agosto 16, 2007

El debate


Lo que en otro momento hubiera sido calificado como conciliador, el líder senatorial del PRI lo consideró una manipulación de los hechos y una trampa. El reto de debatir con los legisladores no fue bien visto por ellos, pues rompe con toda la dinámica del sistema político mexicano: esto es, los legisladores provocan, y el presidente modera.

El presidente les cantó el tiro y estos muchachos no han encontrado la forma de retorcerse para quedar bien. No es la primera vez que lo hace. Ya en varias ocasiones Calderón les ha volteado la pelea para dejar la decisión final en su cancha.

El debate institucional, nuevo nombre que podremos empezar a utilizar en lugar del aburrido informe de gobierno, puede traernos muchas cosas buenas. Yo, la verdad, no veo malas.

Era algo así como un acto de patriotismo puro eso de ver el informe. Era peor que los lunes cuando tocaba honores a la bandera. Lo más divertido de esto para mí siempre fue la gaviota que se posaba a media explanada para realizar sus cantos que parecen una risa sacada de una película de comedia con bajo presupuesto. Contener la risa con mis dientes me hizo más cachetón de lo que mi genética me hubiera provocado.

Así me daba un poco de risa también las ocurrencias de los legisladores, pero fuera de eso no había nada divertido. Escuchar cifras y presunciones de parte del presidente, junto con las interpelaciones todavía más soberbias de quienes 628 contra uno se le lanzaban al cuello al representante de la nación.

Ahora Calderón les dice que está bueno, que venga el debate. Durante años los legisladores se quejaron de que no se les escuchaba, sino que nada más tenían que ir a escuchar las monótonas ocurrencias del jefe del Ejecutivo. Ahora que pueden, dicen que siempre no ¿Y eso?

Tendrán que empezar a entender la mente retorcida de los asesores del presidente, que ya llevan varias que los dejan en ridículo. Nada más recordemos el incidente de la toma de protesta que se les escapó por la puerta de atrás, o qué decir de la reforma al ISSSTE que los dejó viendo la lona mientras intentaban organizar sus eternas marchas al vapor. Y hay algunas otras que nada más por memoria no les puedo presentar.

Si esto se tratara de un partido de fútbol, parece como que los jugadores del Congreso todavía andan estirando las piernas mientras el equipo de la presidencia ya les metió cuatro goles.

Queremos que esto no se vuelva una paliza. Pónganse las pilas muchachos. Por lo pronto acepten el debate que si no ya saben lo que le pasó al buen Andrés Manuel por andarse negando a debatir con el chaparrito de lentes.

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