febrero 11, 2009

El uso de la fuerza pública

Producto de la casualidad dos eventos están dando material para regresar sobre una vieja discusión en torno al uso de la fuerza pública para resolver manifestaciones civiles. Mientras en la capital se discute sobre si hubo o no violación de los derechos humanos en el caso 2.0 de San Salvador Atenco por parte de las autoridades federales en 2005, en la capital de Nuevo León nos encontramos con un par de manifestaciones muy peculiares sobre dos de las principales arterias de Monterrey.

El catálogo de opciones que tiene un ciudadano para demostrar su inconformidad sobre el actuar del gobierno incluyen la manifestación pública, la desobediencia civil, y en algunos casos se la legitimado el uso de la insurrección, ésta última siempre en un juicio posterior y una vez que se hayan corroborado actos de violencia contra la sociedad civil por parte del gobierno de manera sistemática, como fue el caso del Apartheid en Sudáfrica. Mientras algunos podrán considerar que el uso de la violencia por parte de la sociedad jamás estará justificado (y aquí podríamos entonces condenar manifestaciones tan violentas como fue la insurrección de Miguel Hidalgo en México o de los Founding Fathers en Estados Unidos), hay otra cantidad que no se atrevería a hacer un juicio tan precipitado.

Por el otro lado, la autoridad también tiene un abanico de opciones frente a la amenaza que puede surgir de parte de la sociedad civil, desde la organización de grupos de presión en las calles hasta una misma amenaza al Estado por una insurrección suficientemente organizada que obligue la suspensión de garantías individuales (en nuestro país establecidas en el 29 Constitucional).

Cuando hablamos de dos casos como fue Atenco en 2005 donde Francisco Ramírez Acuña ordenó el uso de la violencia contra la población civil, o el que sufrimos en Monterrey las noches del lunes y el martes (sin saber aún si en miércoles se repetirán), tenemos varios elementos en común. Por un lado un gobierno que respondió agresivamente contra una manifestación civil en donde de acuerdo a trabajos de inteligencia había células que intentaban desestabilizar al gobierno, y que según parece la Suprema Corte dictaminará que sí hubo violación de derechos humanos de manera injustificada y de forma desproporcionada a la amenaza que representaba. Por el otro, un grupo de manifestantes supuestamente pagados por algunas células de los Zetas según las investigaciones de la autoridad local, que aprovecharon el factor sorpresa para desquiciar el tráfico en Monterrey. En el segundo día fueron arrestadas algunas personas además de que de acuerdo a la prensa local se descubrió que hubo pagos en dinero y en especie para quienes participaron en estas manifestaciones.

¿Cómo podría determinar la autoridad en qué momento es posible hacer uso de la fuerza, especialmente cuando no tiene este tipo de información sobre quién está detrás de estos movimientos? De acuerdo al sociólogo Emile Durkheim las manifestaciones pueden presentarse tanto de manera espontánea como por una organización social detrás de ellas ¿En qué momento se puede actuar de una forma y en qué otro debe respetarse el derecho a la libre manifestación de la sociedad? La experiencia en la Ciudad de México nos habla de una laxitud desesperante por parte de la autoridad de la capital, aunque de ninguna manera podría tolerarse la violencia extrema contra la población como fue el caso de Atenco.

¿Quién tiene la verdad en este asunto? ¿Está la autoridad facultada para disolver manifestaciones? ¿En qué condiciones? ¿Acreditar que hay un grupo subversivo como un grupo guerrillero o el mismo crimen organizado detrás de ellas faculta a la autoridad para atacar violentamente a grupos civiles? ¿El derecho de tránsito es prescindible frente al derecho de libre manifestación? Algunas preguntas que nos tendremos que comenzar a hacer en una ciudad donde nos considerábamos ajenos a estos problemas.

18 comentarios:

Pereque dijo...

Detalle menor: En 2005, Francisco Ramírez Acuña era gobernador de Jalisco y no tuvo nada que ver con Atenco. Curiosamente, estaba ocupado con su propio escandalito de represión policiaca contra los manifestantes de la Cumbre de Latinoamérica y la Unión Europea (o algo así) de mayo de 2004 en Guadalajara, un verdadero caso de estudio en lo que a fuerza pública contra manifestaciones se refiere, en el que todo lo que se podía hacer mal se hizo mal.

¡Saludos!

Ricardo Martínez dijo...

Tienes toda la razón Pereque, una disculpa por ese desliz. Era Carlos María Abascal en ese momento. Gracias.

Anónimo dijo...

Hay que aplastar y reprimir toda manifestación que viole el derecho de terceros. Si fuerza mortal es necesaria, que así sea.

Ricardo Martínez dijo...

El problema es quién se aventaría semejante costo político a unos meses de la elección. En cierta forma se puede explicar este desplante por esas circunstancias.

B dijo...

El derecho a manifestarse. mmm incluido el que fumaba mota frente a las camaras? jejeje

Nada en contra de que vayan con sus pancartas, pero favor de realizarlo en la Marcoplaza, sin secuestrar a 20 mil automovilistas y familiares que los acompañaban. Su derecho a manifestarse setopa con mi derecho a moverme por la ciudad (libertad de tránsito).

Con lo que cuenta la policía para calmar a "los traviesos" regios: gas lacrimogeno, chorros de agua y macanazos. A mi juicio, el mas tranquilo para la situación es el chorro de agua.

Las victimas secuestradas en sus autos con cerrar la ventana estan a salvo y "los traviesos", si no corren, reciben una buena bañada.

Que se vayan a protestar como "streakers" en los juegos de fútbol, que rayen sus autos con consignas vs el Ejercito si así les place, que cuelguen mantas en los puentes, que hagan calcas. Pero que no nos fastidien al resto.

No quiero ni pensar en la violencia si estos bloqueos los hacen mas delante, cuando estemos a 40 C y los automovilistas tengan la mecha corta por culpa del calor.

Cerebro dijo...

Creo que es un tema difícil porque existen muchas variables. ¿cual es el propósito de la manifestación?, ¿como se está llevando la manifestación a cabo?, ¿hay terceros afectados, como bloqueos de tráfico o robo o asalto a tiendas?, ¿el gobierno usa la fuerza para que la vida cotidiana no se vea afectada por la manifestación, o porque esta pon en peligro los intereses del gobierno y no quiere que haya libertad de expresión?.

El caso de Ramírez Acuña en Jalisco es una de las muestras de lo difícil que es determinarlo. Acá ocurrió que varios globalifóbicos atacaron a la policía y destruyeron tiendas, y donde creo que la fuerza pública era necesaria. Pero a la vez mucha gente que protestó pacíficamente (que era la mayoría) fué víctima de la fuerza pública.

Aquí el video de los globalifóbicos de Guadalajara, como veran no eran muchos los que hacían los destrozos y los ataques de la policía a comparación de toda la manifestación.

http://www.youtube.com/watch?v=KoM7ODGYef4

Cerebro dijo...

Ya vi lo de Monterrey, la verdad yo creo que ha de haber narcos detrás de la organización.

Que manifestción tan estúpida, ahí si el uso de la fuerza pública (claro, sin pasarse de tuestes).

Batz dijo...

La autoridad debe de contar con formas para contener las manifestaciones de los civiles. Por lo que veo en las fotos de la prensa, eso no parece una manifestación muy civilizada. Para mera provocación...
Como contenerlo? sin armas, sin muertos, pero si con algunos trucos como lo mencionado en otro comentario: agua, gas lacrimógeno. Es terrible la situación en la que ponen la credibilidad de la autoridad.

Hari Seldon dijo...

Ricardo, hay lugares en donde usar fuerza mortal para reprimir una manifestación que afecta derechos de terceros resultaría en fuertes dividenos electorales.

Creo que son dos temas distintos. Uno es el uso de la fuerza para dispersar manifestaciones que afectan el derecho de terceros, y otro tema es el caso del exceso de la fuerza pública.

Dispersar manifestaciones que afectan los derechos de otros no tiene nada de malo. Malo, sí, cuando ocurren excesos. ¿Qué es un exceso? Censurar, usar fuerza física de forma injustificada (i.e., sin antes intentar pedir las cosas por favor), violar mujeres, abusos de autoridad o de poder, etc...

Si separamos los dos temas vemos que es mucho más sencillo responder las preguntas. ¿Se debe disparar contra manifestantes? Si estos están arrojando piedras contra inocentes o policías, entonces sí se debe disparar. Si solo se rehusan a moverse, entonces no. Si se rehusan a moverse, afectando los derechos de otros, ¿deben ser arrestados? La respuesta es sí... ¿Y si NO se afectan los derechos de otros? Entonces existe la libertad de asociación y de expresión.

Aquí lo único importante es recordar que la libertad de la gente termina donde comienza la libertad del otro. Si mi manifestación no afecta tu derecho a transitar por la calle, o si mi anuncio de guerra sucia no afecta tu derecho a hacer un anuncio similar, entonces es PERFECTAMENTE valido. Pero cuando se afectan los derechos de terceros, entonces debe intervenir el Estado, actuando conforme a un código moral, ético y legal que le debe impedir abusar de su autoridad.

Pero, ojo, son dos temas distintos: uno es el abuso de la autoridad, y el otro es el derecho a manifestarse afectando a terceros...

Ricardo Martínez dijo...

Son dos temas sólo porque tú quieres que sean. Atenco estaba "fuera de control" y muchas voces en la sociedad clamaban por el uso de la violencia. Fue hasta que se usó que se convirtió en un asunto de derechos humanos. Lo mismo sucedería si en los próximos días la policía hace uso excesivo de la fuerza (que no me sorprendería considerando las provocaciones de hoy en Fidel Velazquez) ¿no tendríamos las mismas voces clamando justicia contra las víctimas de la policía? Y la pregunta más preocupante es ¿no están buscando precisamente esto quienes hoy financian estas manifestaciones? ¿los Derechos Humanos trabajando indirectamente para el narco?

Me sorprendería saber que el uso de fuerza mortal contra manifestantes pueda traer dividendos electorales en algunas sociedades. Sólo hablaría de una inmadurez política lamentable. Espero no te refieras precisamente a Nuevo León.

Hari Seldon dijo...

Ricardo, el Estado tiene el monopolio sobre la violencia en la sociedad por una razón, y esperamos que la use responsablemente. Violar mujeres y abusar de inocentes NO es parte del mandato violento del Estado. Sí, golpes contra quienes te golpean y disparos contra quienes te disparan, y sí a los arrestos. Pero de eso a dejar que la cosa se saliera de control y llegar a los extremos a los que llegó la PFP es muy diferente.

La policía debe responder ante las provocaciones, pero solo con el fin de arrestar a los culpables. No se vale usar el "ojo por ojo", pero si me hechas una pedrada, voy a hacer lo posible por ponerte tras las rejas, incluyendo dispararte. Pero no se vale disparar a inocentes o a gente que no se ha resistido al arresto.

Es a esto a lo que me refiero con que son dos temas distinto. ¿Fue justificado el uso de la fuerza en Atenco? R= Sí. ¿Fue excesivo el uso de la fuerza en Atenco? R= Sí. Entonces, son los policias que abusaron, y no los mandos que los mandaron a Atenco, quienes deben sufrir las consecuencias.

Y los derechos humanos o civiles no pueden trabajar para el narco. Los derechos humanos son demasiado escuetos como para beneficiar al narco. La libertad de expresión, por ejemplo, no incluye la de apedrear policías. La libertad de asociación no incluye la de bloquear calles. La libertad de movimiento no incluye la de transportar substancias ilegales. El decir que los derechos humanos benefician a los narcos es la trampa perfecta de quienes apoyan el facismo. ES POSIBLE e IMPERATIVO vivir en una sociedad libre de crimen, y libre de represión.

Cerebro dijo...

Muy bien dicho Hari. Yo creo que nuestras autoridades deben de reprimir manifestaciones que dañen a terceros, para proteger a la sociedad y no para reprimir porque si.

Si los manifestantes son comunistas, o son mochos que quieren ilegalizar la puñeta, eso no es el problema de la autoridad. La autoridad debe de vigilar que la manifestación no afecte a terceros, y si, si ponen en riesgo la vida de terceros aventando pedradas o fuego, si se puede disparar, no con el objetivo de matar precisamente sino de eliminar la amenaza que perjudica a la sociedad (para esto pueden dispararle en un brazo o en algún lugar donde no comprometa su vida).

Ricardo Martínez dijo...

Si fuera tan fácil como eso creo que habría muchos más arrestados y muchos más manifestantes felices. El problema es que el policía tiene muy poco tiempo para reaccionar si está siendo atacado con arma de fuego y es muy probable que termine disparando contra inocentes en su intento por disparar a los agresores. Por eso se ha optado, como ya han mencionado aquí, el uso de otras técnicas que no comprometen la vida de la mayoría como gases lacrimógenos y agua. Incluso el uso de balas de plástico que no matan.

Se vuelve un tema todavía más delicado cuando el policía no tiene el entrenamiento suficiente para enfrentar la violencia, y cuando no existen reglamentos apropiados dentro de los mandos policíacos para saber cuándo y cómo usar la fuerza contra la población. Estas fueron precisamente las reflexiones de la Suprema Corte.

Hari Seldon dijo...

De acuerdo, Ricardo, pero esos ya son específicos del caso de Atenco, o de los casos en México. Yo me refiero a, filosóficamente y en general, si todos permitimos que disfrutemos de nuestros respectivos derechos, no debe haber problema. Pero si no es así, el Estado tiene la responsabilidad de reestablecer el órden de forma que se apliquen las garantías individuales. Si no se hizo, por la razón que sea, debe haber sanciones. Pero las sanciones no convierten a los rijosos en inocentes, y la corte también debería de esclarecer ese punto.

Ricardo Martínez dijo...

No debe porque la Corte no tiene facultades más que sobre lo que se le solicite revisar. En este caso únicamente se le solicitó revisar si hubo o no violación a los derechos humanos de los manifestantes. Eso hizo y eso resolvió

Hari Seldon dijo...

La Corte crea jurisprudencia y es su responsabilidad dejar en claro, para futuras referencias judiciales, que las sanciones de absusos policiales no exhime de su culpa a los criminales que provocaron la confrontación en primer lugar.

Ricardo Martínez dijo...

Veo que el Derecho no es tu fuerte Hari. No en todo se tiene que ser experto.

Hari Seldon dijo...

No, pero yo pienso que una omisión de este tipo por parte de la corte hará aparentar que los criminales "reprimidos" fueron inocentes, cuando no lo son, incentivando así acciones como las que hoy vemos en Monterrey,