La grabación ya la esuchamos o leímos todos. El señor Gamboa Patrón compartiendo amigablemente una conversación con Kamel Nacif, y en donde el señor declaró unas horas después la canallada que había sido no que estuviera negociando una ley con un empresario como si se tratara de un asunto de su propiedad (el hipódromo, no lo pases). No, no, no. La canallada era que lo sacaran a la luz.
Guillermo Ortiz, afamado periodista que en Imagen se despliega en las noches, dijo que qué poco amor a México, pero no de parte de Gamboa que había estado negociando hace años, según él, la ley del hipódromo que por cierto nunca llegó al Senado (ya revisé la gaceta y no hay nada). No, el poco amor a México era de quien estaba sacando semejante grabación. Interesante manera de ver las cosas de estos señores.
Sin embargo, como bien dijo el gobernador de Veracruz Fidel Herrera, esta es la última vez que hago una declaración sobre un asunto morboso (yo no puedo afirmar semejante cosa, tanta tentación que se nos presenta de hacerlo, sería como amarrarme las manos).
Más bien me interesa platicar de eso que nuestras madres nos aconsejaban cando niños. Fíjate con quien te juntas porque los demás te van a juzgar mucho por eso. Dime con quien te juntas y te diré quién eres.
A colación porque en estos tiempos ha habido al menos tres personas que cayeron en esta categoría de amigos que nadie quiere. Tenemos en primer lugar al señor de las ligas, el famoso tan famoso que siempre tengo problemas para recordar su nombre: René Bejarano (gracias google). Andrés Manuel primero lo intentó defender con lo del complot pero cuando se dio cuenta que la indignación venía en serio de la población, las cosas fueron cambiando hasta el grado que el mismo Andrés Manuel declaró que Bejarano no tendría cabida en su gobierno y que no lo consideraba un amigo cercano.
El segundo amigo desconocido por todos fue Carlos Ahumada quien de ser el amante de la jefa de gobierno del Distrito Federal, amigo del senador más influyente del panismo así como de un muy poderoso bufete de abogados, amigo del expresidente Carlos Salinas, amigo hasta de Azcárraga, cuando cayó en desgracia después de las grabaciones que "amigablemente" declaró en La Habana, todos comenzaron a correr de su lado. Quién sabe qué lo hicieron declarar allá. De ser la víctima de la fuerza del Estado en el DF pasó a ser un despojo humano olvidado en el Reclusorio Sur, en donde lo último que supimos de él fue que mandó a su esposa a un autoatentado para llamar la atención de un video que supuestamente pondría en evidencia al gobierno de López Obrador.
El tercero ha sido el producto de los demonios del Edén, el señor Kamel Nacif quien hasta antes de ese momento había sido un prominente empresario que en el sureste mexicano financiaba a alcaldes y gobernadores a diestra y siniestra, de la noche a la mañana y con mucho agradecimiento de Mario Marín y su grabación del gober precioso se convirtió en la roña andando. Ahora todos niegan siquiera haber entablado una conversación con él, llegando al grado de decir "es mi voz, pero no soy yo".
Si algo podemos relacionar de estos tres amigos incómodos es que todos tuvieron que ver con el financiamiento de campañas políticas que son excesivamente caras y cada vez lo van a ser más. Cada vez habrá más y más empresarios que patrocinen estas largas y costosísimas campañas políticas a cambio de impunidad, privilegios, favores y poder.
Es urgente hacer reformas al financiamiento de las campañas políticas, particularmente a las precampañas que pueden durar hasta seis años (saludos, señor López Obrador, Santiago Creel, Arturo Montiel, Enrique Martínez y un larguísimo etcétera). Por lo pronto resulta sumamente cómico verlos negar lo que en grabación ha quedado.
Qué poco amor a México, señores. No del que la filtra sino del que la hace.
septiembre 13, 2006
septiembre 12, 2006
Creando redes
Estoy por crear una red de analistas políticos de la blogosfera. Creo que parte importante de la idea de estar aquí es compartir ideas y hay ocasiones en que siento que somos islas de análisis y no redes. Hace falta más esa interacción que podría enriquecer los criterios.
Espero que este proyecto funcione. Me propongo crear enlaces hacia otras páginas de política que estén en la red, independientemente si estoy o no de acuerdo con lo que ahí se expone. Vamos a ver qué sale.
La lista está del lado derecho por si quieren revisarla.
Espero que este proyecto funcione. Me propongo crear enlaces hacia otras páginas de política que estén en la red, independientemente si estoy o no de acuerdo con lo que ahí se expone. Vamos a ver qué sale.
La lista está del lado derecho por si quieren revisarla.
septiembre 11, 2006
Abstracción
La guerra contra las instituciones no está viniendo del Zócalo precisamente.
Mucho se ha escrito sobre la impresionante capacidad de nuestro presidente de abstraerse de la realidad. Así lo confirma su vocero Rubén Aguilar esta mañana quien afirma sin remordimiento de conciencia que estamos a "años luz de la ingobernabilidad".
Más allá del asunto electoral que está trayendo problemas graves tanto para el presidente saliente como el entrante (el hecho que tengan que estar escondidos detrás de miles de policías, viajando en helicópteros para llegar en secreto a las reuniones, y tengan que salir por la puerta de atrás como si fueran delincuentes que no pueden dar la cara habla mucho de esto), yo quiero puntualizar otra situación.
El reto a las instituciones y a las autoridades no está viniendo de López Obrador o de la Sección 22 del SNTE sino desde los capos que se dedican al tráfico de droga. Su lucha interna que muchos intentaron desatender por considerarlo hasta saludable que entre ellos se mataran, se les está saliendo completamente de control.
Salió a la luz hace unos días que existe una lista claramente definida de qué autoridades de procuración de justicia y de la policía federal así como de algunos Estados tienen que ser eliminados por parte de los sicarios a sueldo del narco.
Fácilmente se caía en la conclusión de que si los estaban matando era porque estaban involucrados en el narco y que era un mero ajuste de cuentas. Rápidamente tendríamos que desechar estas teorías por simplistas. La estrategia del Cártel de Sinaloa fue una desde que se "escapara" su líder Joaquín Guzmán: Destruir a las otras bandas. Ahí fue cuando las autoridades de procuración de justicia sonrieron. Su cabeza entonces Macedo de la Concha pudo dedicar su tiempo y recursos a armar un buen desafuero que fuera perfecto, que no pudiera derrumbarse jurídicamente. Mientras aparecían cuerpos calcinados, torturados y con el tiro de gracia. Todo esto era "entre ellos", no había problema.
Macedo de la Concha estuvo así, prácticamente abstraído del asunto del narco (se lo aprendió a su jefe Vicente) hasta que le pidieron su renuncia en junio de 2005 por ni siquiera poder hacer bien lo único que tenía que haber hecho contra López Obrador. El señor Ramón Martín Huerta, suplente de Gertz Manero en la SSP, intentó hacer algo y por "accidente" fue metido en un banco de niebla donde terminó su vida de la manera más misteriosa posible. El helicóptero chocó según la versión oficial, esto a pesar de que hubo testigos que afirmaron haber visto una luz alcanzar al helicóptero. Estos testigos fueron prudentemente silenciados.
El siguiente procurador Cabeza de Vaca entendió el mensaje nuevamente. En la versión más liberal del "laissez faire" francés, la PGR debía hacerse de la vista gorda y dejar pasar todo lo que viniera etiquetado por el Chapo. A final de cuentas el Estado mínimo aquí era un ideal para todos. Todos ganaban en este acuerdo.
Desgraciadamente, y como sucede con cualquier recipiente vacío, el poder del Estado ausente fue llenado por poderes fácticos que comenzaron a ver lo atractivo que resultaba crecer un poco más los negocios.
El "dejar hacer" se convirtió en una señal de debilidad que difícilmente podrán revertir a estas alturas. La lista de funcionarios que tienen que ser eliminados incluyó el jueves pasado al encargado de la Agencia Estatal de Investigación Marcelo Garza y Garza en Nuevo León, un personaje muy cercano al gobernador Natividad González. El mensaje no puede ser más claro.
El gobierno federal desestima el poder del narco y peca no sé si de soberbia, de ingenuidad, de estupidez o "d), todas las anteriores" al decir que la ingobernabilidad está a años luz. Creo que los narcos ya descubrieron cómo viajar a esa velocidad porque los están alcanzando muy rápido.
Esta burbuja de desentendimiento los puede hacer pasar desapercibidos mientras tácitamente aceptan que han perdido el poder desde hace ya varios años. La debilidad mostrada en estos últimos seis años en contra del narcotráfico es una cruz con la que estamos cargando todos. Lo terrible es que haberse abstraído resulta doblemente grave: Por un lado resulta una invitación para continuar humillando al gobierno mexicano ante la falta de respuesta (como el niño que en la escuela no responde a los golpes de los abusivos); por el otro resulta mucho más difícil reemprender el camino perdido para un gobierno que quisiera intentar hacer algo para cambiar las cosas.
Repito: La guerra no viene desde el Zócalo, está viniendo de cárceles que todos sabemos cuáles son, está viniendo de casas y quintas donde la autoridad sabe perfectamente quién vive ahí, está viniendo de ejidos y ranchos que la AFI sabe perfectamente lo que se siempre y cosecha, así como de las pistas clandestinas que vienen de Venezuela y Colombia y que los radares del ejército saben perfectamente dónde y cuándo llegan.
El verdadero reto a las autoridades y a las instituciones no viene de las filas perredistas sino del narco y de sus propios policías que se han vendido traicionando al país que juraron defender.
Mucho se ha escrito sobre la impresionante capacidad de nuestro presidente de abstraerse de la realidad. Así lo confirma su vocero Rubén Aguilar esta mañana quien afirma sin remordimiento de conciencia que estamos a "años luz de la ingobernabilidad".
Más allá del asunto electoral que está trayendo problemas graves tanto para el presidente saliente como el entrante (el hecho que tengan que estar escondidos detrás de miles de policías, viajando en helicópteros para llegar en secreto a las reuniones, y tengan que salir por la puerta de atrás como si fueran delincuentes que no pueden dar la cara habla mucho de esto), yo quiero puntualizar otra situación.
El reto a las instituciones y a las autoridades no está viniendo de López Obrador o de la Sección 22 del SNTE sino desde los capos que se dedican al tráfico de droga. Su lucha interna que muchos intentaron desatender por considerarlo hasta saludable que entre ellos se mataran, se les está saliendo completamente de control.
Salió a la luz hace unos días que existe una lista claramente definida de qué autoridades de procuración de justicia y de la policía federal así como de algunos Estados tienen que ser eliminados por parte de los sicarios a sueldo del narco.
Fácilmente se caía en la conclusión de que si los estaban matando era porque estaban involucrados en el narco y que era un mero ajuste de cuentas. Rápidamente tendríamos que desechar estas teorías por simplistas. La estrategia del Cártel de Sinaloa fue una desde que se "escapara" su líder Joaquín Guzmán: Destruir a las otras bandas. Ahí fue cuando las autoridades de procuración de justicia sonrieron. Su cabeza entonces Macedo de la Concha pudo dedicar su tiempo y recursos a armar un buen desafuero que fuera perfecto, que no pudiera derrumbarse jurídicamente. Mientras aparecían cuerpos calcinados, torturados y con el tiro de gracia. Todo esto era "entre ellos", no había problema.
Macedo de la Concha estuvo así, prácticamente abstraído del asunto del narco (se lo aprendió a su jefe Vicente) hasta que le pidieron su renuncia en junio de 2005 por ni siquiera poder hacer bien lo único que tenía que haber hecho contra López Obrador. El señor Ramón Martín Huerta, suplente de Gertz Manero en la SSP, intentó hacer algo y por "accidente" fue metido en un banco de niebla donde terminó su vida de la manera más misteriosa posible. El helicóptero chocó según la versión oficial, esto a pesar de que hubo testigos que afirmaron haber visto una luz alcanzar al helicóptero. Estos testigos fueron prudentemente silenciados.
El siguiente procurador Cabeza de Vaca entendió el mensaje nuevamente. En la versión más liberal del "laissez faire" francés, la PGR debía hacerse de la vista gorda y dejar pasar todo lo que viniera etiquetado por el Chapo. A final de cuentas el Estado mínimo aquí era un ideal para todos. Todos ganaban en este acuerdo.
Desgraciadamente, y como sucede con cualquier recipiente vacío, el poder del Estado ausente fue llenado por poderes fácticos que comenzaron a ver lo atractivo que resultaba crecer un poco más los negocios.
El "dejar hacer" se convirtió en una señal de debilidad que difícilmente podrán revertir a estas alturas. La lista de funcionarios que tienen que ser eliminados incluyó el jueves pasado al encargado de la Agencia Estatal de Investigación Marcelo Garza y Garza en Nuevo León, un personaje muy cercano al gobernador Natividad González. El mensaje no puede ser más claro.
El gobierno federal desestima el poder del narco y peca no sé si de soberbia, de ingenuidad, de estupidez o "d), todas las anteriores" al decir que la ingobernabilidad está a años luz. Creo que los narcos ya descubrieron cómo viajar a esa velocidad porque los están alcanzando muy rápido.
Esta burbuja de desentendimiento los puede hacer pasar desapercibidos mientras tácitamente aceptan que han perdido el poder desde hace ya varios años. La debilidad mostrada en estos últimos seis años en contra del narcotráfico es una cruz con la que estamos cargando todos. Lo terrible es que haberse abstraído resulta doblemente grave: Por un lado resulta una invitación para continuar humillando al gobierno mexicano ante la falta de respuesta (como el niño que en la escuela no responde a los golpes de los abusivos); por el otro resulta mucho más difícil reemprender el camino perdido para un gobierno que quisiera intentar hacer algo para cambiar las cosas.
Repito: La guerra no viene desde el Zócalo, está viniendo de cárceles que todos sabemos cuáles son, está viniendo de casas y quintas donde la autoridad sabe perfectamente quién vive ahí, está viniendo de ejidos y ranchos que la AFI sabe perfectamente lo que se siempre y cosecha, así como de las pistas clandestinas que vienen de Venezuela y Colombia y que los radares del ejército saben perfectamente dónde y cuándo llegan.
El verdadero reto a las autoridades y a las instituciones no viene de las filas perredistas sino del narco y de sus propios policías que se han vendido traicionando al país que juraron defender.
septiembre 08, 2006
Qué pasó el día del Informe
En nota que aparece el día de hoy en El Universal se ventilaron algunas cuesitones referentes a lo que pasó el 1 de septiembre.
Yo tenía la teoría de que se aglutinarían en el Zócalo una cantidad suficiente para desafiar a las fuerzas que custodiaban San Lázaro. Presumiblemente no serían suficientes pero tenía la macabra teoría de que López Obrador buscaba un choque que lo hiciera capaz de denunciar una represión contra un movimiento pacífico.
Incluso había comenzado a repudiar esta acción por considerar que los menos lastimados serían los líderes mientras que la gente que fielmente está creyendo en Andrés Manuel sería la que terminaría golpeada y encarcelada.
Según esta nota de El Universal, hubo una consulta entre los políticos que se encontraban reunidos esa mañana. La votación estuvo dividida pero 8 de 15 decidieron no marchar a San Lázaro, y esa fue la razón por la cual no se hizo lo que todo el país esperaba.
Ese día se resaltó la prudencia del presidente al llegar y retirarse pero nadie resaltó la prudencia del movimiento para evitar un enfrentamiento que posiblemente les habría salido muy caro. Aunque aún sigo creyendo que eso habría sido un detonante del movimiento aunque a un costo muy alto. Siempre la victimización de un movimiento es el mejor alimento para mantenerlo vivo. De alguna forma le da razón de ser.
Consideré durante muchos días previos que el 1 de septiembre sería el día un enfrentamiento mayor entre la resistencia civil y la policía, mucho peor que aquél día cuando se intentaron instalar y no lo lograron por una intervención de la policía.
Es interesante conocer un poco de cómo funciona la movilización del López Obrador, más en la antesala del desfile militar del 16 de septiembre en la misma fecha que la convención nacional democrática convocada por el mismo dirigente.
Las señales han ido en favor de permitir el desfile y reunirse en la tarde. También las señales serán en que esta convención será muy concurrida, será un golpe mediático más que dará la vuelta al mundo.
Hay quienes han señalado que esto será el inicio de una escisión nacional en donde López Obrador intentará presidir algunos estados del Sur de México, en una especie de balcanización de México, aunque faltan argumentos para sostener esta idea.
Lo que suceda en los próximos días definirá definitivamente el futuro del movimiento. Pueden optar por formar una fuerza de presión que apresure la agenda política en favor de una sociedad más equitativa, o pueden optar por la ruptura que a nadie favorece: En los sabotajes por lo general sufren más los desposeídos; los acaudalados toman su dinero y se largan del país sin mayor esfuerzo que el que les implica una llamada a su banco para transferir su dinero, y otra para comprar un boleto de avión.
Es una buena señal que existan voces prudentes dentro del movimiento que le estén apostando a las propuestas. El día de ayer también se dio otra buena señal al darse el primer acuerdo político en la LX Legislatura entre el PAN, PRI y PRD. En síntesis, el PRD avaló la reforma a la Ley Orgánica del Congreso que les permitirá presidir la mesa directiva en 2008 (Año de la liberalización del maíz y frijol en el TLC)
Yo tenía la teoría de que se aglutinarían en el Zócalo una cantidad suficiente para desafiar a las fuerzas que custodiaban San Lázaro. Presumiblemente no serían suficientes pero tenía la macabra teoría de que López Obrador buscaba un choque que lo hiciera capaz de denunciar una represión contra un movimiento pacífico.
Incluso había comenzado a repudiar esta acción por considerar que los menos lastimados serían los líderes mientras que la gente que fielmente está creyendo en Andrés Manuel sería la que terminaría golpeada y encarcelada.
Según esta nota de El Universal, hubo una consulta entre los políticos que se encontraban reunidos esa mañana. La votación estuvo dividida pero 8 de 15 decidieron no marchar a San Lázaro, y esa fue la razón por la cual no se hizo lo que todo el país esperaba.
Ese día se resaltó la prudencia del presidente al llegar y retirarse pero nadie resaltó la prudencia del movimiento para evitar un enfrentamiento que posiblemente les habría salido muy caro. Aunque aún sigo creyendo que eso habría sido un detonante del movimiento aunque a un costo muy alto. Siempre la victimización de un movimiento es el mejor alimento para mantenerlo vivo. De alguna forma le da razón de ser.
Consideré durante muchos días previos que el 1 de septiembre sería el día un enfrentamiento mayor entre la resistencia civil y la policía, mucho peor que aquél día cuando se intentaron instalar y no lo lograron por una intervención de la policía.
Es interesante conocer un poco de cómo funciona la movilización del López Obrador, más en la antesala del desfile militar del 16 de septiembre en la misma fecha que la convención nacional democrática convocada por el mismo dirigente.
Las señales han ido en favor de permitir el desfile y reunirse en la tarde. También las señales serán en que esta convención será muy concurrida, será un golpe mediático más que dará la vuelta al mundo.
Hay quienes han señalado que esto será el inicio de una escisión nacional en donde López Obrador intentará presidir algunos estados del Sur de México, en una especie de balcanización de México, aunque faltan argumentos para sostener esta idea.
Lo que suceda en los próximos días definirá definitivamente el futuro del movimiento. Pueden optar por formar una fuerza de presión que apresure la agenda política en favor de una sociedad más equitativa, o pueden optar por la ruptura que a nadie favorece: En los sabotajes por lo general sufren más los desposeídos; los acaudalados toman su dinero y se largan del país sin mayor esfuerzo que el que les implica una llamada a su banco para transferir su dinero, y otra para comprar un boleto de avión.
Es una buena señal que existan voces prudentes dentro del movimiento que le estén apostando a las propuestas. El día de ayer también se dio otra buena señal al darse el primer acuerdo político en la LX Legislatura entre el PAN, PRI y PRD. En síntesis, el PRD avaló la reforma a la Ley Orgánica del Congreso que les permitirá presidir la mesa directiva en 2008 (Año de la liberalización del maíz y frijol en el TLC)
septiembre 07, 2006
La profecía
Escribí esto como un escenario posible para la plataforma de una reforma de Estado que permitiera el semipresidencialismo en México. Acepto que no era un ejercicio de magia suponer esta crisis pero el otro día que releía mi tesis no pude más que releer y releer este primer párrafo del último capítulo.
Maldita profecía se cumplió...
" Después de haber vivido una de las peores crisis políticas en la elección de 2006 y los meses posteriores, los legisladores se percataron de la necesidad de hacer algunos cambios en cómo se hacían las cosas. La llegada de un presidente legítimo pero con un partido muy débil le impidió establecer cualquier acuerdo legislativo. La aplastante mayoría del nuevo bloque opositor, así como el evidente enfrentamiento entre los secretarios y los legisladores, impidió que se hiciera cualquier reforma. El temor de romper el equilibrio que se había mantenido hasta ese momento orilló a las dirigencias de los partidos políticos a tomar medidas. También tuvo un fuerte impacto la movilización de la sociedad civil a través de espacios públicos, en donde se expresaba la inminencia de una crisis aún mayor y el problema social y económico que esto acarrearía en un escenario internacional cada vez más competitivo. "
Maldita profecía se cumplió...
" Después de haber vivido una de las peores crisis políticas en la elección de 2006 y los meses posteriores, los legisladores se percataron de la necesidad de hacer algunos cambios en cómo se hacían las cosas. La llegada de un presidente legítimo pero con un partido muy débil le impidió establecer cualquier acuerdo legislativo. La aplastante mayoría del nuevo bloque opositor, así como el evidente enfrentamiento entre los secretarios y los legisladores, impidió que se hiciera cualquier reforma. El temor de romper el equilibrio que se había mantenido hasta ese momento orilló a las dirigencias de los partidos políticos a tomar medidas. También tuvo un fuerte impacto la movilización de la sociedad civil a través de espacios públicos, en donde se expresaba la inminencia de una crisis aún mayor y el problema social y económico que esto acarrearía en un escenario internacional cada vez más competitivo. "
Octubre 2005
septiembre 06, 2006
El TRIFE y una preocupación
Entiendo la coyuntura. Los panistas están eufóricos. Ya he recibido varias llamadas en tono de burla como si esto se tratara de un juego de concursos. Quizá yo habría hecho lo mismo con mis amigos panistas en el caso de que el resultado oficial hubiera sido distinto. Habría hecho algunas llamadas y habría aprovechado la ocasión para burlarme de quienes creyeron en el proyecto contrario al mío.
Aunque Calderón pidió mesura y prudencia, especialmente de la presidencia que no se ha caracterizado por estas virtudes, sabemos perfectamente que el sentimiento de triunfo es algo innegable y quizá hasta sano expresarlo. Ganó Calderón y ya es oficial. La jornada electoral ha finalizado con cicatrices que tardarán muchos años en desaparecer, o al menos en disimularse de nuevo ante nuevas urgencias políticas que nos hagan voltear a otros lados.
Pero.
¿Podemos celebrar algo? Más allá de colores y pines que tengamos puestos en nuestras solapas, creo que hay varias situaciones importantes que hay que señalar antes de declamar como loros lo perfecto de nuestro sistema electoral, y lo fuerte de nuestras instituciones:
a) Aunque el Tribunal reconoció varias irregularidades durante el proceso electoral, tales como la intervención del presidente Fox, misma que calificó de un riesgo para la elección, así como la ilegal intervención del Consejo Coordinador Empresarial (repito ILEGAL), no existe a juicio del Tribunal una forma de comprobar directamente cómo estas acciones afectaron la elección.
b) A pesar de que el Tribunal Electoral ha reconocido irregularidades en el proceso, no pasó de mencionarlas, sin siquiera sugerir alguna sanción que evite que en el futuro vuelvan a suceder.
c) Existe, como bien señaló José Woldenberg, una gran porción de la población mexicana que ya no confía en la democracia mexicana. Se podrá alegar que esta desconfianza ha sido producto de una campaña de desprestigio de parte de la Coalición por el Bien de Todos, pero no hubiera tenido eco en tal cantidad de personas si no existieran tantos detalles que lo hacen a uno pensar mal, comenzando en la forma en que fue presentado el PREP hasta la muy sospechosa unanimidad de los magistrados que por lo general votan en estas cuestiones de manera dividida.
La sensación en estas cosas y en otras similares que tienen que ver con la impartición de justicia en México, es que por lo general existen dobles criterios para juzgar y emitir fallos. Los poderosos reciben recomendaciones mientras que los ciudadanos comunes pueden estar 5 años en la cárcel sin siquiera recibir una sentencia. Es una comparación muy exagerada quizá pero espero nos sirva para pensar en lo que está pasando en nuestro país.
El problema no es que Espinosa Villarreal, el ex-regente del DF a quien se le han demostrado fraudes financieros tanto en su puesto de regente como de secretario de turismo y que estuvo prófugo de la justicia por diez años de repente por un asunto procedimental (tenía que haber sido la procuraduría del DF y no la PGR la que consignara) es inocente sin siquiera haber pisado la cárcel.
El problema no es que Raúl Salinas de Gortari, después de habérsele demostrado el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu salga libre con una disculpa. El problema no es que Cabal Peniche y toda su camarilla de ladrones del FOBAPROA estén libres y hasta haciendo negocios como sin nada en México con el dinero que le robaron al país. El problema no es que el Consejo Coordinador Empresarial haya gastado millones de pesos para desacreditar a un candidato violando impúnemente la ley electoral vigente
El problema no tiene mucho qué ver con asuntos de justicia y de sanciones a los que cometen ilícitos (que muchas veces son los mismos que exigen se aplique la ley contra los manifestantes de esas irregularidades), sino con una sensación de desconfianza mutua que en teoría ya estábamos superando.
La confianza es uno de los valores más preciados en una nación y uno de los más difíciles de ganar. Teníamos varios años de escala ascendente en este activo pero por un capricho del presidente Fox y sus patrocinadores de la elección de 2000 que le exigieron detener a como diera lugar a López Obrador, la confianza se ha mermado considerablemente.
Podrán tener miles de spots y discursos en donde refrendan la fortaleza de nuestras instituciones y de la confianza en la democracia pero sabrán que lo que gastaron es un recurso renovable muy a largo plazo.
Este resultado del TRIFE me deja un muy mal sabor de boca precisamente porque se refrenda que aunque haya irregularidades no hay forma de castigar a quienes las cometieron. Me deja una sensación de tristeza porque comprueba que existen ciudadanos que están por encima de la ley cuando tienen suficientes recursos para así estar.
La desigualdad social tiene también mucho que ver con el acceso a la justicia que en nuestro país es uno de los grandes focos rojos que tenemos que solucionar. El fallo del Tribunal Electoral puntualiza, quizá sin querer, esa grave deficiencia que tenemos en México.
Decir que el TRIFE descubrió irregularidades pero no tiene forma de comprobar cómo afectaron la elección es como decir que la PGR tiene al asesino, tiene el arma en su poder, tiene la huella dactilar, pero que no hay forma de comprobar que la bala incrustada en la cabeza de la víctima fue la que verdaderamente lo mató...
Que alguien me explique esto por favor.
Aunque Calderón pidió mesura y prudencia, especialmente de la presidencia que no se ha caracterizado por estas virtudes, sabemos perfectamente que el sentimiento de triunfo es algo innegable y quizá hasta sano expresarlo. Ganó Calderón y ya es oficial. La jornada electoral ha finalizado con cicatrices que tardarán muchos años en desaparecer, o al menos en disimularse de nuevo ante nuevas urgencias políticas que nos hagan voltear a otros lados.
Pero.
¿Podemos celebrar algo? Más allá de colores y pines que tengamos puestos en nuestras solapas, creo que hay varias situaciones importantes que hay que señalar antes de declamar como loros lo perfecto de nuestro sistema electoral, y lo fuerte de nuestras instituciones:
a) Aunque el Tribunal reconoció varias irregularidades durante el proceso electoral, tales como la intervención del presidente Fox, misma que calificó de un riesgo para la elección, así como la ilegal intervención del Consejo Coordinador Empresarial (repito ILEGAL), no existe a juicio del Tribunal una forma de comprobar directamente cómo estas acciones afectaron la elección.
b) A pesar de que el Tribunal Electoral ha reconocido irregularidades en el proceso, no pasó de mencionarlas, sin siquiera sugerir alguna sanción que evite que en el futuro vuelvan a suceder.
c) Existe, como bien señaló José Woldenberg, una gran porción de la población mexicana que ya no confía en la democracia mexicana. Se podrá alegar que esta desconfianza ha sido producto de una campaña de desprestigio de parte de la Coalición por el Bien de Todos, pero no hubiera tenido eco en tal cantidad de personas si no existieran tantos detalles que lo hacen a uno pensar mal, comenzando en la forma en que fue presentado el PREP hasta la muy sospechosa unanimidad de los magistrados que por lo general votan en estas cuestiones de manera dividida.
La sensación en estas cosas y en otras similares que tienen que ver con la impartición de justicia en México, es que por lo general existen dobles criterios para juzgar y emitir fallos. Los poderosos reciben recomendaciones mientras que los ciudadanos comunes pueden estar 5 años en la cárcel sin siquiera recibir una sentencia. Es una comparación muy exagerada quizá pero espero nos sirva para pensar en lo que está pasando en nuestro país.
El problema no es que Espinosa Villarreal, el ex-regente del DF a quien se le han demostrado fraudes financieros tanto en su puesto de regente como de secretario de turismo y que estuvo prófugo de la justicia por diez años de repente por un asunto procedimental (tenía que haber sido la procuraduría del DF y no la PGR la que consignara) es inocente sin siquiera haber pisado la cárcel.
El problema no es que Raúl Salinas de Gortari, después de habérsele demostrado el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu salga libre con una disculpa. El problema no es que Cabal Peniche y toda su camarilla de ladrones del FOBAPROA estén libres y hasta haciendo negocios como sin nada en México con el dinero que le robaron al país. El problema no es que el Consejo Coordinador Empresarial haya gastado millones de pesos para desacreditar a un candidato violando impúnemente la ley electoral vigente
El problema no tiene mucho qué ver con asuntos de justicia y de sanciones a los que cometen ilícitos (que muchas veces son los mismos que exigen se aplique la ley contra los manifestantes de esas irregularidades), sino con una sensación de desconfianza mutua que en teoría ya estábamos superando.
La confianza es uno de los valores más preciados en una nación y uno de los más difíciles de ganar. Teníamos varios años de escala ascendente en este activo pero por un capricho del presidente Fox y sus patrocinadores de la elección de 2000 que le exigieron detener a como diera lugar a López Obrador, la confianza se ha mermado considerablemente.
Podrán tener miles de spots y discursos en donde refrendan la fortaleza de nuestras instituciones y de la confianza en la democracia pero sabrán que lo que gastaron es un recurso renovable muy a largo plazo.
Este resultado del TRIFE me deja un muy mal sabor de boca precisamente porque se refrenda que aunque haya irregularidades no hay forma de castigar a quienes las cometieron. Me deja una sensación de tristeza porque comprueba que existen ciudadanos que están por encima de la ley cuando tienen suficientes recursos para así estar.
La desigualdad social tiene también mucho que ver con el acceso a la justicia que en nuestro país es uno de los grandes focos rojos que tenemos que solucionar. El fallo del Tribunal Electoral puntualiza, quizá sin querer, esa grave deficiencia que tenemos en México.
Decir que el TRIFE descubrió irregularidades pero no tiene forma de comprobar cómo afectaron la elección es como decir que la PGR tiene al asesino, tiene el arma en su poder, tiene la huella dactilar, pero que no hay forma de comprobar que la bala incrustada en la cabeza de la víctima fue la que verdaderamente lo mató...
Que alguien me explique esto por favor.
septiembre 05, 2006
El síntoma
Cuando una persona se enferma y aparece una erupción cutánea, ¿qué es lo que hacemos: agredimos a esa erupción y la tratamos de recortar con una tijera, la intentamos morder, la insultamos y la difamamos; o nos detenos a imaginar que existe alrededor de esa erupción una enfermedad que debemos tratar y cuidar?
Cuando en nuestra casa aparecen cucarachas muy seguido podemos optar por aplastarlas violentamente e incluso atraparlas para cercenarlas, quemarlas con un encendedor o infinidad de daños que intentemos hacerle a estos animales; o podemos detenernos a pensar que si aparecen estos singulares insectos es porque existe en nuestro hogar suciedad suficiente para que ellas puedan alimentarse, crecer y finalmente aparecer ante nuestra repugnada vista.
Por lo general podemos agredir fácilmente a nuestro vecino y criticarlo por las cosas que "hace mal", o podemos ayudarle a mejorarlas, o al menos entenderlo y no agredirlo sin más razón que lo que son síntomas de un problema mayor.
Esta perspectiva simplista, muy característica de la visión conservadora donde, por ejemplo se exigen penas más fuertes contra los criminales sin detenerse a pensar que el aumento del crimen tiene otras razones sociológicas, psicológicas y producto de una sociedad enferma.
México está enfermo en este momento y agredir a las movilizaciones (todas, no solamente las del Zócalo) no es más que lo mismo que agredir una erupción que es producto de una enfermedad mayor.
He escuchado cada vez con más fuerza a algunos compañeros míos decir que ya es tiempo que el ejército intervenga y reprima a los manifestantes, que ya basta.
Agredir y reprimir a manifestaciones que se quejan de un problema real no acaba con los problemas sino que por lo general los agrava. Muy similar a lo que Israel, el Reino Unido y Estados Unidos hacen en el Medio Oriente, el reprimir a poblaciones civiles de esa zona no acaba con el problema del terrorismo sino que por lo general lo alimenta.
Podemos tomar el camino "fácil" de la represión para acabar con la comezón de una manifestación. Podemos ponerle talco a la herida para que no pique, pero eso no acaba con la enfermdad con la que estamos cargando actualmente. Nuestra democracia y nuestro sistema electoral tiene problemas graves que hay que solucionar. Nuestra situación laboral, sindical y económica tiene problemas graves que hay que solucionar y no sólo reprimir a los mineros. Nuestro sistema educativo tiene problemas que hay que atender y no sólo mandarle los policías a los maestros disidentes, peor aún cuando les mandan paramilitares a reventar sus manifestaciones.
Por lo general lo fácil sale más caro a largo plazo. Tenemos que tener mucho cuidado con lo que nos imaginamos como una solución fácil. Podemos mandar 10,000 policías a cuidar San Lázaro de los manifestantes o podemos sentarnos a pensar qué es lo que está haciendo salir a esta gente a la calle cuando ya no tiene nada más qué perder.
Podemos golpearnos el estómago cuando nos duele pero por lo general esto sólo nos traerá más dolor. Es tiempo de sentarnos a pensar en la enfermedad de México y no tanto en sus síntomas.
Cuando en nuestra casa aparecen cucarachas muy seguido podemos optar por aplastarlas violentamente e incluso atraparlas para cercenarlas, quemarlas con un encendedor o infinidad de daños que intentemos hacerle a estos animales; o podemos detenernos a pensar que si aparecen estos singulares insectos es porque existe en nuestro hogar suciedad suficiente para que ellas puedan alimentarse, crecer y finalmente aparecer ante nuestra repugnada vista.
Por lo general podemos agredir fácilmente a nuestro vecino y criticarlo por las cosas que "hace mal", o podemos ayudarle a mejorarlas, o al menos entenderlo y no agredirlo sin más razón que lo que son síntomas de un problema mayor.
Esta perspectiva simplista, muy característica de la visión conservadora donde, por ejemplo se exigen penas más fuertes contra los criminales sin detenerse a pensar que el aumento del crimen tiene otras razones sociológicas, psicológicas y producto de una sociedad enferma.
México está enfermo en este momento y agredir a las movilizaciones (todas, no solamente las del Zócalo) no es más que lo mismo que agredir una erupción que es producto de una enfermedad mayor.
He escuchado cada vez con más fuerza a algunos compañeros míos decir que ya es tiempo que el ejército intervenga y reprima a los manifestantes, que ya basta.
Agredir y reprimir a manifestaciones que se quejan de un problema real no acaba con los problemas sino que por lo general los agrava. Muy similar a lo que Israel, el Reino Unido y Estados Unidos hacen en el Medio Oriente, el reprimir a poblaciones civiles de esa zona no acaba con el problema del terrorismo sino que por lo general lo alimenta.
Podemos tomar el camino "fácil" de la represión para acabar con la comezón de una manifestación. Podemos ponerle talco a la herida para que no pique, pero eso no acaba con la enfermdad con la que estamos cargando actualmente. Nuestra democracia y nuestro sistema electoral tiene problemas graves que hay que solucionar. Nuestra situación laboral, sindical y económica tiene problemas graves que hay que solucionar y no sólo reprimir a los mineros. Nuestro sistema educativo tiene problemas que hay que atender y no sólo mandarle los policías a los maestros disidentes, peor aún cuando les mandan paramilitares a reventar sus manifestaciones.
Por lo general lo fácil sale más caro a largo plazo. Tenemos que tener mucho cuidado con lo que nos imaginamos como una solución fácil. Podemos mandar 10,000 policías a cuidar San Lázaro de los manifestantes o podemos sentarnos a pensar qué es lo que está haciendo salir a esta gente a la calle cuando ya no tiene nada más qué perder.
Podemos golpearnos el estómago cuando nos duele pero por lo general esto sólo nos traerá más dolor. Es tiempo de sentarnos a pensar en la enfermedad de México y no tanto en sus síntomas.
septiembre 03, 2006
La "política de los jóvenes”
La política tiene que ver con la convivencia entre los diversos, con la toma de decisiones y con la solución de los problemas que le atañen a todos. Sin embargo no es novedad decir que la política, a pesar de ser asunto de todos, es decidida por unos cuántos. Ante esta situación los jóvenes quedamos relegados a segundo término cuando se trata de política. Nos convertimos en meros testigos de un drama que sucede lejos de nosotros, sin tener la posibilidad de ser actores protagonistas.
Desde la “ciudadanización” del IFE en 1991 lo que verdaderamente sucedió con la política y la incipiente democracia no fue una apertura sino la creación de un club de amigos. Veamos quiénes son diputados y senadores por la 60 Legislatura y algo de su historia. Veamos también cuántos puestos son verdaderamente abiertos para los jóvenes y así podremos responder una de las preguntas más importantes de este ensayo, ¿por qué los jóvenes no se interesan en la política? ¿Será porque la política no está interesada en nosotros?
A menos que uno se apellide Madrazo, Murat o Cárdenas, prácticamente tiene cerradas las puertas de la política si se es joven. La ascensión en la carrera política parece que implica aceptar acuerdos y compromisos con aquellos viejos políticos que sienten el puesto público es una parcela de su poder y no la decisión del electorado.
El principal problema que tenemos en el sistema político mexicano tiene que ver con el acceso y con la posibilidad de hacer política. Lejos de ello, interesarse en ella como un asunto ajeno podría ser más interesante si la dinámica de los actores no estuviera cerrada a un club reservado sólo para aquellos que en 1991 acordaron, entre otras cosas, el triunfo fraudulento de Carlos Salinas de Gortari. El acuerdo fue simple: dejan gobernar al presidente ilegítimo y el poder será para ustedes. Desde entonces lo único que se ha hecho es hacer aún más difícil el acceso a nuevos partidos políticos mientras los mismos que acordaron la traición han saltado de un puesto al otro impunemente. Desde el pasado diciembre de 2004 cuando se hizo la reforma para que sólo las agrupaciones políticas nacionales pudieran aspirar a ser partidos, entre otros candados, la situación se ha agravado más.
Somos testigos además de un nuevo fenómeno: los sindicatos se están percatando de la fuerza de sus agrupaciones y el primer resultado fue el Partido Nueva Alianza que ha afianzado el poder parcelario del SNTE ahora representado en ambas Cámaras. Para que a nadie le quedara duda de qué es lo que se está convirtiendo la política nacional. El partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina es también una agrupación que intenta por tercera vez su registro (esta vez logrado) y que de nuevo no tiene absolutamente nada. De los demás partidos no queda mucho qué hablar.
Los jóvenes tenemos tres opciones: tomar el largo camino de los grandes partidos con la casi segura esperanza disuelta en las ambiciones de viejos políticos que ya han tomado el control de sus puestos y lo han convertido en un asunto hereditario y casi aristocrático; formar nuevas agrupaciones que tienen muy pocas posibilidades de llegar a ser partidos por la gran cantidad de limitantes que actualmente existen; o resignarse a hablar de la política como un asunto ajeno y quizá ni siquiera interesarse por él.
Los políticos saben que el joven no vota, en la elección de 2003 hubo un abstencionismo de jóvenes de casi 70% según datos del IFE. El círculo vicioso continúa porque al no existir un estímulo para dirigirse a los jóvenes más que en retórica y en propuestas que en nada están solucionando los problemas de seguridad, acceso a la educación y al empleo, el político se abstiene de gastar su energía en esos campos.
Lo que estamos siendo testigos es una “hiperestabilidad” del sistema político mexicano. Esto significa que las elites han encontrado el punto perfecto en donde todos ganan sin conflicto alguno. Inventan algunos conflictos entre ellos para pretender una lucha política que les signifique apoyo electoral pero en realidad todos tienen bien tomada su medida. El problema es que cuando las elites se estabilizan y no existen conflictos de intereses por lo general aplica la metáfora de la olla tapada. Cuando una olla se encuentra totalmente tapada (hiperstabilizada), el vapor tiene que encontrar una salida por los extremos logrando cualquiera de estos resultados: se derrama el vapor por los extremos (la alta migración que tenemos actualmente en nuestro país no es una casualidad), o la concentración de vapor logra que finalmente la tapa sea expulsada violentamente liberando el vapor sin control.
Los jóvenes reclamamos espacios que la elite gobernante está limitando a su antojo y esto es una causal de inestabilidad futura. Nuestro desinterés no es más que producto de una imposibilidad de acceso así como de un sistema educativo que ha dejado de ser un factor de movilidad social desde hace varias décadas. Las escuelas públicas que en otros tiempos fueron instituciones que permitían el acceso a puestos tan elevados como la misma presidencia de la república, hoy han sido sustituidas por escuelas privadas, por lo general extranjeras, que sólo algunos hijos de personas privilegiadas tienen acceso a cursar. Esta discriminación de facto está provocando otro elemento de apatía en la juventud que ya no encuentra un incentivo directo entre su interés en la política y su posibilidad de acceder a ella de manera fácil.
El acceso es lo que permitiría el interés de los jóvenes en la política. Cualquier otra retórica y promesa sin sentido no haría más que elevar uno o dos puntos la popularidad de candidatos que en realidad no tienen un verdadero interés en la problemática de este segmento de la población más que en un sentido mercadológico.
Una reforma al sistema de partidos sería el mejor aliciente para mejorar el interés de los jóvenes en la política, más que cualquier política encaminada al deporte, a la música, o cualquier otro intento de los políticos de cubrir su cuota a los jóvenes sin verdaderamente sentarse a pensar qué es lo que queremos.
Desde la “ciudadanización” del IFE en 1991 lo que verdaderamente sucedió con la política y la incipiente democracia no fue una apertura sino la creación de un club de amigos. Veamos quiénes son diputados y senadores por la 60 Legislatura y algo de su historia. Veamos también cuántos puestos son verdaderamente abiertos para los jóvenes y así podremos responder una de las preguntas más importantes de este ensayo, ¿por qué los jóvenes no se interesan en la política? ¿Será porque la política no está interesada en nosotros?
A menos que uno se apellide Madrazo, Murat o Cárdenas, prácticamente tiene cerradas las puertas de la política si se es joven. La ascensión en la carrera política parece que implica aceptar acuerdos y compromisos con aquellos viejos políticos que sienten el puesto público es una parcela de su poder y no la decisión del electorado.
El principal problema que tenemos en el sistema político mexicano tiene que ver con el acceso y con la posibilidad de hacer política. Lejos de ello, interesarse en ella como un asunto ajeno podría ser más interesante si la dinámica de los actores no estuviera cerrada a un club reservado sólo para aquellos que en 1991 acordaron, entre otras cosas, el triunfo fraudulento de Carlos Salinas de Gortari. El acuerdo fue simple: dejan gobernar al presidente ilegítimo y el poder será para ustedes. Desde entonces lo único que se ha hecho es hacer aún más difícil el acceso a nuevos partidos políticos mientras los mismos que acordaron la traición han saltado de un puesto al otro impunemente. Desde el pasado diciembre de 2004 cuando se hizo la reforma para que sólo las agrupaciones políticas nacionales pudieran aspirar a ser partidos, entre otros candados, la situación se ha agravado más.
Somos testigos además de un nuevo fenómeno: los sindicatos se están percatando de la fuerza de sus agrupaciones y el primer resultado fue el Partido Nueva Alianza que ha afianzado el poder parcelario del SNTE ahora representado en ambas Cámaras. Para que a nadie le quedara duda de qué es lo que se está convirtiendo la política nacional. El partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina es también una agrupación que intenta por tercera vez su registro (esta vez logrado) y que de nuevo no tiene absolutamente nada. De los demás partidos no queda mucho qué hablar.
Los jóvenes tenemos tres opciones: tomar el largo camino de los grandes partidos con la casi segura esperanza disuelta en las ambiciones de viejos políticos que ya han tomado el control de sus puestos y lo han convertido en un asunto hereditario y casi aristocrático; formar nuevas agrupaciones que tienen muy pocas posibilidades de llegar a ser partidos por la gran cantidad de limitantes que actualmente existen; o resignarse a hablar de la política como un asunto ajeno y quizá ni siquiera interesarse por él.
Los políticos saben que el joven no vota, en la elección de 2003 hubo un abstencionismo de jóvenes de casi 70% según datos del IFE. El círculo vicioso continúa porque al no existir un estímulo para dirigirse a los jóvenes más que en retórica y en propuestas que en nada están solucionando los problemas de seguridad, acceso a la educación y al empleo, el político se abstiene de gastar su energía en esos campos.
Lo que estamos siendo testigos es una “hiperestabilidad” del sistema político mexicano. Esto significa que las elites han encontrado el punto perfecto en donde todos ganan sin conflicto alguno. Inventan algunos conflictos entre ellos para pretender una lucha política que les signifique apoyo electoral pero en realidad todos tienen bien tomada su medida. El problema es que cuando las elites se estabilizan y no existen conflictos de intereses por lo general aplica la metáfora de la olla tapada. Cuando una olla se encuentra totalmente tapada (hiperstabilizada), el vapor tiene que encontrar una salida por los extremos logrando cualquiera de estos resultados: se derrama el vapor por los extremos (la alta migración que tenemos actualmente en nuestro país no es una casualidad), o la concentración de vapor logra que finalmente la tapa sea expulsada violentamente liberando el vapor sin control.
Los jóvenes reclamamos espacios que la elite gobernante está limitando a su antojo y esto es una causal de inestabilidad futura. Nuestro desinterés no es más que producto de una imposibilidad de acceso así como de un sistema educativo que ha dejado de ser un factor de movilidad social desde hace varias décadas. Las escuelas públicas que en otros tiempos fueron instituciones que permitían el acceso a puestos tan elevados como la misma presidencia de la república, hoy han sido sustituidas por escuelas privadas, por lo general extranjeras, que sólo algunos hijos de personas privilegiadas tienen acceso a cursar. Esta discriminación de facto está provocando otro elemento de apatía en la juventud que ya no encuentra un incentivo directo entre su interés en la política y su posibilidad de acceder a ella de manera fácil.
El acceso es lo que permitiría el interés de los jóvenes en la política. Cualquier otra retórica y promesa sin sentido no haría más que elevar uno o dos puntos la popularidad de candidatos que en realidad no tienen un verdadero interés en la problemática de este segmento de la población más que en un sentido mercadológico.
Una reforma al sistema de partidos sería el mejor aliciente para mejorar el interés de los jóvenes en la política, más que cualquier política encaminada al deporte, a la música, o cualquier otro intento de los políticos de cubrir su cuota a los jóvenes sin verdaderamente sentarse a pensar qué es lo que queremos.
Ser
Podría hablar del Informe hoy, podría hablar de lo cursi que resultó ver al presidente Fox hablando de los resultados de su último año de gobierno con una imagen de niños corriendo con banderas mexicanas a carcajadas, o de los perredistas que tomaron la tribuna para forzar a quitar la seguridad alrededor del Palacio Legislativo (a las 10pm, según nos cuenta Miguel Ángel Granados Chapa en artículo de hoy en Reforma, se retiró la valla y los legisladores se retiraron también).
En realidad qué flojera hablar de obras de teatro, con todo respeto para los actores que se dediquen a ello y que en nada se comparan con la baratija que nos ofrecieron los más de 800 presentes en ese edificio entre invitados especiales y legisladores el viernes por la noche.
Al parecer el único ofendido por lo que sucedía era Zermeño y no por un casamiento con la legalidad "interrumpida" ese día (interrumpida entrecomillada porque para interrumpir primero tiene que aparecer), sino porque le echaban a perder su propio numerito de señor presidente de la mesa directiva, muy respetuoso él.
Mejor vamos a hablar de cosas más interesantes. Resulta que la semana pasada decidieron los renombrados miembros de la Academia de Astronomía (o astrología que para efectos no prejuiciosos sólo se diferencia etimológicamente porque uno es la "normativa de las estrellas astro + nomos; mientras que la otra es el estudio de las estrellas astro + logos) decidieron que Plutón ya no era planeta.
Veintcuatro años cantando mercurio, venus, tierra, marte, júpiter, saturno, urano, neptuno y plutón, y ahora resulta que porque ellos decidieron, ya no hay noveno planeta. Es un pedazo de piedra que no merece ser catalogado como planeta. Planeta significa vagabundo según los griegos porque los planetas eran los que vagabundeaban en el cielo en comparación de las estrellas que "no se movían" (gracias wikipedia).
Así que ahora resulta que Plutón ya no vagabundea. Es interesante que una comitiva de sabios decida qué es lo que es y lo que no es, ¿quién les dio el derecho? ¿y si mañana dicen que plutón es una estrella porque tiene luz propia, alguien los va a contradecir?
Hemos vuelto a la era de las verdades absolutas. Necesitamos una revolución, pero no de las que se empuñan armas, sino una del saber. Parece cada vez más natural que una junta de expertos nos digan qué es lo que pasa a nuestro alrededor como si nosotros no pudiéramos saberlo por nuestra propia lógica.
Plutón es un ejemplo burdo pero si lo aplicamos a cualquier ciencia, al parecer ya en todos lados hay "expertos" que nos dicen qué es lo que debemos pensar. ¿No les da un poquito de miedo? Uf
En realidad qué flojera hablar de obras de teatro, con todo respeto para los actores que se dediquen a ello y que en nada se comparan con la baratija que nos ofrecieron los más de 800 presentes en ese edificio entre invitados especiales y legisladores el viernes por la noche.
Al parecer el único ofendido por lo que sucedía era Zermeño y no por un casamiento con la legalidad "interrumpida" ese día (interrumpida entrecomillada porque para interrumpir primero tiene que aparecer), sino porque le echaban a perder su propio numerito de señor presidente de la mesa directiva, muy respetuoso él.
Mejor vamos a hablar de cosas más interesantes. Resulta que la semana pasada decidieron los renombrados miembros de la Academia de Astronomía (o astrología que para efectos no prejuiciosos sólo se diferencia etimológicamente porque uno es la "normativa de las estrellas astro + nomos; mientras que la otra es el estudio de las estrellas astro + logos) decidieron que Plutón ya no era planeta.
Veintcuatro años cantando mercurio, venus, tierra, marte, júpiter, saturno, urano, neptuno y plutón, y ahora resulta que porque ellos decidieron, ya no hay noveno planeta. Es un pedazo de piedra que no merece ser catalogado como planeta. Planeta significa vagabundo según los griegos porque los planetas eran los que vagabundeaban en el cielo en comparación de las estrellas que "no se movían" (gracias wikipedia).
Así que ahora resulta que Plutón ya no vagabundea. Es interesante que una comitiva de sabios decida qué es lo que es y lo que no es, ¿quién les dio el derecho? ¿y si mañana dicen que plutón es una estrella porque tiene luz propia, alguien los va a contradecir?
Hemos vuelto a la era de las verdades absolutas. Necesitamos una revolución, pero no de las que se empuñan armas, sino una del saber. Parece cada vez más natural que una junta de expertos nos digan qué es lo que pasa a nuestro alrededor como si nosotros no pudiéramos saberlo por nuestra propia lógica.
Plutón es un ejemplo burdo pero si lo aplicamos a cualquier ciencia, al parecer ya en todos lados hay "expertos" que nos dicen qué es lo que debemos pensar. ¿No les da un poquito de miedo? Uf
septiembre 01, 2006
Peones de la ley
Tienen dos meses hablando histéricamente de la necesidad de respetar la ley... pero cuando les afecta la incumplen.
De acuerdo al reglamento interior de la Cámara de Diputados le corresponde a la primera minoría (entiéndase el PRD) la Junta de Coordinación Política, misma que responde el informe del presidente y pasa la banda presidencial al nuevo presidente.
Antier se aliaron el PAN, PRI, PANAL, PVEM y más doloroso: el Socialdemócrata que supuestamente venía a ser una alternativa como se hacían llamar. Todos para despojarle al PRD lo que le correspondía por ley.
Tienen dos meses con un discurso que ahora vemos, es hueco.
EL IMPERIO DE LA LEY AL PARECER TIENE EMPERADORES
De acuerdo al reglamento interior de la Cámara de Diputados le corresponde a la primera minoría (entiéndase el PRD) la Junta de Coordinación Política, misma que responde el informe del presidente y pasa la banda presidencial al nuevo presidente.
Antier se aliaron el PAN, PRI, PANAL, PVEM y más doloroso: el Socialdemócrata que supuestamente venía a ser una alternativa como se hacían llamar. Todos para despojarle al PRD lo que le correspondía por ley.
Tienen dos meses con un discurso que ahora vemos, es hueco.
EL IMPERIO DE LA LEY AL PARECER TIENE EMPERADORES
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