La ciudadanía es ese nuevo paradigma hacia el que todos queremos llegar. No refuto el hecho de intentarlo, sino el hecho de tratar de construirlo como si anteriormente no hubiera habido nada.

Una respuesta sencilla e idealista a esto podría ser la elaboración de un esquema en el que todos estemos de acuerdo para posteriormente aplicarlo a todos los ciudadanos como asignatura básica en su formación académica. Esto implicaría el ejercicio de una o varias consultas públicas para conocer estos valores, y siempre se tendría el peligro de que las mayorías se impongan moralmente a las minorías que también merecen todo el respeto de existir y no ser forzadas a compartir valores “universales”.

marzo 16, 2007

El aseguramiento



205 millones de dólares en un cateo en la Ciudad de México. Este sí que debió haber sido un golpe enorme para el narcotráfico ¡Les quitaron las ganancias de un día!

En dos días han sido asesinadas más de 40 personas producto del narcotráfico. En la ciudad donde radico a las cuatro de la mañana mataron a una policía por eso: por ser policía. El día anterior también habían jugado al tiro al blanco con otros dos policías municipales sin más relaciones con procesos de investigación.

Es un logro haber asegurado esta cantidad, y casi que por accidente hayan logrado atrapar ayer a dos pistoleros cuando huían rumbo a Reynosa pero que se encontraron con un trailer valiente que les hizo frente. Los policías no tuvieron más remedio que atraparlos (pues ya que les quedaba, ni modo que los dejaran escapar si estaban inconscientes).

Ahora estén en la SIEDO en el DF en calidad de testigos protegidos. Este fue otro acierto ante la enorme posibilidad de que los corruptos jueces de Nuevo León no encontraran suficientes pruebas para consignarlos, como ya había pasado con los expolicías de San Pedro que tenían todas las pruebas de que habían sido los asesinos de Marcelo Garza (director de la Agencia Estatal de Investigación), pero quién sabe porqué mejor los dejaron sueltos.

El atentado de anteayer en la joyería dejó un registro en video de los asesinos y resultaron ser nuevamente expolicías especiales de San Pedro ¿Alguien sabe sumar en la Procuraduría de Justicia del Estado? Saben quienes son (unidad especial de policías de San Pedro), saben donde viven (Reynosa, Tamaulipas), saben para quién trabajan (para los Zetas), saben por dónde se escapan cuando terminan sus ejecuciones (por la carretera a Reynosa o por la carretera a Ciudad Victoria cuando van para el sur), saben quienes están involucrados dentro del gobierno del Estado o fuera de él protegiéndolos.

¿Qué más necesitan? Ya tienen las leyes contra la seguridad de la comunidad aprobadas por el Congreso Local con los que pueden encarcelarlos sin ningún problema. Los han atrapado en flagrancia pues estos señores no podrán demostrar porqué tenían rifles AR-15 y granadas en su poder, casualmente las mismas armas con las que fueron ejecutados un comandante de San Pedro y su esposa.

Repito ¿Qué más necesitas, Luis Carlos Treviño Berchelman, procurador de Nuevo León? ¿Qué más? ¿Ganas?