abril 02, 2009

Las divas

Reclamarle a los partidos se vuelve insuficiente. Se parece al ladrido de los viejos perros que hacen a sus amos cada vez que salen de la casa sin razón aparente para luego volver después de varias horas.

Se creen dueños de un botín que ya les pertenece por derecho divino, y ni quien ose reclamarles sobre lo que reciben de regalo cada año porque se vuelven las fieras más desalmadas habidas por la tierra. Tenemos el caso de los que son multados y que tienen la capacidad de mandar quitar a quienes los castigaron en primera instancia. También aquellos que se sienten ya con tanta gracia que se permiten el juego chusco de salir en videos en la red reclamando atención, como si no tuvieran ya suficiente con los minutos interminables que tenemos que escucharlos. Los hay también que se venden como si esto de la conciencia ciudadana pudiera tener precio. Y qué decir de aquellos que toman a la ligera el asunto de los ciudadanos, molesto trámite trianual en donde fingen amor cuando sólo les causamos lástima y un poco de risa burlona.

Nos encontramos en un punto lamentable de nuestra democracia. La consolidación partidocrática ha traído la peor parte de sus prácticas. El cinismo se ha vuelto su mejor carta. Se pasean por las plazas con sus mejores plumas y con sus peores formas. Andan como si el mundo les debiera algo. Los reporteros los siguen para tomarles la siguiente declaración chusca que aparecerá probablemente como primera plana en el diario de la mañana siguiente.

Indispensables. Si con una palabra tuviera que definir su sentimiento hacia el mundo, así se muestran. No podríamos vivir sin ellos. El artículo 41 así lo establece claramente. Sólo a través de ellos es que podemos concebir nuestros derechos políticos. Todo lo demás no es. Fuera de nosotros, parecen decir, ustedes son una mentira, una falacia, apenas un murmullo. La ciudadanía se vuelve un llamado a misa. Voltean a mirarnos cuando necesitan hacerse escuchar. Ustedes la sociedad, aquella dama impoluta que los domingos es visitada después de haber pasado horas en cantinas y casas de citas.

¿Cuándo será el día de los ciudadanos? ¿Cuándo tendremos que dejar de escuchar y hablar a través de ellos?


 


 


 

9 comentarios:

Hari Seldon dijo...

"Se creen dueños de un botín que ya les pertenece por derecho divino"...

¿No quisiste decir "se creen dueños de un botín que ya les pertenece por LA REFORMA ELECTORAL DE 2007"?

FTFY

Ricardo Martínez dijo...

Te repito: le das demasiada importancia a esa reforma. Ahora según tú esa reforma fue la causante hasta del mal aliento de Felipe Calderón en Londres durante su intervención en la cumbre del G20.

Hari Seldon dijo...

Ricardo,

No estoy exagerando. Nunca he dicho que es culpa "del mal aliento" de nadie. Sin embargo, muchas de las cosas que hoy vemos ocurren como abusos de los partidos yo mencioné que estaban descritas en la Reforma justo antes de que dicha Reforma fuera aprobada. No quiero decir "se los dije", pero.... se los dije.

Ricardo Martínez dijo...

No. La partidocracia no surgió con esta reforma. La soberbia no fue un invento de los legisladores con esta reforma. La ausencia del ciudadano como actor relevante en la participación política viene de mucho tiempo atrás. Lo único que se hizo en esta reforma fue impedir que Televisa se quedara con 8mil millones de pesos cada tres años. Quieres seguirte engañando así, adelante.

Hari Seldon dijo...

Ricardo, no entiendo la obsesión con castigar a las empresas. ¿Qué tiene de malo que Televisa gane 8 mil millones, o lo que sea, por proveer un servicio? ¿Como se justifica el robárselo?

Ese es el tema menos importante (y el que sirvió para oscurecer el verdadero motivo) de la Reforma.

La Reforma también prohibio muchas cosas que, por ejemplo, en Estados Unidos ayudaron a Obama a ganar. Gracias a la Reforma es virtualmente imposible destruir la partidocracia, combatir la indiferencia ciudadana, o ponerle un alto a la soberbia de los legisladores. Tienes razón, la Reforma no inventó ninguno de estos vicios, pero sí los legitimó y perpetúo y evitó que se atacaran.

La Reforma debió ser todo lo contrario. No lo fue. Esa es la verdadera tragedia. Lo de Televisa es comentario, y basicamente irrelevante, comparado con el resto de las cosas que se aprobaron en ese paquete de cambios legales.

Ricardo Martínez dijo...

8mil millones que provienen de nuestros impuestos. En el monopolio perfecto que significaban las campañas políticas para Televisa era prácticamente una transferencia directa de Hacienda a esa empresa. El dinero en sí no era el peor problema, sino el uso político que intentaron hacer en 2006 estos mafiosos.

Hari Seldon dijo...

Ricardo, si lo que te preocupa es la "transferencia de fondos públicos a Televisa", a mi me parece que una solución más justa es el financiamiento ciudadano (no gubernamental) de los partidos.

El uso que le dieron a ese dinero los "mafiosos", si te refieres a los anuncios negativos contra el candidato perdedor, es mi opinión que ese uso es perfectamente legitimo en la democracia. ¿Desde cuando es crimen el decir la verdad? Y si no era verdad, ¿por qué AMLO nunca lo desmintió?

Ricardo Martínez dijo...

No me importa el uso que le hayan dado. Repito: el problema es que Televisa se ha convertido en un factor real de poder, irónicamente alimentada por nuestros impuestos.

Esta reforma permite romper ese lazo, o al menos uno de ellos pues no ha podido controlar la simulación (pago a López Dóriga para hablar bonito de Peña Nieto en su noticiero de las 10).

Hari Seldon dijo...

Es que lo que yo no logro entender es por qué es malo que una empresa se vuelva en "factor real de poder". Eso significa que es exitosa. ¿No es mejor incrementar los "factores reales de poder" que eliminarlos? Si los eliminas, los concentras.... Hoy están concentrados en los políticos.

Por otro lado, si lo que te preocupa es que el dinero sale de Hacienda, entonces prohibe el financiamiento gubernamental a los partidos. Que solo se financien ciudadanamente, y veamos de a como nos toca. ¿No es mejor así?