marzo 07, 2007

La Banca de Desarrollo y Wal Mart


Ayer se anunció que la Secretaría de Hacienda está trabajando con los titulares de las respectivas bancas de desarrollo para formular una reestructuración de la forma en que operan. El objetivo, dicen, es evitar duplicidades (deberían hacerlo en todas las secretarías, muchachos, pero es un buen inicio), coordinar objetivos y metas, y claro, ahorrarse un dinero.

El anuncio definitivamente es una excelente noticia ante la disfuncionalidad crónica de la banca de desarrollo en México, que únicamente ha servido para que algunos interesados se hagan millonarios con las prestaciones, y para que el resto de los supuestos beneficiarios no reciban estos fondos que los podrían impulsar a negocios más rentables. Ayer escuchaba que uno de los problemas con estas bancas es que no asumen el riesgo que deberían al no ser bancas "normales". Las tasas de interés no deben de ir en función de la capacidad de pago del beneficiario porque de lo contrario se estará compitiendo con el resto de la banca comercial. La idea es que el gobierno asuma dicho riesgo pensando que su objetivo es el desarrollo.

En México desde la crisis de 1995 hemos tenido una banca que no presta. Esto ha mejorado en el área de las hipotecas para casas habitación y comerciales, pero no se ha extendido hacia rubros más potenciadores de la economía, como podría ser la industria y el comercio más allá de las grandes empresas mexicanas que acaparan casi la totalidad de los préstamos (estoy hablando de los Telmex, los FEMSA y los ALFA que sí reciben dinero de la banca ante su obvia posición de mayor confianza.

Bajar los créditos a las pequeñas empresas es la clave para impulsar cualquier economía. Ahí es donde la banca de desarrollo cumple una función especial que el resto de los bancos no asumen por desconfianza. Felipe Calderón lo sabe perfectamente pues él fue director de Banobras durante unos meses, creo que su frustración de aquél entonces lo lleva a impulsar esta decisión.

El desarrollo regional está probado como una forma excelente de mejorar la economía de países en vías de desarrollo, como lo demuestran los trabajos de Guy Peters en Bangladesh, ya que no se trata de políticas asistenciales sino de estrategias que permitan que desde lo local la economía favorezca la creación de empleos y el flujo financiero en las clases más desfavorecidas.

Otra excelente noticia fue la decisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de permitir que empresas como Wal Mart se aventuren en el giro de la banca. Existiendo una "posición cómoda" de los bancos mexicanos, resultará siempre una competencia provocadora que los compañeros de Arkansas comiencen a prestar el dinero que los compañeros de Bilbao y los de Citigroup no quieren prestar. Esto puede generar un movimiento positivo de la banca mexicana hacia la prestación de más créditos y bajo mejores condiciones para poder competir.

La clave para el consumidor final tendrá que ver con subir las tasas de interés para los que meten sus ahorros en los bancos, así como bajar los intereses para los que piden prestado. Resulta ofensivo que en nuestro país un mismo banco pague 5% de interés por tener el dinero con ellos al mismo tiempo que cobra 40% de interés por prestarlo. Esa realidad obedecía a un país en crisis de mediados de los noventa, pero que ya de ninguna manera existe.

La falta de competencia real entre los banqueros los ha mantenido en esa posición de gigantescas ganancias ante la tímida o nula intervención del Banco de México para regular esa situación.

Así que esperemos que estas sean dos buenas noticias que podamos platicar dentro de unos años. Actualmente es muy pronto para hacer juicios, pero me atrevo a ser positivo. La reestructuración de la banca de desarrollo era inaplazable, sólo falta ver si el rediseño efectivamente será eficiente (considerando el background de Carstens se puede esperar algo muy bueno). También la participación de Wal Mart en en el préstamo de microcréditos a personas con poca solvencia económica puede generar círculos virtuosos, y esperemos que suficientemente dañinos para la hiperestabilidad de la banca mexicana como para que se les caiga su negocio redondo.

3 comentarios:

Batz dijo...

La clave esta en que las bancas no están interesadas en hacer negocio con los empresarios pequeños. Al estar prestando al grandes inversores tienen su trabajo hecho. Con la reestructuración yo esperaría que se vuelva al que debiera ser el objetivo principal de la banca, impulsar la economía de México..

Reva Doiss dijo...

De hecho hacer negocios con empresarios pequeños es suficientemente rentable. El problema es que la banca "mexicana" gana tanto con las comisiones que cobra que ni siquiera tiene la necesidad de prestar para ser rentable.

¿Asunto de los bancos o de la Comisión Bancaria y de Valores o del Banco de México o de nosotros clientes que no exigimos mejores bancos?

alvaro dijo...

Y yo que quiero poner mi negocio.

Es una muy buena decisión de Felipe Calderón. Se necesitan apoyar a las PYMES. También se debería apoyar a los mas pobres de esta forma, para que haya progreso a todos los niveles.