septiembre 17, 2008

Human[ismo]

Una expresión que se puso de moda, se fue y volvió ha sido ésta. Implica una forma de exageración (o exasperación) de lo humano de cada persona. Significa en cierta forma abandonar los accesorios y enfocarse en el ser, en lo que somos y podemos llegar a ser. Si nos esforzamos lo suficiente podemos llegar a un punto donde seríamos las mejores personas.

Ante este escenario hemos descubierto las mejores y más refinadas formas. Me gusta la música clásica al tiempo que leo un par de obras relativas al momento en que descubrimos que no somos más que falsas formas. Volvemos al pasado, intentamos rescatar lo bello que nos pareció alguna vez. Los recuerdos se vuelven historias, las historias leyendas y las leyendas se vuelven eventualmente libros de texto gratuitos.

Quizás el principal crítico al humanismo ha sido Friedrich Nietzsche. Lleno de frases contundentes y demoledoras contra la hipocresía de abandonar irónicamente lo que nos hace humanos para finalmente llamarnos "humanos civilizados", o simplemente ciudadanos, para traerlo a contextos más actuales. Volvernos contra nuestra naturaleza cruel para así llamarnos humanistas. No sé quién resulte peor, si el cinismo alrededor del pensamiento del filósofo alemán o la hipocresía del cristianismo que intenta ponerse por encima de la humanidad, por encima de nuestros pecados y mostrarnos la vida eterna, la felicidad absoluta.

El hallazgo de un elemento fundamental en esta discusión fue hecho por Michel Foucault a principio del siglo veinte. La descripción del castigo durante la edad media y cómo éste fue modificándose hasta llegar a lo que hoy entendemos como una visión clínica de la vida cimbró algunas partes de nuestra naturaleza, o al menos cómo la concebíamos. Todo este enmascaramiento se desenvolvía sobre dos ejes, uno educativo que iba en el sentido de modificar nuestra forma de ser y nuestra naturaleza (una visión ortopédica de la rehabilitación y de la misma recuperación de la sociedad, eso que llamamos "iluminación"), y otro escondido detrás de ese argumento, uno más oscuro. Lo que implica suponer esta máscara que hemos construido alrededor de la naturaleza tendría varias consecuencias. Primero, que no hemos avanzado hacia un estadio superior como algunos han afirmado. El ser humano civilizado sería un hombre prisionero de sus propios prejuicios. Saludar al vecino, no comer alimentos con grasas saturadas, acariciar a tu perro, nunca llorar en público. Segundo, que todas aquellas creencias en torno a las instituciones podrían bien ser un buen invento que nos ha mantenido entretenidos. Si el ser humano es un individuo cruel, entonces la crueldad ha mutado hacia un aspecto más sofisticado. No sólo se trata de pensar en el daño físico, sino buscar apoderarse de la mente del individuo. Llenarlo de ocurrencias hasta que llegue un momento en que se le olvide qué es lo que lo hacía humano: entonces habrá que reconstruir su identidad. Entonces tendrá sentido volverse a recorrer los libros que nos dieron sentido alguna vez, la música que nos engrandeció, la identidad nacional que en algún momento tuvo sentido (vamos exaltándola hasta que se vuelva religioso luchar y morir por tu patria), vanagloriémonos de los elementos más básicos como la cocina típica, un recuerdo de que toda globalización debe tener raíces en algún punto local. Vayámonos al espacio y recorramos sus rincones a través de un programita para descargarse gratis y aprender así nombres de galaxias que tal vez sólo existen en la imaginación de algún astrónomo aburrido de su trabajo de clasificar y anotar.

Los accesorios se convierten cada vez más en elementos recurrentes, aprendidos por la imitación, valorados por su inutilidad, descargados en las generaciones más jóvenes. Humanicémonos hasta el grado que dejemos de reconocernos. En cada momento tendremos una mejor oportunidad para convertirnos en identidades completamente reinventadas de nosotros mismos. No está claro quién inventa a quién pero sí quién atormenta a quién con prejuicios.

Si tuviéramos que elegir el momento en que dejamos de ser humanos para convertirnos en humanistas fue tal vez cuando descubrimos que nuestra naturaleza era algo aburrida y teníamos que llenarla como un árbol sentado sobre dos tablas en la sala de nuestra casa. Ahí estaba perdido entre los muebles cuando había la posibilidad de ponerle luces y colgarle unas cuantas esferas. El árbol tomaba vida irónicamente en el momento en que iba perdiendo su vitalidad. El ser humano podría encontrarse en una situación similar, a medida en que vamos avanzando en nuestro proceso de humanización nuestra humanidad palidece. Los recuerdos se vuelven difusos hasta encontrarnos con una identidad fragmentada.

El humanismo comienza a convertirse en una prisión del propio ser humano. Nos revela que los argumentos que nos hacían humanos probablemente también significan un accesorio como los mismos que el humanismo supuestamente repudia.

18 comentarios:

Hari Seldon dijo...

El humano es su propio imaginario, ¿no crees?

¿Qué nos hace diferente del resto de los animales? Nuestra capacidad de imaginarnos y darle significado a la vida. Nuestra condena es esa, que debemos buscar un significado que no existe intrinsecamente, y no nos queda de otra más que eregirnos dioses de nuestra imaginación y otorgar ese significado a nuestra mente... eso, o aceptar que la vida no tiene sentido, es ridicula, y vivir para morir. Yo soy romantico y prefiero lo primero, pero hay cinicos que prefieren lo segundo.

El humanismo que describes es una perversión, tal vez, pero es también producto inevitable de la naturaleza humana. Es la condena de tener cerebro.

¿Sabes? Hace poco leí que un experimento probó que las moscas más inteligentes, cuando era aisladas de las moscas más impulsivas, tenían mayores niveles de mortandad. Eso es por que la impulsividad te lleva a buscar la supervivencia cruda, y la inteligencia te lleva a la reflexión. El ser humano ha conquistado la supervivencia y ahora se enfrenta a la pregunta, "¿y? ¿qué sigue?" Todos nuestros "affairs" son juegos para tratar de contestar esa pregunta. Si fueramos menos inteligentes, tal vez como los chimpances o los perros, no tendríamos ese problema.

Creo que este problema es lo que nos define como humanos, y el verdadero humanismo se centra en la aceptación que es a través de la voluntad que nostros formamos al mundo a nuestra imagen y semejanza, o cuando menos, a nuestras fantasías infantiles. Si reconocemos esta imperfección básica como supuesto primordial, entonces podemos comenzar a darnos sentido. Antes no.

Por cierto, ¿te gustan los cambios que le hice al blog?

Ricardo Martínez dijo...

Sí escuché de ese experimento. Los inteligentes se van a morir primero porque se deprimen. Ninguna duda de porqué nos hemos convertido en una sociedad esclavizada por todas las drogas posibles.

El humano es esclavo de su propia imaginación. Me gustó esa. Saludos

Anónimo dijo...

¿Sabes? Hace poco leí que un experimento probó que las moscas más inteligentes, cuando era aisladas de las moscas más impulsivas, tenían mayores niveles de mortandad. Eso es por que la impulsividad te lleva a buscar la supervivencia cruda, y la inteligencia te lleva a la reflexión.

jajaja!! otro momento cómico mágico musical de Hari... oye Hari, y les hicieron un test de IQ a las moscas ¿o como se hizo para determinar cuales eran las "moscas inteligentes"?

Y la cherry on the top sin duda es la parte que menciona que las moscas se pusieron a reflexionar, jajaja!!

Sin duda reflexionaban acerca de la inmortalidad del alma insecta o acerca de las granadas que casi le vuelan un ala a la tía Amelia... jajaja!!

Anónimo dijo...

También me gustaría saber si tienen una escuela para moscas "especiales" o de "capacidades diferentes", quien sabe, igual y hasta tienen un Flyest Gump por ahí... jajaja!!

Anónimo dijo...

jajajaja sobre los inteligentes mueren primero,ese gran filosofo aleman friedrich nietzsche[1844-1900], bueno que los deprime? tanto conocimiento? bueno friedrich murio pero antes tubo una locura que lo llevo a ello.pero que lo llevo a ello?:mas alla del bien y el mal?nihilismo y la muerte de dios?.

Hari Seldon dijo...

anónimo, se determino la inteligencia de las moscas por su capacidad de resolver problemas complejos.

El experimento fue sencillo: debían resolver un problema simple para conseguir comida. Las moscas mejor organizadas para resolver problemas complejos fueron catalogadas como más inteligentes, pero también sufrían más al momento de conseguir comida en un ambiente de competitividad. Se asume que las moscas intentaban buscar multiples formas de resolver el problema, pero esto es juicio de quienes hicieron el experimento, no es una aseveración científica, ni mía tampoco. Eso fue lo que tu entendiste luego de leer mal lo que escribí. Tal vez deberías regresar a primaria.

¿Hay escuelas especiales para anónimos?

Y Nietzsche murió de una enfermedad mental producida por la sifilis. No tuvo nada que ver su filosofía.

Claro, ni que hiciera diferencia, ya que viendo la calidad de tus comentarios, es evidente que no tienes capacidad de comprenderla. Pues, si no puedes ni entender lo que digo!

Anónimo dijo...

El tercer comentario anónimo no era mío.

Anónimo dijo...

debían resolver un problema simple para conseguir comida.

¿Simple?, ¿como que?

Las moscas mejor organizadas para resolver problemas complejos fueron catalogadas como más inteligentes, pero también sufrían más al momento de conseguir comida en un ambiente de competitividad.

Total, ¿eran simples o complejos?, ¿cuales problemas?, ¿y como es que las moscas inteligentes no podía competir?, ¿resulta que eran mejores para resolver ecuaciones diferenciales que para comer excrementos? jajaja!!

¿Y que de eso tiene que ver con las "reflexiones" de las que hablaste?, mejor traenos la nota, a menos que la hayas sacado del Libro Vaquero o de los chismes de lavadero de las vecinas de Reva... jajaja!!

Ricardo Martínez dijo...

anónimo, mis vecinos son personas muy respetables. Algún día te invito a conocerlos. Hasta evitaron que vaciaran mi casa, recuerda

Anónimo dijo...

¿Dije yo al contrario a eso?

Hari Seldon dijo...

Anónimo, te invito a que leas el articulo del New York Times:

http://www.nytimes.com/2008/05/06/science/06dumb.html?_r=2&ref=opinion&oref=slogin&oref=slogin

Anónimo dijo...

El vinculo esta incompleto...

Hari Seldon dijo...

anónimo, buscalo en google. Eso fue lo que yo hice.

Cerebro dijo...

En torno a lo de las moscas. Por algo dicen que el ignorante es mas felíz, porque no reflexiona y no se da cuenta de nada; solo se deja llevar por sus impulsos.

Ricardo Martínez dijo...

"o de los chismes de lavadero de las vecinas de Reva... "

Hari Seldon dijo...

Y es por esto que no hay que discutir con anónimos: http://koti.mbnet.fi/wormwood/WWII.png

Anónimo dijo...

Las pruebas las debes de citar tu. Ah, y tu eres otro anónimo Hari, aqui el único que dizque pone su nombre es Ricardo...

Anónimo dijo...

Ricardo, ¿la gente respetable no comenta chismes?, digo, me extraña que digas eso cuando tu blog parece una versión en línea de La Oreja...