agosto 29, 2007

La condición para la reforma electoral


Este rostro fue el más odiado en 2006 . Hombre que no supo contener los excesos del presidente Fox, de los empresarios y de los extranjeros que metieron y metieron sus manotas sin ningún empacho contra López Obrador, haciendo que el PRD y medio PRI que estaba con el Peje lo odiaran a muerte. Pero de la misma forma, el 2 de julio de 2006 en la noche salió con la extraña nota de que no había un ganador seguro cuando según la derecha (los que arriba mencioné) todas las encuestas, incluyendo el PREP, le daban el triunfo a Calderón, haciendo que en este espectro todo mundo lo odiara.

Pero recordemos (o descubramos) quien es Luis Carlos Ugalde en realidad. Según el impresionante currículum de este hombre que aparece en el IFE, él es un académico, un profesor pues. Nada que ver con las maromas y desastres que suceden en el diario acontecer de la política mexicana. Digamos que podemos considerarlo un náufrago, o un tonto que no supo dónde lo estaban poniendo Elba Esther Gordillo y sus amigos cuando lo designaron en 2003 Consejero Presidente. Me imagino que su sonrisa se ha de haber desvanecido cuando comenzó a ver los excesos de algunos gobernadores en las precampañas, los fuertes enfrentamientos en los Estados y Municipios que fueron cumpliendo con su calendario electoral. Me imagino también que Veracruz ha de haber sido una campanada majestuosa en su cabeza, cuando PRI, PAN y Convergencia se fueron a tercios en 2005, marcando lo que muy seguramente sería la elección del año siguiente.

Hoy los partidos están enojados con Ugalde y sus consejeros inexpertos. Estoy seguro que por parte del IFE no hubo mala fe, sino que fue en las casillas donde los billetes fluyeron para hacer que los perredistas no se aparecieran en el 80% de ellas. Aunque a la gente le duela, pero sí, fueron los ciudadanos los que se corrompieron el 2 de Julio, no el IFE. Ahí, sin representación de López Obrador, PANAListas y PANistas hicieron su cochinero sin que nadie los molestara. El pecado de los Consejeros es haberse dejado abrumar por una situación que escapaba de su control y su entendimiento. Las llamadas de atención de la clase "intelectual" (Krauze, Reyes Heroles y sus amiguitos que trabajan para Televisa), le han de haber metido tantas ideas en la cabeza a Ugalde del peligro que representaba para el país mostrar debilidad y duda en este momento, que éste no supo qué hacer ni cómo reaccionar. La mejor estrategia que se le pudo ocurrir fue hacerse el tonto. Me imagino las amenazas a Ugalde: "Si te doblas, el país se incendiará".

Así que ésa fue la actitud del IFE. Recibió estoico los golpes e insultos de medio país, acabando con la enorme credibilidad que aún le quedaba a ese instituto político. Hoy que los partidos exigen como condición para negociar la reforma electoral la salida de algunos de los Consejeros, entre ellos Ugalde (bajo el disfraz de una sucesión escalonada), su respuesta es interesante: "Si aceptamos salir es como reconocer que hicimos mal en 2006".

Pero por supuesto que hicieron mal, la pregunta es si tenían otra alternativa. Fueron las víctimas de unos monstruos colmilludos que prefirieron quemar al IFE antes que perder la elección o permitir que se revelara las porquerías que habían hecho a lo largo y ancho del país los maestritos a la orden de su maestra mayor (mismo cuento que en Baja California hace unas semanas). Me pregunto qué pensará Ugalde cuando reflexiona. Él metió la cabeza y el cuerpo entero "por la república" (como le hicieron creer los "intelectuales"), pero por él nadie ha metido las manos ¿No se sentirá consumido por dentro? Todavía recuerdo una columna de Guadalupe Loaeza donde describía una comida donde fue invitada por el mismo Consejero Ugalde a unos meses de la elección. Ahí describía la periodista el nerviosismo evidente, y la tristeza de un hombre que quisiera estar en cualquier lugar menos ahí. Su pregunta: "¿Guadalupe, de verdad piensas que hubo fraude?", lo dijo todo.

Ahora la traición sabe amarga, porque incluso el PAN y el PANAL se suman a la exigencia de la salida de Ugalde y sus amigos. Los mismos que le exigieron su silencio y su sumisión, hoy le clavan la estaca en la espalda. Ugalde debe ser el hombre más infeliz de este país. Podrá volver a sus actividades académicas con esas credenciales que se carga, pero sobre su cabeza posará el recuerdo infame de haberse callado cuando tenía que haber hablado.

Hoy dice que se negará a salir del IFE porque se estaría socavando la autonomía del instituto ante el capricho de los partidos políticos. Puede tener razón, pero yo diría que el asesinato al IFE se dio en 2003, con la bala en la cabeza que Elba Esther y los priístas-panistas le metieron como venganza del PEMEXGATE y los Amigos de Fox, cuando decidieron ponerle cuotas de partido al instituto que había nacido ciudadano en 1996.

La pregunta hoy es: ¿Salvar a Ugalde para salvar al IFE, o quitar a Ugalde para salvar al IFE? Nuevamente estamos en un callejón sin salida. Perder-perder, como dicen los gringos.

3 comentarios:

Cerebro dijo...

Oye Hernando, ¿como estuvo eso de los ciudadanos que se corrompieron con billete?

Reva Doiss dijo...

80% de los perredistas no se aparecieron el día de la elección a sus casillas. En todos ellos casualmente hubo representantes del PANAL. Estos individuos fueron ciudadanos y fueron ellos los que hicieron el caminito.

Nebe Gebhardt dijo...

Ugalde debe de salir por dignidad, en lugar de aferrarse al puesto como si de una chambita se tratara.